Bill Gates, cofundador de Microsoft y filántropo que ha invertido miles de millones para advertir sobre los peligros del calentamiento global, ha marcado un giro significativo en su retórica. En un extenso memorándum reciente, Gates se desmarca de la “perspectiva catastrofista” que, según dijo, mucha gente utiliza para describir los efectos del aumento de las temperaturas. Este cambio en la postura de Bill Gates sobre el cambio climático llega apenas unos años después de que publicara su propio libro de alerta.
El cambio de enfoque: Mitigación vs. supervivencia
En la nota publicada el martes, Gates buscó mitigar el alarmismo y, en su lugar, pidió que se reorientaran los esfuerzos hacia la mejora de la vida en el mundo en desarrollo, especialmente en los países más pobres.
Gates escribió que:
- El cambio climático tendrá “graves consecuencias —sobre todo para los habitantes de los países más pobres—”.
- Sin embargo, «no conducirá a la desaparición de la humanidad”.
- Afirmó que “la gente podrá vivir y prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en un futuro previsible”.
Un replanteamiento cuatro años después
Apenas cuatro años después de haber publicado un libro titulado *Cómo evitar un desastre climático*, la nota parece suponer un importante replanteamiento en la forma en que Gates, cuyo valor se calcula en 122,000 millones de dólares, percibe los retos del calentamiento global.
El memorándum se hizo público una semana antes de que los líderes mundiales se reúnan en Belém, Brasil, para la cumbre anual de las Naciones Unidas sobre el clima, conocida como COP30. Gates, quien cumplió 70 años el martes y ha asistido a este evento en años anteriores, no participará y no quiso hacer comentarios sobre el documento.
Recortes y reorientación de la filantropía climática
Durante la última década, Gates gastó grandes sumas de su fortuna personal impulsando políticas para reducir los gases de efecto invernadero e invirtió en empresas de energía limpia y en esfuerzos de adaptación para comunidades pobres (ante fenómenos como la subida de las mareas, el calor extremo, incendios, sequías e intensificación de tormentas e inundaciones).
En 2015, fundó Breakthrough Energy, un fondo de riesgo para respaldar nuevas empresas de energía limpia. Este fondo creció hasta incluir un grupo de política climática en Washington. En un ensayo publicado en 2023 en el sitio web de Breakthrough Energy (y que ya ha sido retirado), Gates había escrito: “La escala y la velocidad de la transformación necesaria para construir un futuro de energía limpia no tiene precedentes”.
No obstante, esta estrategia ha sufrido ajustes recientes:
- Marzo: Breakthrough Energy anunció profundos recortes que incluyeron el desmantelamiento de su grupo de política climática.
- Mayo: Gates anunció planes para reducir la Fundación Gates, que ha gastado miles de millones en cuestiones climáticas, incluyendo un compromiso de $1,400 millones de dólares para ayudar a los agricultores de los países pobres a adaptarse.
La fundación Gates y el vacío de la USAID
La reorientación de las donaciones benéficas de Gates se ha centrado en la salud y la pobreza en el mundo en desarrollo, buscando llenar el vacío dejado por la administración de Donald Trump, que recortó drásticamente los presupuestos de ayuda exterior y cerró la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Johannes Ackva, quien dirige el trabajo sobre el clima en Founders Pledge, señaló que Gates “consideró que la situación de la USAID era más apremiante y algo en lo que podía ser más eficaz”.
A pesar de los recortes en el grupo de política, Gates aún invierte en nuevas empresas de energía limpia a través de grupos como Breakthrough Energy Catalyst, Breakthrough Energy Ventures y Breakthrough Energy Fellows. Su memorándum no anunció un cambio de estrategia en la financiación de estas empresas. También continúa invirtiendo en energía nuclear; la semana pasada, TerraPower, una empresa nuclear que él respalda, obtuvo una aprobación federal crucial para introducir en el mercado un nuevo tipo de reactor.
Crítica a la retórica alarmista y el debate político
En el memorándum, Gates argumentó que el mundo debería invertir en esfuerzos para reducir el costo de la energía limpia y encontrar formas de hacer que la fabricación, la agricultura y el transporte sean menos contaminantes.
El mensaje buscaba desviar los esfuerzos de la campaña para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y enfocarse, en cambio, en otras formas de mejorar la vida humana y reducir el sufrimiento.
Aunque calificó el cambio climático de “problema muy importante”, Gates argumentó que “la perspectiva catastrofista hace que gran parte de la comunidad climática se concentre demasiado en los objetivos de emisiones a corto plazo”. Además, sostuvo que eso “desviaba recursos de las cosas más eficaces que deberíamos estar haciendo para mejorar la vida en un mundo que se calienta”. Incluso escribió que “la temperatura no es la mejor forma de medir nuestro progreso sobre el clima”.
David Callahan, editor de Inside Philanthropy, comentó que Gates podría estar intentando reposicionar el debate climático en un entorno altamente político donde los republicanos se muestran abiertamente hostiles a las acciones para abordar el problema. Callahan sugirió: “Se podría imaginar que esto es una continuación del deseo de moverse hacia el centro y no querer ser un objetivo del gobierno de Donald Trump”.
Callahan también apuntó que el cambio de mensaje es coherente con estudios que han demostrado que el optimismo, más que el pesimismo o el alarmismo, es la forma más eficaz de motivar la acción de la gente.
La perspectiva científica sobre los puntos de inflexión
El mensaje de Gates contrasta con las advertencias científicas. El mundo se está calentando más rápidamente que en ningún otro momento de la historia, y el año pasado fue el más caluroso jamás registrado. Los científicos alertan que, a menos que los países abandonen rápidamente la quema de combustibles fósiles, el planeta experimentará cambios climáticos extremos más rápido de lo que los humanos pueden adaptarse.
- Impacto actual: Países insulares de baja altitud ya están viendo cómo sus tierras desaparecen bajo la subida del nivel del mar, y se calcula que 62,775 personas murieron de calor en Europa el año pasado.
- Riesgos irreversibles: Muchos científicos creen que el rápido calentamiento podría provocar una serie de puntos de inflexión irreversibles con repercusiones en cascada, incluyendo cambios en las corrientes oceánicas, la desaparición de las capas de hielo y la muerte masiva de los arrecifes de coral.
Gates no abordó ninguno de estos escenarios en el nuevo memorándum, aunque sí lo hizo previamente. En 2021, por ejemplo, advirtió: “Hay puntos en los que cuando los corales mueren, nunca vuelven a aparecer. Esto acidifica el océano, y todos los ecosistemas acuáticos mueren a medida que sube ese nivel de ácido… Al subir el nivel del mar, desaparecen las playas”.
El replanteamiento de Bill Gates no solo marca un cambio en la estrategia filantrópica multimillonaria, sino que introduce una variable crítica en el debate global: ¿Es la contundencia de la catástrofe el motor real para el cambio, o es necesario un enfoque más pragmático y optimista centrado en el desarrollo humano inmediato para enfrentar la crisis climática?









