Desde la Ciudad de México, el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) han lanzado una convocatoria crucial: Jornadas Permanentes rumbo a sus 30 años de resistencia. Este esfuerzo conjunto busca fortalecer la lucha contra la «guerra capitalista» que impacta a la humanidad y los pueblos originarios.
La convocatoria y su propósito central
El 13 de octubre de 2025, el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) extendieron una invitación a las Jornadas Permanentes Rumbo a los 30 Años de la Fundación del organismo. Estas jornadas tienen el propósito fundamental de fortalecer al CNI frente a la «guerra capitalista» que se libra contra la humanidad y, de manera particular, contra los pueblos originarios.
En un comunicado detallado, el CNI informó que estas actividades culminarán aproximadamente el 12 de octubre de 2026. La fecha coincide con una asamblea nacional crucial que delineará el futuro del CNI, partiendo de su consolidación como «la casa de los pueblos originarios» que resisten la «pesadilla llamada capitalismo» en México.
La invitación fue dirigida a una vasta audiencia que incluye:
- Pueblos de México y del mundo.
- Organismos y colectivos defensores de derechos humanos.
- Redes de Resistencia y Rebeldía.
- La Sexta Nacional e Internacional.
- Firmantes de «Una Declaración por la Vida» en los cinco continentes.
- La Europa Insumisa, Digna y Rebelde.
Tres décadas de resistencia: Una lucha por la vida y la autonomía
El 12 de octubre de 2026 marcará el trigésimo aniversario de la fundación del Congreso Nacional Indígena. Durante estas tres décadas, el CNI se ha erigido como un espacio de resistencia y sueños de «mundos nuevos», fundamentados en una perspectiva anticapitalista, antirracista, antipatriarcal y antifascista.
El organismo ha dedicado 30 años a organizar la defensa de elementos sagrados para los pueblos originarios:
- La vida y la madre tierra.
- Los territorios y la identidad cultural.
- La lengua madre, la autonomía y los derechos inalienables.
Esta defensa se ha llevado a cabo siempre desde el terreno de la lucha civil y pacífica, consolidando al CNI como una voz inquebrantable ante la opresión.
Orígenes y legado: Del foro nacional indígena a los acuerdos de San Andrés
El Congreso Nacional Indígena se fundó entre el 9 y el 12 de octubre de 1996. Un momento emblemático de su creación fue la presencia de la comandanta Ramona, delegada del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Más de tres mil delegados de todo México participaron, permitiendo por primera vez que los pueblos originarios se reunieran y conocieran para construir un espacio organizativo propio, bajo los siete principios del «mandar obedeciendo».
Precedentes y frustraciones legislativas
El CNI nació como sucesor directo del Foro Nacional Indígena, convocado por el EZLN en enero de 1996 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Semanas después de este foro, el gobierno federal, el gobierno del estado de Chiapas y representantes legislativos de todos los partidos políticos suscribieron los Acuerdos de San Andrés. Estos acuerdos buscaban un reconocimiento inicial de los derechos y la cultura indígena en la Constitución federal, sin embargo, esta pretensión «nunca aconteció», dejando una deuda histórica.
La brutal guerra de conquista capitalista y la solidaridad global
Ante la «brutal guerra de conquista capitalista» que, según el CNI, despoja y destruye a los pueblos con violencia creciente, el organismo reafirma la necesidad de fortalecerse como una red. Esta red permite a los originarios resistir el despojo y defender aquello que les es sagrado: la vida, la madre tierra, sus territorios, culturas y autonomía.
El CNI ha enfatizado que sus 30 años de resistencia se enmarcan en una «cruenta guerra de conquista desatada nunca antes en contra de nuestros pueblos y en contra de los pueblos del mundo». Como expresión de esta violencia, el comunicado denunció el «doloroso genocidio del pueblo palestino», perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos de América y su «socio, el estado sionista de Israel».
La invitación a las jornadas se extendió también a «los pueblos, naciones, tribus, comunidades, barrios y organizaciones indígenas, así como a las personas, organizaciones y colectivos de México y el mundo que han acompañado nuestra lucha», buscando una amplia base de solidaridad y acción.
Más de 500 años de rebeldía: El CNI como camino y caminante
El Congreso Nacional Indígena se define a sí mismo como «joven», con apenas 30 años de existencia como organización. Sin embargo, recalcan que esta historia se inscribe en una trayectoria mucho más profunda, antecedida por «más de 500 años de resistencia y rebeldía como originarios».
Con esta perspectiva, el CNI declara firmemente: «No somos objeto de limosnas y lástimas. Somos camino y caminantes», proyectando una imagen de agencia, autonomía y continuidad histórica en su lucha.
En este llamado a la resistencia, el CNI y el EZLN no solo conmemoran un aniversario, sino que reactivan una memoria histórica de lucha ininterrumpida. ¿Podrá esta nueva etapa de jornadas permanentes consolidar una vez más a los pueblos originarios como vanguardia de una resistencia global frente a las embestidas de un sistema que ellos mismos han declarado como una «pesadilla» para la humanidad?










