
El 18 de julio de 2025, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se reunió en Tokio con el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, y el enviado comercial Ryosei Akazawa, afirmando que un acuerdo comercial con Japón todavía es factible a pesar de la inminente imposición de nuevos aranceles. Estas conversaciones cruciales se desarrollan bajo la sombra de la presión económica, con el telón de fondo de una guerra arancelaria escalada por el presidente estadunidense Donald Trump.
La tensión arancelaria entre Washington y Tokio
La administración Trump ha mantenido una política comercial asertiva, imponiendo aranceles a las importaciones de automóviles, acero y aluminio japoneses a principios de este año. La situación se ha intensificado con la advertencia enviada por el presidente Donald Trump a Japón y otros países a principios de julio, indicando que los aranceles de importación aumentarán a partir del 1° de agosto si no se llega a un acuerdo con Estados Unidos. Para las importaciones japonesas, el nuevo arancel fue fijado en 25 por ciento. Esta es la segunda vez que el presidente estadunidense establece una fecha límite, habiendo pospuesto los aranceles a casi todos los países en abril por 90 días.
La postura de la administración Trump
Scott Bessent, a través de la plataforma X, declaró: «Un buen acuerdo es más importante que un acuerdo apresurado, y un acuerdo comercial mutuamente beneficioso entre Estados Unidos y Japón sigue siendo una posibilidad». El secretario del Tesoro agregó: «Espero continuar con las negociaciones formales en el futuro». No obstante, la posición del presidente Trump parece más escéptica, dado que esta semana enfrió las expectativas de un acuerdo, afirmando que Japón no quiere «abrir su país». Esta divergencia subraya la complejidad de las negociaciones, que van más allá de una simple transacción económica. La estrategia de Trump, que incluye la ampliación de su «guerra arancelaria» con un 50 por ciento al cobre, indica una firmeza inquebrantable en sus demandas comerciales.
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Negociaciones cruciales para Japón
La presión de Estados Unidos llega en un momento delicado para la economía japonesa. Los recientes datos débiles de exportación, que incluyen una fuerte caída en las exportaciones de vehículos a Estados Unidos, generan temores de que Japón, la cuarta economía más grande del mundo, pueda caer en recesión técnica. El fracaso de Japón en lograr un alivio arancelario inmediato en las reuniones con Estados Unidos pone de manifiesto la urgencia de una resolución. La insistencia de Washington en «abrir» el mercado japonés se alinea con la narrativa de Trump sobre la necesidad de un comercio más equilibrado.
El impacto en la economía nipona
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La potencial recesión técnica en Japón es una preocupación significativa, ya que la nación depende en gran medida de sus exportaciones para el crecimiento económico. La imposición de aranceles adicionales por parte de Estados Unidos no solo afecta directamente a sectores clave como la automotriz, sino que también envía una señal de inestabilidad que podría desalentar la inversión y el comercio internacional. La capacidad de Tokio para navegar estas negociaciones sin comprometer aún más su estabilidad económica es un desafío crítico.
A medida que se acerca la fecha límite del 1° de agosto, la posibilidad de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Japón pende de un hilo. ¿Podrán las negociaciones formales en el futuro disipar la amenaza arancelaria y forjar un pacto mutuamente beneficioso, o la retórica de «no querer abrir su país» dominará el desenlace de esta tensa saga comercial?









