Así operaba el crematorio Xibalbá: Tierra en lugar de Cenizas en Chetumal

Así operaba el crematorio Xibalbá: Tierra en lugar de Cenizas en Chetumal

En Chetumal, Quintana Roo, cientos de familias enfrentan una dolorosa traición. El crematorio Xibalbá, prometiendo un descanso digno para sus mascotas, entregó urnas con tierra, desatando una ola de indignación y más de 80 denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE).

El Engaño de Xibalbá: Una Traición a las Familias

Frente a un lote baldío en Chetumal, las veladoras marcan el lugar de una dolorosa traición. Cientos de dueños confiaron al crematorio Xibalbá Chetumal a sus mascotas, miembros de la familia que merecían un descanso digno. En su lugar, el negocio entregaba tierra y abandonaba los cuerpos, un fraude que hoy suma más de 80 denuncias formales ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Quintana Roo.

La Fachada de un Servicio Digno

Sobre la avenida Primo de Verdad, en la colonia Barrio Bravo de Chetumal, han aparecido veladoras y fotografías de perros y gatos. Estos son los rostros de las mascotas que fueron confiadas al crematorio y funeraria Xibalbá, un negocio que supuestamente realizaba la cremación de los animales.

La realidad revelada es que Xibalbá abandonaba los cuerpos en bolsas negras y entregaba a sus clientes urnas llenas de tierra.

El caso inició con una denuncia social en grupos de Facebook en Chetumal, escalando rápidamente a una investigación formal.

A dos días del descubrimiento del fraude, se localizaron 150 cadáveres de perros y gatos abandonados en predios baldíos cercanos al negocio de supuesta cremación.

El Ministerio Público ya ha registrado 80 denuncias formales de dueños que piden justicia, refiriendo a sus mascotas como un miembro más de sus familias.

El Dolor de las Víctimas: Testimonios del Fraude

El engaño de Xibalbá ha dejado una profunda herida en las familias afectadas. Los testimonios revelan la magnitud de la traición y la falta de escrúpulos de los responsables.

El Testimonio de Candy Albores

En 2013, Candy Albores, una joven de 27 años, recibió a Candace, una pequeña gatita siamesa. Tras 12 años de amistad, la gatita fue diagnosticada con un tumor mamario, lo que obligó a Candy a enfrentar el difícil proceso del fin.

Confiada en las referencias de la clínica veterinaria y crematorio Xibalbá –que prometía utilizar técnicas biocompuestas–, Candy decidió seguir la recomendación del propietario: aplicar una inyección para terminar con el sufrimiento de Candace.

En entrevista para Milenio, Candy Albores detalló el proceso:

  • El 29 de junio de 2025, Guillermo Alejandro ‘N’ acudió a su domicilio.
  • Le aplicó anestesia a Candace y después «la inyectó directo en el corazón», alertando a Candy que los efectos provocarían convulsiones. La inyección eutanásica en mascotas casi siempre se administra por vía intravenosa, generalmente en una pata delantera, actuando rápida y suavemente. Las convulsiones generalizadas no son una respuesta habitual, señalan expertos.
  • Tras el fallecimiento, Guillermo Alejandro ‘N’ envolvió a Candace en una toalla azul marino y la ingresó a una transportadora.

El 30 de junio, Candy recibió la urna, dos recuerdos de bordado que pudo escoger y una bolsita para abonar en plantas. El certificado de defunción fue entregado hasta el 1 de julio, alegando falta de tinta en la impresora.

Casi cuatro meses después, Candy comprendió el engaño. El 28 de octubre de 2025 se enteró por redes sociales que una persona había reconocido a su perrito abandonado en un lote baldío. Al abrir la urna, confirmó que solo contenía tierra.

«Hoy estoy indignada porque no sé dónde está mi gatita. Es triste saber que a una mascota que se amó, un miembro más de nuestra familia, fue botada como basura», lamentó Albores.

El Caso de Doki y Andrés Suárez

Andrés Suárez, de 26 años, es otra de las personas afectadas que ahora busca a Doki, un perrito que formó parte de su familia durante 12 años. Doki padecía dirofilariasis, conocida como la enfermedad del gusano del corazón.

Una familiar de Suárez acudió a la clínica veterinaria Xibalbá, donde les recomendaron la eutanasia debido al avanzado estado de la enfermedad.

Posteriormente, la dueña de Doki (prima de Andrés) contactó a la empresa Xibalbá, ya que ofrecían el proceso completo, desde la eutanasia hasta la supuesta cremación.

