Que 2026 será el año de la salud.
Y sí: en el papel viene una fila impresionante de proyectos hospitalarios.
Del IMSS-Bienestar:
• Torre de Especialidades Médicas (Cancún): Hospital de tercer nivel, seis pisos, 36 especialidades, más de 190 camas y hasta áreas de Salud Mental y Oftalmología.
• Hospital General de Chetumal: Sustitución total del actual, con 120 camas y sala de hemodinamia.
• Hospital General de Felipe Carrillo Puerto: 60 camas y sala de parto intercultural.
• Hospital Materno Infantil (Cancún): Rescate del viejo Hospital General para habilitar más de 100 camas y terapia neonatal.
• Hospital Comunitario de José María Morelos: Sustitución total para mejorar la atención en la zona centro.
Del ISSSTE e IMSS Ordinario:
• Nuevo Hospital General del ISSSTE (Cancún): Conversión de clínica a hospital de 90 camas.
• UMF Playa del Carmen (ISSSTE): Inaugurada en enero de 2026 para 14 mil derechohabientes.
• Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio (IMSS Cancún): Modelo “innovador” para desahogar los hospitales saturados.
Suena precioso.
Casi poético.
El detalle es que los hospitales públicos del estado hoy operan en condiciones deplorables: no hay médicos, no hay medicinas, las citas se conceden como si fueran favores y una consulta puede tardar más que una visa estadounidense. Y cuando llega… muchas veces ni siquiera sirve de paliativo.
El clamor en redes es claro: antes de construir nuevos elefantes blancos, que funcionen los que ya existen, “como Dios manda”.
Y ahí están los ejemplos incómodos. El Hospital Oncológico de Chetumal, heredado del gobierno de Carlos Joaquín González e inaugurado formalmente en 2023, sigue siendo símbolo de lo mismo de siempre: edificio hay, atención integral no.
El diagnóstico sigue siendo que el sistema público de salud no goza de cabal salud.









