La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, destapó una confrontación a gritos de diez minutos con la presidenta Claudia Sheinbaum el 19 de septiembre, donde ambas mandatarias intercambiaron reproches por seguridad nacional, presencias de agentes de la CIA y señalamientos directos contra la dirigencia de Morena.
El encuentro privado al margen del aeropuerto de Ciudad Juárez
La reunión entre la gobernadora de Chihuahua y la titular del Ejecutivo federal derivó en un careo de diez minutos marcado por reclutos mutuos sobre seguridad y la incursión de operativos extranjeros.
El 19 de septiembre, en una oficina anexa al aeropuerto de Ciudad Juárez, la mandataria panista Maru Campos y la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvieron una audiencia a solas que escaló verbalmente durante diez minutos. La propia ejecutiva estatal confirmó a Latinus que ambas partes elevaron la voz debido a agravios acumulados en torno a la estrategia de seguridad nacional y al manejo político regional.
La génesis del descontento por parte de la presidencia radicó en el ingreso de agentes norteamericanos a territorio mexicano. En contraparte, la postura de la administración chihuahuense respondió a las alusiones recurrentes emitidas durante las conferencias matutinas federales en contra de la gobernadora, a quien se le señaló de traición a la patria.
| Eje de Reclamo | Postura de Claudia Sheinbaum | