Béla Tarr (1955-2026): El maestro húngaro que transformó el cine contemplativo

Fallece Béla Tarr a los 70 años. Analizamos el legado del maestro húngaro, autor de la obra magna *Sátántangó* y referente del cine contemplativo. Muerte Béla Tarr.
Béla Tarr (1955-2026): El maestro húngaro que transformó el cine contemplativo

El séptimo arte y el círculo rojo del cine de autor se visten de luto. El legendario director, guionista y productor húngaro Béla Tarr, referente ineludible del slow cinema y conocido por su rigor visual y planos secuencia, falleció el martes 6 de enero de 2026 a los 70 años, tras una larga enfermedad, dejando un vacío irreemplazable.

El fin de una era: el fallecimiento del hombre más libre

Béla Tarr, nacido el 21 de julio de 1955 en la ciudad universitaria de Pécs, Hungría, falleció el martes 6 de enero de 2026. Su muerte, a los 70 años de edad, fue confirmada por su familia e informada por la agencia de prensa MTI, citando una declaración del director Bence Fliegauf. La asociación de cineastas húngaros también emitió un comunicado, señalando: «Con profunda tristeza anunciamos que el director Béla Tarr ha fallecido a primera hora de esta mañana tras una larga y grave enfermedad».

El cineasta, apodado «el Tarkovski húngaro» en referencia al director ruso Andréi Tarkovski, fue una voz crítica no solo en su obra, sino en la vida pública, mostrando su rechazo al gobierno ultraderechista de Orbán.

El alcalde de Budapest reaccionó a la noticia, elogiando el legado moral del director:

  • «Ha muerto el hombre más libre que he conocido», aseguró.
  • Elogió su amor por «lo que es esencial en el ser humano: la dignidad humana».

Un estilo inconfundible: la estética de la desolación

Tarr es reconocido mundialmente como uno de los mayores exponentes del cine contemplativo por un estilo visual que desafió las convenciones temporales del cine moderno. Su obra, marcada por un lenguaje propio, exploraba la condición humana desde una perspectiva existencialista y sombría.

Sus características estéticas clave, que le hicieron merecedor del premio honorífico de la Academia del Cine Europeo, incluyen:

  • El uso magistral del blanco y negro.
  • Planos secuencia de larga duración.
  • Películas de varias horas que retratan paisajes desolados.
  • Una mirada distante y una fotografía gris y fría.
  • La presencia constante de la lluvia, el barro y la música de Mihály Vig.

Sátántangó: la obra magna y la cima del reconocimiento

Béla Tarr alcanzó la cima del reconocimiento internacional en 1994 con Sátántangó (Tango Satánico), considerada su obra maestra. Esta odisea cinematográfica de más de siete horas abordó el derrumbe del comunismo en Europa del Este y el subsiguiente declive material y espiritual, explorando el colapso de un sistema agrícola en Hungría.

La obra es una adaptación de la novela homónima del premio Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai, con el que colaboró en varias ocasiones. Junto al compositor Mihály Vig, Krasznahorkai fue uno de los puntales creativos del cine de Tarr.

El impacto del filme se evidenció en eventos como la retrospectiva que le dedicó Filmoteca de Catalunya hace un par de años, donde las entradas para ver Sátántangó estaban agotadas. En aquella ocasión, Tarr se quedó a presentar la maratoniana sesión que había comenzado a las cuatro de la tarde de un domingo y se dio por finalizada a la una de la madrugada con más de 200 «supervivientes».

Trayectoria y docencia: desde Nido familiar hasta Sarajevo

Béla Tarr demostró una vocación temprana por la imagen. Rodó su primera película amateur a los 16 años, la cual abordaba la vida de los trabajadores gitanos. Seis años después, en 1977, realizó su primer largometraje, Nido familiar, considerado su debut en el realismo social, con el apoyo del estudio de cine experimental Béla Balázs en Budapest, donde se formó como director.

El cineasta declaró en 2005 al diario francés Le Figaro: «Tuve la suerte de encontrar mi camino para sobrevivir: hacer películas es lo mío».

Su camino se consolidó en 1988 con La condena, que coescribió con László Krasznahorkai. Esta obra fue proyectada en el Festival Internacional de Cine de Berlín y se considera el primer largometraje independiente húngaro. Otros títulos fundamentales incluyen:

  • Macbeth (1982).
  • Armonías de Werckmeister (2000), presentada en Cannes, que consolidó su lenguaje propio y cosechó un éxito unánime de la crítica.

El retiro tras El caballo de Turín

En 2011, tras el estreno de El caballo de Turín, Tarr anunció su retiro definitivo de la dirección cinematográfica. La película, galardonada con el Oso de Plata en el Festival de Berlín, narra la historia del animal que habría despertado la compasión de Nietzsche tras ver cómo su cochero lo golpeaba salvajemente.

Tarr justificó su decisión de cesar la filmación: «Después de eso, ¿qué más puedo decir?», argumentando que ya había dicho todo lo que tenía que decir a través de la imagen.

Tras su anuncio, solo realizó dos cortometrajes y se dedicó de lleno a la docencia. Fundó la escuela de cine film.factory en Sarajevo, donde formó a una nueva generación de realizadores, como Pilar Palomero o Manel Raga, bajo su filosofía de honestidad radical y resistencia ante las fórmulas comerciales de Hollywood.

Tarr mantenía un especial apego por los jóvenes, impartiendo incluso una master class en Barcelona que se desarrolló en un improvisado rodaje en un restaurante chino de la esquina.

El proyecto inconcluso sobre la dignidad humana

Poco más de un año después de la retrospectiva en Filmoteca de Catalunya, Béla Tarr regresó a Barcelona. En esta ocasión, buscaba colaboración para levantar una instalación que no había logrado desarrollar con el gobierno municipal de Ada Colau, la cual consistía en poner de relieve la dignidad de los homeless dentro de un contenedor. Aunque se le encontró una ubicación ideal, no hubo tiempo para que retomase la iniciativa.Filmografía esencial de Béla Tarr (1955-2026):

AñoTítuloHito / Nota Destacada
1977Nido familiarDebut en el realismo social (Cine directo).
1988La condena (Damnation)Inicio de su estilo visual maduro y primer largometraje independiente húngaro.
1994SátántangóObra maestra del cine europeo. Duración monumental de 7 horas.
2000Armonías de WerckmeisterÉxito unánime de la crítica internacional.
2011El caballo de TurínÚltimo largometraje. Ganador del Oso de Plata en la Berlinale y su despedida del cine.

El legado de Béla Tarr perdura no solo en las siete horas de desolación y belleza de Sátántangó, sino en su compromiso ético de retratar la dignidad humana en medio del colapso material. Su estilo, exigente y radical, se alza hoy como un recordatorio del cine que se resiste a la fórmula y demanda una verdad; una verdad que, según él, ya no podía seguir explorando tras presenciar el sufrimiento de un caballo maltratado.

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