  • El 10 de julio de 2025, el proceso de eutanasia en el domicilio fue idéntico al de Candace: aplicación de inyección.
  • Doki fue trasladado y más tarde les entregaron un huipil yucateco a escala, una cajita y un supuesto certificado de defunción.

Tras la noticia del fraude, la prima abrió la urna y confirmó que contenía tierra. La familia de Andrés Suárez y él nunca sospecharon algo, pues el trato de Guillermo Alejandro ‘N’ y otros responsables fue muy amable. Ahora, buscan desesperadamente la cobija de color morado con líneas rojas con la que Doki fue visto por última vez.

‘Oso’, el Perrito que Destapó la Red de Engaño

Según los testimonios de decenas de víctimas, el caso que permitió desvelar la operación de Xibalbá fue el de ‘Oso’ (también referido como ‘Osito’), que murió el 27 de octubre de 2025.

Julián Félix relató en redes sociales que su hermana llevó a ‘Oso’ a la empresa y le entregaron las presuntas cenizas y el certificado ese mismo día. Dos días más tarde, tras el hallazgo de bolsas negras con restos, Julián reconoció a ‘Oso’ por la cobija con la que había sido entregado en Xibalbá.

«Lo habían embolsado junto con otros perros. Decidí contactar a un periodista para denunciar lo sucedido, porque no quiero que más familias pasen por lo mismo. Lo que hicieron es una falta de respeto enorme hacia quienes amamos a nuestras mascotas», declaró Julián Félix.

Acciones Legales y la Búsqueda de Justicia

Las autoridades han actuado tras las denuncias, pero la indignación persiste. Las familias exigen justicia y una investigación exhaustiva para que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.

Detenciones, Cargos e Irregularidades Operativas

La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo informó la captura de dos personas implicadas en el caso Xibalbá la tarde del 30 de octubre de 2025.

  • Detenidos: Guillermo Alejandro ‘N’ y Briseidy ‘N’.
  • Cargos: Delitos contra el medio ambiente y fauna, así como fraude a víctimas particulares en el municipio Othón P. Blanco.

Las indagatorias iniciales señalan que Guillermo Alejandro ‘N’ es el propietario del supuesto crematorio. La Fiscalía confirmó que «en lugar de incinerar a los perros, los metía en bolsas de plástico para tirarlos en lotes baldíos, aledaños al local, entregando a los clientes urnas con tierra en lugar de las cenizas».

Por su parte, Briseidy ‘N’ fue identificada como la encargada de recibir las transferencias bancarias y de realizar ceremonias de despedida (flores, incienso y velas).

Servicios No Autorizados y Cobertura Regional

La FGE de Quintana Roo explicó que, tras una inspección, se constató que el local no contaba con los permisos municipales para operar y que los hornos de cremación no habían sido utilizados.

Los reportes oficiales indican que el servicio de incineración era cobrado por Guillermo Alejandro ‘N’ con costos de entre mil 500 y dos mil 500 pesos, aunque algunas víctimas aseguran que el precio era mayor.

Medios locales refieren que el acusado ofrecía una amplia gama de servicios adicionales, incluyendo:

  • Tanatología.
  • Consultas médicas veterinarias.
  • Quimioterapia.
  • Cirugías.

Acorde con los certificados de defunción entregados, los servicios del crematorio y funeraria Xibalbá no se limitaban a Chetumal, sino que también se ofrecían en: Bacalar, Tulum, Playa del Carmen, Puerto Aventuras, Puerto Morelos, Akumal y Valladolid, Yucatán.

La gobernadora Mara Lezama aseguró que las autoridades «llegarán hasta las últimas consecuencias». Elementos de la FGE y de la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA) continúan trabajando en los predios cercanos a las instalaciones en la colonia Barrio Bravo para identificar otros restos.

El Proceso de Identificación: Justicia para las Víctimas

Candy Albores explicó que, tras presentar la denuncia, las autoridades citan a los dueños de las mascotas para que entreguen como evidencia los objetos recibidos por Xibalbá.

Se informó que el procedimiento para el reconocimiento de los cuerpos de los perros y gatitos será similar al que se utiliza para la identificación de restos humanos. Andrés Suárez detalló que se está elaborando un catálogo con fotos de los restos encontrados. Se ha citado a las personas que hayan llevado a sus mascotas con al menos seis meses de antigüedad a acudir con fotos después de las 18:00 horas para ver si pueden reconocer a sus compañeros.

