
Trump, aranceles y la economía de producción: ¿qué busca realmente?
La narrativa de una “economía de producción”
Desde sus primeros días de campaña, Donald Trump ha prometido reconstruir a Estados Unidos desde adentro. Su discurso de “America First” se traduce, en términos comerciales, en una ofensiva para desincentivar las importaciones y privilegiar la manufactura nacional.
Su propuesta de nuevos aranceles no es solo retórica: busca redibujar el sistema global de comercio. Aunque aún no se conocen los detalles exactos, la intención de Trump es clara: establecer niveles de aranceles equivalentes a los que enfrentan productos estadounidenses en el exterior.
El resultado sería una política de reciprocidad selectiva, más aspiracional que práctica, pero con implicaciones reales.
El nuevo esquema de trato preferencial
Estados Unidos planea tres niveles de trato comercial:
- Producción doméstica: sin aranceles.
- Socios regionales como México y Canadá: aranceles menores.
- Resto del mundo: aranceles altos.
Este modelo rompe con principios de la OMC como el de “nación más favorecida” y el “trato nacional”. Pero abre también una puerta estratégica para México.
México: entre el riesgo y la oportunidad
Un lugar clave en la cadena productiva
México es más que un socio comercial de Estados Unidos: es un engranaje esencial. Desde la producción automotriz hasta la industria electrónica, México aporta mano de obra, insumos, talento, pruebas, ensamblado y empaquetado.
Esto le da una ventaja que ningún otro país tiene: Estados Unidos no puede sustituir fácilmente a México sin poner en riesgo la eficiencia de sus cadenas de suministro.
“Estados Unidos puede aspirar a una economía de coproducción, no de producción”, señala un exfuncionario de comercio exterior.
Preferencia relativa: la clave táctica
Incluso con aranceles diferenciados, México podría mantener —e incluso ampliar— su ventaja relativa frente a otros países. Esto depende de varios factores:
- Cumplimiento estricto de reglas de origen del T-MEC.
- Aumento del contenido nacional.
- Competitividad energética.
- Diversificación de socios comerciales.
El cumplimiento de reglas de origen será más crucial que nunca, ya que muchas exportaciones mexicanas ingresaban sin necesidad de acreditarlas. Con los cambios, depender exclusivamente del T-MEC se volverá estratégico.
Nearshoring, energía y contenido nacional: los desafíos internos
El nearshoring y la necesidad de ecosistemas industriales
México está en una posición privilegiada para capitalizar el nearshoring, el proceso por el cual empresas reubican su producción más cerca del mercado estadounidense.
Pero hay un gran obstáculo: la falta de insumos industriales de alta tecnología y una política energética poco competitiva.
Para integrar más valor agregado nacional se requiere producir en México insumos como:
- Plásticos especializados
- Fibras sintéticas
- Aceros inoxidables
- Resinas industriales
Esto exige energía barata, limpia y diversa. Sin ese ecosistema, muchas inversiones podrían preferir Estados Unidos pese a sus altos costos laborales.
Política industrial y visión de largo plazo
México necesita una política industrial ambiciosa. La estrategia no puede depender solo de las exportaciones; debe consolidar infraestructura, fortalecer la cadena de valor y apostar por la innovación.
“Trump nos lanza un reto, pero también nos da una ventana para transformar nuestra industria”, afirma una fuente del sector energético.
Diversificación comercial: más allá de la vecindad
Europa, Asia y América Latina como aliados estratégicos
Aunque Estados Unidos representa cerca del 80% del comercio exterior mexicano, depender únicamente del vecino del norte es una apuesta arriesgada.
México debe fortalecer acuerdos con:
- Unión Europea (TLCUEM modernizado)
- Asia-Pacífico (CPTPP)
- Sudamérica (Mercosur y Alianza del Pacífico)
La diversificación no busca sustituir a EE.UU., sino fortalecer la posición de México en las negociaciones.
Una economía mexicana más conectada con el mundo obliga a Estados Unidos a preservar la relación.
Riesgos legales y escenarios de confrontación
¿Violación del T-MEC?
El anuncio arancelario de Trump podría violar el T-MEC al reinstaurar barreras comerciales. El tratado establece claramente que no deben existir aranceles entre las tres economías firmantes.
México podría activar:
- Mecanismo de solución de controversias del T-MEC
- Denuncia ante la OMC
Esto no es deseable, pero sí una posibilidad real.
“Debemos prepararnos para responder con proporcionalidad, no con visceralidad”, aconseja un diplomático mexicano.
Escenarios posibles: de la confrontación a la reconfiguración
Escenario 1: Aranceles altos pero con excepciones T-MEC
El escenario más probable es que Estados Unidos imponga aranceles altos a todos, pero exima a México y Canadá parcialmente si cumplen con reglas de origen.
Esto permitiría a México preservar ventaja competitiva, aunque se generen tensiones jurídicas.
Escenario 2: Ruptura del T-MEC
Menos probable pero no imposible. En este caso, México tendría que buscar aliados rápidamente y preparar represalias cuidadosamente diseñadas.
Escenario 3: Reconfiguración estratégica
El más deseable: México aprovecha el momento para transformarse en centro manufacturero regional, mejora su infraestructura y se convierte en socio indispensable.
Entre el proteccionismo y la visión de futuro
Las decisiones de Trump podrían redibujar el comercio internacional. Pero también obligan a México a dejar de reaccionar y comenzar a planear con visión.
El país tiene los elementos para consolidarse como socio estratégico en América del Norte: talento, ubicación, tratados, experiencia. Pero necesita apostar por más contenido nacional, energía competitiva y alianzas globales.
Responder con inteligencia puede no solo minimizar daños, sino convertir el desafío en una oportunidad histórica.