Por Alejandro Peza
CHETUMAL.- La presidenta estatal del Partido Acción Nacional (PAN), Reyna Tamayo Carballo, respondió a los señalamientos de incompetencia realizados por el exdirigente estatal Eduardo Martínez Arcila, a quien acusó de carecer de “agallas” y de los tamaños necesarios para hablar de frente sobre las diferencias que existen al interior del partido.
La dirigente panista rechazó que las críticas de su antecesor sean el camino adecuado para establecer un diálogo político y dejó en claro que no está dispuesta a mantener conversaciones bajo términos que consideró inadecuados, en medio de las diferencias internas que enfrenta Acción Nacional en Quintana Roo.
Tamayo Carballo respondió así a los cuestionamientos de Martínez Arcila, quien ha expresado públicamente su preocupación por la situación que atraviesa el partido y ha señalado la necesidad de corregir el rumbo de la organización al proceso electoral de 2027.
En su posicionamiento, la dirigente estatal cuestionó la actuación de quien estuvo al frente del PAN en la entidad y puso en duda el trabajo territorial que ha realizado para contribuir al fortalecimiento de la estructura partidista.
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Sostuvo que las diferencias políticas deben abordarse de manera directa y con disposición para discutir los problemas del partido, en lugar de recurrir a declaraciones públicas que profundicen el enfrentamiento entre sus integrantes.
Un dato importante es que el intercambio de señalamientos exhibe las diferencias que persisten entre la actual dirigencia estatal y uno de los personajes con trayectoria dentro del panismo quintanarroense, en un momento en que el partido enfrenta el reto de reorganizarse y recuperar presencia política rumbo a las elecciones de 2027.
Eduardo Martínez Arcila ha advertido sobre la crisis que, a su juicio, atraviesa Acción Nacional en Quintana Roo, mientras que Tamayo Carballo cuestiona su participación y la falta de trabajo territorial que, según afirmó, debería acompañar sus críticas.
La confrontación abre un nuevo capítulo en la discusión interna del PAN, donde las diferencias entre sus principales figuras plantean interrogantes sobre la capacidad de la dirigencia y sus críticos para construir acuerdos, fortalecer la militancia y definir una estrategia común ante el próximo proceso electoral.










