Cometa 3I/ATLAS: La sombra del sol y las graves acusaciones a la NASA

El cometa 3I/ATLAS reveló brillo inusual y aceleración. Analizamos la controversia científica y la acusación de Avi Loeb contra la NASA por ocultar datos.
Cometa 3I/ATLAS: La sombra del sol y las graves acusaciones a la NASA

El paso del cometa 3I/ATLAS por el sistema solar ha trascendido el ámbito astronómico para convertirse en una disputa pública. Recientemente visible tras evadir la sombra solar, este objeto interestelar ha generado anomalías de brillo y velocidad, avivando las teorías sobre su naturaleza y desencadenando acusaciones directas contra la NASA por supuesta retención de datos.

El visitante interestelar regresa a la vista pública

El cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar con hasta 10 mil millones de años de antigüedad —el doble que el sistema solar—, ha completado la mitad de su viaje a través de nuestra vecindad cósmica. Este objeto de cinco kilómetros de diámetro había nacido alrededor de otra estrella y fue observado por primera vez el 1 de julio del 2025 por el observatorio ubicado en Río Hurtado, Chile, que forma parte del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS) operado por la NASA.

Tras alcanzar su punto más cercano al Sol (perihelio) el pasado 29 de octubre, el cometa 3I/ATLAS se ha vuelto nuevamente visible. Este momento crucial, cuando el objeto pasó a 200 millones de kilómetros del Sol a una velocidad de 68 kilómetros por segundo, no fue visible para los observatorios apostados en la Tierra, debido a que su trayectoria le ubicó del otro lado de nuestra estrella.

Según los datos presentados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el cometa reapareció tras salir por detrás del Sol el pasado 1 de noviembre. En la actualidad, 3I/ATLAS continúa su trayectoria alejándose del Sol a una velocidad estimada de 58 kilómetros por segundo, y se espera que para marzo del 2026 se encuentre cerca de Júpiter.

El misterio del brillo, el color y la aceleración inusual

Desde antes de su perihelio, 3I/ATLAS mostró un comportamiento desconcertante. Observaciones de la NOAA y la Agencia Espacial Europea (ESA) señalaron que el cometa aumentó rápidamente su brillo a medida que se acercaba al Sol, un fenómeno que aún no tiene una explicación definitiva para los científicos.

Esta anomalía fue destacada por el astrofísico Avi Loeb de la Universidad de Harvard. Según las observaciones que realizó el 29 de octubre, 3I/ATLAS mostró signos de aceleración, además de volverse de un azul más intenso.

El profesor Loeb señaló que:

  • El brillo del cometa 3I/ATLAS aumentó rápidamente, colocando al objeto a la par de la estrella en términos de intensidad. Incluso, considera que superó el brillo del Sol, en algo totalmente inesperado y nunca visto por algún otro astro dentro del sistema solar.
  • El cambio de color es una incógnita, pues el objeto interestelar mostraba originalmente tonos rojizos. Nunca se había observado que un astro cambiara de rojo a azul de un momento a otro al pasar cerca de la estrella.

Astrónomos como Qicheng Zhang, del Observatorio Lowell en Arizona, y Karl Battams, del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos, han retomado estos datos. Ellos apuntan a que el cometa podría contar con una mayor cantidad de gases y agua congelados en comparación con otros cometas similares, lo cual podría resolver el misterio de su notable brillo, una hipótesis que solo las nuevas observaciones podrán confirmar.

La polémica de Avi Loeb: ¿Nave espacial o desgasificación?

La aceleración y el cambio de color han llevado a Avi Loeb a la conjetura de que 3I/ATLAS podría ser un objeto interestelar no orgánico que cuenta con un sistema de propulsión, lo que implicaría que se trata de una nave espacial. Él ha calculado que la posibilidad de que 3I/ATLAS sea un objeto natural es «inferior a una parte en diez cuatrillones«.

Loeb sustenta su hipótesis en varias características inusuales, aunque por confirmar: una masa inusualmente grande, una baja proporción de agua, una sorprendente abundancia de níquel, y una trayectoria casi perfectamente alineada con el plano de los planetas. Esta es la segunda vez que Loeb propone un origen tecnológico para un objeto interestelar, siendo la primera con ‘Oumuamua, de los tres objetos interestelares que se conocen han visitado nuestro sistema solar.

Frente a esta perspectiva, la gran mayoría de la comunidad científica se inclina por explicaciones más convencionales. La hipótesis más probable es que el cometa se estuviera desgasificando al calentarse, actuando los hielos sublimados como propulsores. Además, el brillo azul es consistente con las emisiones de gas ionizado de otros cometas activos, y otras características podrían explicarse si 3I/ATLAS fuera la eyección de un trozo de exoplaneta por una colisión natural lejana a la Tierra.

Acusación de ocultamiento de datos y la defensa de la NASA

La polémica se intensificó cuando Avi Loeb, un controvertido cosmólogo de la Universidad de Harvard, acusó a la NASA de retener datos importantes sobre 3I/ATLAS. El científico denunció en una publicación en su blog que la agencia llevaba semanas sin hacer públicas unas imágenes tomadas entre el 2 y el 3 de octubre con la cámara HiRISE de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter desde la órbita de Marte.

Según Loeb, estas fotografías son datos científicos «extremadamente valiosos», ya que su resolución sería de 30 kilómetros por píxel, tres veces superior a la mejor imagen disponible tomada por el Telescopio Espacial Hubble. Esta «perspectiva lateral» podría ser crucial para entender la geometría del objeto y su brillo.

Ante esto, Loeb movilizó a la congresista estadounidense Paulina Luna para que exigiera al administrador en funciones de la NASA, Sean Duffy, la liberación de las imágenes.

La NASA justificó la falta de imágenes con un argumento muy terrenal: los retrasos provocados por el cierre del gobierno de Estados Unidos desde el 1 de octubre. La agencia figura oficialmente en «shutdown», con el 83% de su plantilla de permiso sin sueldo debido a la falta de acuerdo en el Congreso sobre los presupuestos federales de 2026.

Hallazgos científicos sobre su composición

A pesar de la controversia, la observación de 3I/ATLAS durante su paso ha revelado datos cruciales:

  • El telescopio espacial James Webb analizó el cometa y concluyó que está compuesto por dióxido de carbono, agua y varios compuestos con azufre.
  • El Observatorio Neil Gehrels Swift encontró que este cometa expulsaba más agua que la mayoría de los cometas de su tamaño que se acercan al Sol, lo que indicaría que el ingrediente indispensable para la vida estaría disponible en grandes cantidades en la esquina del universo de donde provino.
  • El Observatorio Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias descubrió que la cola del cometa, compuesta por polvo y gas expulsados al acercarse al Sol, llegó a medir 6 mil kilómetros de longitud, el doble de la distancia que hay entre Tijuana y Chetumal.

Cabe mencionar que la Red Internacional de Alerta de Asteroides eligió medir la posición de 3I/ATLAS para una campaña de astrometría planeada desde 2024, no con un objetivo de defensa planetaria ante un posible ataque. Se ha reportado un «gran avance en el estudio» y un «hallazgo inesperado» registrado por científicos, lo que refuerza la singularidad de este objeto.

Mientras 3I/ATLAS continúa su ruta de salida, alejándose de nuestro sistema solar, el debate queda abierto: ¿Son estas anomalías simples fenómenos de desgasificación explicables por la ciencia mundana, o como sugiere Harvard, estamos ante la evidencia de que la verdad sobre los objetos interestelares está siendo intencionalmente retenida por las grandes agencias espaciales?

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