|BITÁCORA DEL CARIBE |¿Y de qué sirve que la 4T-QR tenga la supermayoría?

Por Sergio R. Caballero

No hay nada más maravilloso para un gobierno que tener al Congreso de su lado.

No solo pueden hacer lo que quieran… sino que, incluso, podrían transformar cosas importantes, hasta lo intransformable.

Pero algo pasa en el Congreso del Estado.

Y no es nuevo, pero cada vez se nota más: Morena y el PVEM (y PT) tienen 21 de los 25 diputados… y aun así actúan como si no supieran qué hacer con esa mayoría.

Esta semana, el Congreso volvió a llamar la atención, pero con temas que confirman que el bipartito no entiende qué hacer con su supermayoría.

Ejemplo uno: el famoso Día del Pueblo.
Una iniciativa que, en papel, se oye preciosa: “abrir” el Congreso, escuchar a la gente.
Pero el detalle es otro: lo hicieron obligatorio para los ayuntamientos, sin preguntarlessin consensuar, sin considerar que cada municipio tiene autonomía.
El Congreso decide por ellos como si los presidentes municipales fueran empleados de los empleados.

El Día del Pueblo terminó siendo menos participación y más imposición con el epíteto favorito: “del pueblo”.

Y lo curioso es esto: el Congreso ve la paja en el ojo ajeno… obliga a los municipios a ser “del pueblo”, pero no impulsa ni una sola reforma para que el propio Congreso sea realmente del pueblo.

Y mientras esa agenda avanza sin problema, lo que sí urge… se queda atorado.

Ahí está el caso de la Ley Chaleco, una de las normas más rechazadas, precisamente, por el pueblo.

El diputado José Luis Pech pidió que se dictamine su iniciativa para abrogarla.

Y entonces vino lo increíble: dos morenistas —Alberto Batún y Saulo Aguilar— entraron a un debate improvisado. Casi un fenómeno paranormal en una Legislatura donde lo normal es aprobar todo sin mover un dedo.

El resultado: exactamente el mismo.

La Ley Chaleco sigue en el limbo. Congelada. 

Y eso que Morena y el PVEM tienen mayoría calificada, suficiente para mover cualquier reforma… si quisieran moverla.
Y más en este caso, donde prevalece el repudio popular.

Esa es la imagen real del Congreso: imponen lo accesorio y la propaganda… y frenan lo que sí importa al pueblo.

Con 21 diputados, Morena y el PVEM (y PT) podrían transformar Quintana Roo desde lo legislativo.
Pero por ahora, solo han demostrado que una mayoría puede servir para hacer montón… pero no para hacer transformación.

*Colaboración de hoy lunes en el noticiero “Buenos Días con Arturo Medina”.

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