Agencias
CANCÚN.– La extorsión en Quintana Roo continúa mostrando una escalada preocupante tanto en sus métodos como en el nivel de violencia, extendiéndose ya no solo a zonas turísticas de alto impacto, sino también a municipios que históricamente se mantenían al margen de este tipo de delitos, como Lázaro Cárdenas.
Autoridades estatales informaron que la Policía de Investigación, en coordinación con la Policía Municipal de Benito Juárez y la Guardia Nacional (GN), aplicó una orden de aprehensión en contra de Omar Fernando “N”, alias «El Lobo», de 30 años de edad y originario de Quintana Roo, por su probable responsabilidad en el delito de extorsión en agravio de una mujer, cuya identidad se mantiene reservada.
De acuerdo con las investigaciones, los hechos ocurrieron en un domicilio del municipio de Lázaro Cárdenas, inmueble habilitado como estacionamiento público, tienda y punto de venta de tours.
El imputado, junto con otros sujetos, habría realizado labores de vigilancia en la propiedad con el objetivo de intimidar a la víctima y obligarla a abandonar el lugar para que los presuntos extorsionadores pudieran tomar el control del negocio.
Te puede interesar: INSEGURIDAD A LA ALZA: Aumenta victimización delictiva en Quintana Roo, confirma encuesta del INEGI
Al negarse la mujer a ceder ante las exigencias, los agresores habrían incrementado la presión recurriendo a la violencia directa. Según la carpeta de investigación, llamaron a dos personas armadas, entre ellas Omar Fernando “N”, quienes presuntamente amenazaron a la víctima para obligarla a firmar diversos documentos legales, así como diez pagarés, con la intención de despojarla de su propiedad.
El fiscal general del estado, Raciel López Salazar, señaló que el detenido cuenta con antecedentes penales por los delitos de homicidio y narcomenudeo en los municipios de Playa del Carmen y Benito Juárez, lo que refuerza la línea de investigación sobre la participación de grupos criminales en este tipo de delitos.
Tras su detención, Omar Fernando “N”, alias El Lobo, fue puesto a disposición de un juez de control, quien le impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa mientras se define su situación jurídica.
Este caso refleja cómo la extorsión ha evolucionado en Quintana Roo, pasando de amenazas telefónicas a esquemas de despojo violento, y expandiéndose a regiones que antes eran consideradas de baja incidencia delictiva, encendiendo alertas sobre la creciente penetración del crimen organizado en municipios del norte del estado.
Red Informativa del Sureste









