Ayuda humanitaria México-Cuba: el desafío a las sanciones de EE. UU.

México desafía las sanciones de EE. UU. al enviar dos buques cargados con 814 toneladas de ayuda humanitaria (alimentos y artículos de higiene) a Cuba. Analizamos la presión petrolera y la postura de Claudia Sheinbaum.
Ayuda humanitaria México-Cuba: el desafío a las sanciones de EE. UU.

México entregó más de 800 toneladas de víveres a Cuba mediante dos buques de la Marina el pasado 8 de febrero, como respuesta a la severa crisis económica de la isla y en cumplimiento de su tradición solidaria regional. El cargamento, que incluyó leche en polvo, frijol y productos cárnicos, se materializó pocos días después de que el presidente Donald Trump emitiera una orden ejecutiva amenazando con aranceles adicionales a los países que suministren petróleo al gobierno cubano.

Este envío de ayuda civil sitúa a México en una posición crítica frente a la estrategia de Washington, que busca, mediante la presión energética, aislar al gobierno de La Habana. La ayuda subraya la voluntad política de la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener el apoyo humanitario mientras evalúa el costo geopolítico del envío de combustible.

La asistencia de la Marina mexicana: desglose de las 814 toneladas de víveres

El cargamento de ayuda humanitaria civil arribó al puerto de La Habana a bordo de dos buques de apoyo logístico de la Marina mexicana: el Papaloapan y el Isla Holbox. Ambos zarparon desde el puerto de Veracruz el 8 de febrero.

La Cancillería mexicana informó que el envío total de víveres y artículos sumó poco más de 800 toneladas (siendo 814 toneladas la cifra más precisa referida en un reporte posterior). Este apoyo se ofrece «en cumplimiento a la tradición solidaria del pueblo de México con los pueblos de América Latina y a la instrucción de la presidenta, Claudia Sheinbaum».

Inventario detallado del cargamento y faltantes

La composición del apoyo logístico demuestra un enfoque en productos de primera necesidad y alta demanda en la isla, donde la escasez económica es aguda.

México utiliza estos envíos para reafirmar los principios humanistas y la vocación solidaria que guían su política exterior, destacando la hermandad histórica con Cuba. Es pertinente recordar, en este contexto, que un ciudadano mexicano, Antonio del Conde Pontones, fue el piloto del yate Granma que llevó a los Castro y otros guerrilleros al desembarco revolucionario.

El pulso geopolítico: la amenaza de aranceles de Donald Trump

La llegada de víveres se produce bajo la sombra directa de las presiones de Estados Unidos. Solo unos días antes del zarpe de los buques, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia de incremento de aranceles para cualquier país que suministre petróleo a la isla.

El decreto, firmado el 29 de enero, amenaza con aranceles adicionales a los países que suministren combustible a Cuba. La administración Trump acusó al gobierno cubano de «desestabilizar la región» y de aliarse con adversarios de EE. UU. como Rusia, China e Irán, así como con «grupos terroristas» como Hamás y Hezbolá.

El corresponsal de la BBC para Cuba, Will Grant, explicó la gravedad de la medida en ese momento, señalando que, al declarar un estado de emergencia por Cuba, el gobierno de Trump estaba argumentando que el suministro energético de la isla se convertía, en la práctica, en una «cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos».

Tras la intervención en Venezuela del 3 de enero, el presidente estadounidense afirmó que Cuba estaba «lista para caer», anticipando la pérdida de dinero y suministro del que fue su aliado más cercano durante décadas. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reaccionó a la amenaza calificando al gobierno de Trump de querer asfixiar la economía cubana y tildándolo de «fascista, criminal y genocida».

La posición de México: un análisis del dilema petrolero

México ha sido uno de los pocos países que hasta enero había seguido enviando combustible a la isla, que perdió su principal suministro de Venezuela después de la incursión militar estadounidense en Caracas para detener al presidente Nicolás Maduro.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la ayuda humanitaria, pero se mantiene cautelosa respecto a la reactivación de los envíos de combustible.

La defensa de la soberanía humanitaria

Sheinbaum criticó abiertamente la política estadounidense, catalogando la sanción de «muy injusta». Ella argumentó que las sanciones no deben afectar al pueblo, independientemente de la opinión sobre el régimen de gobierno cubano.

> «Es muy injusta esta sanción que se está imponiendo a los países que vendemos petróleo a Cuba, muy injusta, no está bien, porque no están bien las sanciones que afectan al pueblo. (…) Entonces, nosotros vamos a seguir apoyando y seguimos haciendo todas las acciones diplomáticas necesarias para poder recuperar el envío de petróleo, porque no se puede ahorcar a un pueblo así, de esa manera. Es muy injusto, muy injusto», declaró Sheinbaum.

Su gobierno, sin embargo, analiza actualmente «cuál es el alcance» de la orden ejecutiva de Trump antes de tomar una decisión definitiva sobre si se mantendrán los envíos de petróleo o solo se limitarán al envío de víveres y otros productos de primera necesidad civil. Desde la amenaza arancelaria no se ha conocido si México ha enviado otros buques petroleros a la isla.

La dependencia energética cubana y la magnitud de la escasez

La presión de Estados Unidos es particularmente efectiva debido a la alta dependencia cubana del combustible exterior. Fuentes expertas calculan que el país necesita unos 110.000 barriles de petróleo al día para sostener su industria y consumo doméstico. La producción interna de la isla solo alcanza aproximadamente 40.000 barriles diarios.

Durante el mejor momento de la alianza entre Hugo Chávez y Fidel Castro, a inicios de los 2000, Cuba recibía cerca de 100.000 barriles al día de Venezuela, cubriendo casi la totalidad de su demanda.

La situación actual está lejos de ese ideal. Según los datos de Kpler, publicados en The Financial Times, en lo que va de 2026, Cuba ha recibido un único envío de México de 84.000 barriles de petróleo, lo que equivale a un promedio diario de menos de 3.000 barriles.

La escasez se agravó significativamente desde que la isla dejó de recibir envíos desde Venezuela, después de que Trump tomara el control sobre el petróleo de ese país. Los cubanos viven el mayor racionamiento de combustible en décadas, una situación que, según reportes, ha forzado a familias a recurrir a cocinar con carbón y leña, evocando las dificultades del Periodo Especial.

La decisión de México de continuar con la ayuda humanitaria directa en forma de alimentos es un acto de solidaridad regional innegable, pero no resuelve el problema estructural cubano: el déficit de 70.000 barriles de petróleo diarios que sostiene la economía y que se encuentra bajo la mira directa de las sanciones de EE. UU.

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