Cientos de personas afectadas ya organizan una marcha pacífica para el 1 de noviembre de 2025, a las 17:30 horas, en el centro de Chetumal, demandando que «no queremos dejar esto así, queremos justicia».

Este caso, que ha escalado de una simple queja vecinal a una investigación de delitos ambientales y fraude masivo, demuestra la vulnerabilidad de las familias que buscan un cierre digno y la urgente necesidad de establecer protocolos claros para salvaguardar la confianza pública en un sector tan sensible.

El Cruel Engaño de Xibalbá Revelado

El fraude de los crematorios de mascotas en Quintana Roo ha develado una crueldad inimaginable. Cientos de familias, buscando un cierre digno, pagaron miles de pesos para solo recibir tierra en una urna. El caso del crematorio Xibalbá, que afectó a casi 100 denunciantes, es un reflejo de la impunidad que lacera la confianza pública.

«No las Cremaban, las Aventaban Ahí como si Fuera Cascajo»

«Lo que encontré no eran cenizas, era tierra». Con esta contundente frase, Farah Crosswell, quien también fue identificada como Farah Sivilla, resume el horror y la indignación que embarga a casi 100 familias en Quintana Roo, víctimas de un cruel fraude perpetrado por el crematorio de mascotas Shibalba (o Xibalbá).

Los propietarios de esta empresa ofrecían y cobraban miles de pesos por un servicio de cremación que prometía ser digno. Sin embargo, en la práctica, las mascotas «no las cremaban, las aventaban ahí como si fuera cascajo». El engaño quedó al descubierto esta semana, cuando más de 150 cadáveres de perros y gatos fueron localizados en tres predios baldíos ubicados en el municipio de Othón P. Blanco.

El Ritual Digno que Ocultaba un Fraude Atroz

Farah Crosswell, quien vive en Mahahual, relató en entrevista para Hechos AM el doble dolor que este engaño le provocó. Ella contrató a Xibalbá en marzo para cremar a su perrita Laila, un servicio que encontró tras una búsqueda en Google, donde la empresa gozaba de «muy buenas opiniones».

El costo del servicio para Laila ascendió a cerca de 4,000 pesos e incluyó un trato que inicialmente dejó a Farah «con muy buen sabor de boca». Según su relato, los empleados «realizaron un pequeño ritual, pusieron pétalos de rosa sobre el cuerpo de Laila y pudimos despedirnos de ella». A cambio, Farah recibió una urna, un certificado de cremación y una bolsa con las supuestas cenizas.

> “De verdad no me imaginé nunca que algo así se convirtiera en lo que vivimos”, lamentó la denunciante.

Un Dolor Revivido: La Verdad Detrás de la Urna

Meses después de la contratación, al enterarse del hallazgo masivo de animales muertos, Fara decidió abrir la urna que guardaba en su casa. El descubrimiento fue devastador: en lugar de los restos cremados, encontró solo tierra.

Este hecho, describe Farah, fue como «volver a sufrir el dolor como si volviera a perder a mi perrita Laila». La indignación social se centra en la manipulación emocional, pues «si buscamos un servicio así es porque son más que una mascota, son parte de nuestra familia, y ellos están jugando con el dolor de la gente. Y eso no se vale”, sentenció Farah.

Las autoridades confirmaron el alcance de la atrocidad: los hornos de cremación de Xibalbá nunca fueron utilizados. Los cuerpos de las mascotas, incluyendo el de Laila, “nada más fueron aventados junto con otros cuerpos” en bolsas de plástico en los predios baldíos.

La Respuesta Institucional y la Exigencia de Justicia

La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo confirmó la detención de los presuntos responsables de este fraude, identificados como Guillermo Alejandro “N” y Briseidy “N”. Farah pudo reconocer a uno de los dueños que la atendió en las fotos difundidas por las autoridades tras la captura.

El gobierno estatal ha reaccionado ante la gravedad del caso. La gobernadora Mara Lezama condenó públicamente los hechos y aseguró que «no habrá impunidad».

> “Aplicaremos todo el peso de la ley. No quedará impune este caso que tanto daño hizo a la sociedad”, declaró la mandataria.

Como medida inmediata, se ha dado un plazo de 48 horas para que los afectados de los últimos seis meses intenten reconocer los restos de sus mascotas. Mientras tanto, Farah Crosswell y el resto de los casi 100 denunciantes son claros en su única exigencia: “Que no salgan libres, que esto no quede impune y que el recuerdo de todas nuestras mascotas que tristemente están dañando no sea en vano”.

