Leslie Gordillo/CARIBE PENINSULAR
CANCÚN.- El sector de los clubes vacacionales en Quintana Roo enfrenta un panorama donde la seguridad externa y la prevención de fraudes se han vuelto temas prioritarios para mantener la confianza de los viajeros, destacó Claudia Villuendas, presidenta de la Asociación de Complejos Turísticos y Vacacionales (Acotur).
Durante el arranque de la reciente temporada vacacional de Semana Santa, la industria experimentó un fenómeno de cancelaciones atípicas en estados del norte del país que, según la asociación no respondió a factores locales del destino, sino a la situación de inseguridad percibida en las entidades de origen de los visitantes.
«Tuvimos al principio cancelaciones muy importantes a ciertos estados del país, probablemente por algún tema de seguridad que haya habido muy particular o algunas noticias que no nos ayudaron al inicio de la temporada, pero afortunadamente ya va en descenso esta situación», señaló.
Te puede interesar: CONFIRMA ACLUVAQ: Aplican estrategias de rescate tras cancelaciones por inseguridad
En relación a los centros de llamadas clandestinos que han sido desmantelados recientemente por operar de forma ilícita, explicó que estos establecimientos no tienen relación alguna con la estructura formal de los clubes vacacionales asociados.
Ante ello, la estrategia de la organización para proteger tanto a las empresas como a los usuarios finales se basa en la profesionalización y el uso de herramientas tecnológicas preventivas.
«Lo que nos corresponde como asociación es dar los elementos, los conocimientos y herramientas necesarias a todos nuestros asociados para que se mantengan en capacitación y se prevengan de cualquier tipo de fraude y se les ponen lineamientos de las empresas de seguridad que por así decirlo pueden dar este tipo de servicios», puntualizó.
A pesar de estos retos, los reportes indican que más del 95% de las salas de ventas operan bajo estándares de total legalidad y confianza y el sector continúa trabajando en blindar sus procesos comerciales para garantizar que la experiencia del turista sea segura desde el momento de la compra hasta su estancia, manteniendo una vigilancia constante sobre las prácticas que pudieran afectar la reputación del destino.









