Un juez federal desestimó de forma definitiva la demanda por 10 mil millones de dólares presentada por Donald Trump contra The Wall Street Journal y Rupert Murdoch, tras determinar que el mandatario no acreditó dolo real en un reportaje sobre Jeffrey Epstein.
El fallo judicial y la doctrina del dolo real
El juez Darrin Gayles dictaminó que la demanda carecía de sustento legal y descartó argumentos desesperados para invalidar una investigación periodística.
El juez federal de distrito Darrin Gayles, con sede en Miami, emitió un fallo irrevocable con perjuicio el sábado 31 de octubre de 2026. Esta resolución impide que el litigio sea presentado nuevamente ante los tribunales. La decisión judicial se fundamentó en la jurisprudencia establecida por la Corte Suprema en 1964 mediante el caso New York Times Co. v. Sullivan. Dicha doctrina exige que las figuras públicas demuestren fehacientemente que un medio de comunicación actuó con conocimiento de falsedad o con negligencia temeraria, elementos que el tribunal consideró ausentes en los argumentos presentados por la administración.
El análisis de la instancia judicial determinó que las alegaciones relativas a la intencionalidad maliciosa resultaron genéricas, vagas e inconsistentes con el material publicado. Asimismo, el tribunal subrayó que el periódico incluyó puntualmente la postura oficial y la negación explícita del presidente respecto al contenido del artículo cuestionado.
- Fundamento legal: Aplicación estricta de la doctrina New York Times Co. v. Sullivan sobre figuras públicas y dolo real.
- Naturaleza del fallo: Desestimación irrevocable con perjuicio dictada por el juez federal Darrin Gayles en Miami.
- EVALUACIÓN JUDICIAL: Las acusaciones del demandante fueron calificadas como argumentos desesperados e intentos de fabricar fallos investigativos.
Origen del litigio y el contenido del reportaje
La controversia legal se originó por una publicación sobre un álbum de cumpleaños de 2003 que vinculaba al presidente con el financiero Jeffrey Epstein.
El conflicto jurídico derivó de un artículo publicado el año pasado que detallaba la existencia de una carta y un dibujo con connotaciones sexuales. Según la investigación periodística, dichos elementos formaban parte de un álbum recopilado en 2003 para el quincuagésimo cumpleaños de Jeffrey Epstein. La compilación estuvo a cargo de la socialité británica Ghislaine Maxwell, años antes de su primer arresto en 2006 y del posterior distanciamiento entre el financiero y el actual mandatario.
El texto del rotativo describía que la misiva llevaba el nombre de Donald Trump, estaba enmarcada por el contorno de una mujer desnuda dibujada a mano y concluía con la frase: «Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro maravilloso secreto». Tras la difusión, el jefe de Estado catalogó la información como falsa, maliciosa y difamatoria, interponiendo una querella por daños financieros y a la reputación valorada en 10 mil millones de dólares.
| Actores involucrados | Rol en el litigio | Posición procesal |
| Donald Trump | Demandante / Presidente | Acciones legales por 10 mil millones de dólares |
| The Wall Street Journal | Medio demandado | Defensa amparada en investigación periodística |
| Rupert Murdoch | Magnate de medios | Co-demandado en el proceso |
| Jeffrey Epstein | Financiero fallecido | Eje central del reportaje sobre vínculos |
| Ghislaine Maxwell | Compiladora del álbum | Socialité británica vinculada al caso |
Escalada de tensiones con la prensa durante el segundo mandato
El revés legal agrava un escenario de confrontación institucional entre la Casa Blanca y múltiples corporaciones mediáticas globales.
El fallo adverso representa una fractura severa en la estrategia jurídica de la administración actual frente a los medios de comunicación. El historial de litigios incluye querellas activas contra cadenas como la BBC y Associated Press, además de disputas recientes con CNN, MS NOW y Politico. Estas últimas organizaciones demandaron al Ejecutivo para exigir la restitución de sus acreditaciones tras haber sido expulsadas de la sede presidencial a mediados de septiembre.
La política de comunicación del gobierno se ha caracterizado por la descalificación sistemática de coberturas críticas, a las cuales el mandatario cataloga habitualmente como noticias falsas. Sin embargo, la reciente resolución judicial establece un límite estricto en los tribunales federales para el uso de demandas por difamación contra investigaciones periodísticas respaldadas por el derecho de información.