“No serán olvidados y vamos a seguir luchando por ustedes”, concluyó Farah, reflejando el compromiso colectivo de las familias afectadas.

Este caso, etiquetado como maltrato animal y fraude por las autoridades, no solo expone un vacío en la regulación de los servicios funerarios para mascotas, sino que también subraya la necesidad de castigos ejemplares que disuadan a quienes lucran con el dolor de la pérdida.

Investigación Abierta Contra Casa Xibalbá

La Fiscalía General del Estado (FGE), abrió una carpeta de investigación en contra de Casa Xibalbá, por el caso de un presunto crematorio de mascotas que además de que operaba al margen de la ley, cometía fraude al entregar tierra en lugar de cenizas, dejando los perros tirados en un lote baldío.

Los delitos que se podrían configurar son contra el medio ambiente y la fauna, así como fraude, derivado de más de 50 denuncias ciudadanas, en agravio del mismo número de víctimas particulares, luego de constatar la existencia de cadáveres de perros en estado de putrefacción en un predio próximo a un crematorio de mascotas, mismo que fue asegurado.

Los cuerpos de los caninos fueron encontrados en un predio baldío localizado en la avenida Primo de Verdad entre las avenidas Universidad y Boulevard, de la colonia Barrio Bravo, en la capital del estado, donde ciudadanos reconocieron cadáveres de sus mascotas que, supuestamente habían sido incineradas en un crematorio ubicado en la misma colonia Barrio Bravo.

Las personas afectadas pagaron por el servicio de cremación de sus mascotas, entre mil 500 y 2 mil 500 pesos, por paquetes que incluían los servicios de certificado, urna biodegradable, biocenizas, bolsita de liberación, recuerdos y entrega de urna a domicilio.

Otros servicios que ofrecían Casa Xibalbá son tanatología, psicología gratuita, consultas médicas veterinarias, quimioterapia para mascotas y cirugías.

Según las primeras investigaciones, las personas que contrataron los servicios del mencionado crematorio recibieron urnas que, en lugar de contener las cenizas de sus mascotas, tenían tierra.

Las primeras investigaciones, señalan que el crematorio de mascotas, no cuenta con licencia de funcionamiento y/o permisos municipales con giro de comercialización, por lo que fue asegurado.

La FGE de Quintana Roo hizo un llamado a la ciudadanía para que, en caso de haber sido víctima de ese establecimiento, interpongan su denuncia directamente en las instalaciones del organismo autónomo, o bien, a través de la plataforma: https://enlinea.fgeqroo.gob.mx/.

Detención de los Presuntos Responsables

Guillermo Alejandro “N”, propietario del crematorio de mascostas Xibalbá, y Briseidy “N”, su presunta cómplice, fueron detenidos este día por los delitos de medio ambiente y fauna, así como fraude a víctimas particulares, a menos de 12 horas que agentes de la Fiscalía General del Estado localizaran 150 perros en un lotes cercanos a este inmueble.

De acuerdo con la FGE, las primeras indagatorias apuntan que Guillermo Alejandro “N” ofrecía diversos servicios, entre ellos el de cremación de mascotas, el cual no cumplía, ya que, en lugar de incinerar a los animales, los metía en bolsas de plástico, para tirarlos en lotes baldíos, aledaños al local, entregando a los clientes, urnas con tierra, en lugar de las cenizas.

Según la Fiscalía, Briseidy “N” era la encargada de recibir las transferencias bancarias de los clientes, además de realizar ceremonias con flores, incienso y velas, para despedir a las mascotas.

La inspección realizada por los agentes de la Fiscalía permitió constatar que este inmueble, ubicado en la colonia Barrio Bravo, no contaba con los permisos municipales para operar, además de que los hornos de cremación no habían sido usados, pese a que brindó servicios de incineración de mascotas con costos de entre mil 500 y 2 mil 500 pesos.

Hasta el momento, confirma la FGE, suman 80 denuncias en contra de este crematorio irregular.

Elementos de la Fiscalía General del Estado, en coordinación con la Secretaría de Ecología y Procuraduría de Protección al Ambiente, así como del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, mantienen aún inspecciones en tres de cuatro predios baldíos, ubicados en la colonia Barrio Bravo, donde han localizado 150 cadáveres de mascotas, que estaban en bolsas de plástico.

¿Podrá la justicia restaurar la confianza perdida y garantizar que este tipo de atrocidades empresariales no se repitan en Quintana Roo?

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