
Incertidumbre arancelaria: el nuevo riesgo global
La guerra comercial de Estados Unidos entra en una fase crítica. Esta vez, los aranceles de Donald Trump no solo cimbran a los mercados, sino que tensan los hilos de la política monetaria global. En voz de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), el mensaje es claro: los efectos serán más profundos de lo previsto.
En un contexto mundial ya frágil, la postura de la Fed abre un nuevo capítulo para las economías emergentes como México, particularmente en regiones con alta dependencia del turismo, como el Caribe Mexicano, donde el dólar y los flujos internacionales son determinantes.
El impacto de los aranceles, según la Fed
Mayores de lo previsto, con efectos persistentes
Durante una conferencia con periodistas de negocios, Jerome Powell reconoció que los aranceles anunciados por Trump son “mayores de lo esperado”, al igual que las consecuencias económicas que acarrearán. El doble mandato de la Fed —máximo empleo y estabilidad de precios— podría verse comprometido.
“Nos enfrentamos a un panorama muy incierto”, dijo Powell, al advertir riesgos tanto de aumento del desempleo como de mayor inflación.
El desplome bursátil, con caídas del 10% en índices clave, confirma que los inversores anticipan un escenario tenso. Aunque Powell evitó referirse directamente a esta liquidación, la preocupación es evidente: los efectos de los aranceles podrían trasladarse con rapidez a los precios y a las decisiones empresariales.
¿Cómo afecta a México y al Caribe?
Turismo y exportaciones, en la cuerda floja
En la Península de Yucatán, donde el turismo estadounidense representa más del 60% de la llegada internacional, el impacto de una economía estadounidense desacelerada sería inmediato: menor gasto, menos reservaciones, caídas en inversiones inmobiliarias.
Algunos puntos clave:
- Un dólar más caro podría beneficiar al turismo local en el corto plazo, pero elevaría costos de importación.
- Proveedores del sector hotelero, muchos con productos traídos de EE. UU., enfrentarían alzas que podrían encarecer paquetes turísticos.
- Exportadores del sur de México, especialmente agrícolas, verían una mayor volatilidad en sus contratos internacionales.
La Fed evalúa mantener la estabilidad inflacionaria, pero si los precios de bienes importados se encarecen por efecto de los aranceles, el traslado a consumidores sería inevitable. Eso afectaría directamente a sectores populares y de clase media en el país.
Un dilema global con consecuencias locales
¿Qué puede hacer la Fed?
La Reserva Federal ha optado por la cautela. Powell aseguró que el banco central tiene tiempo para “esperar más datos” antes de ajustar la política monetaria. Sin embargo, su prioridad será mantener ancladas las expectativas de inflación, para evitar un daño estructural.
“Un aumento puntual de precios no debe convertirse en un problema de inflación permanente”, advirtió.
Esto significa que la Fed está lista para actuar si las señales empeoran, lo que podría implicar movimientos en las tasas de interés. Para países como México, esto se traduce en movimientos de capital, presión sobre el peso, y ajustes en tasas locales.
Cuando la política exterior se vuelve economía doméstica
La decisión de imponer aranceles puede parecer lejana desde Cancún, Chetumal o Mérida. Pero sus efectos se filtran a través de los mercados, los bancos, los hoteles y los supermercados. En una economía globalizada, cada tarifa impuesta por Washington genera una reacción en cadena.
La advertencia de la Fed marca un punto de inflexión: ya no se trata de especulación, sino de un riesgo tangible que podría afectar el bolsillo de millones. Para México, y especialmente para regiones con fuerte dependencia del dólar y el turismo, el momento de prepararse es ahora.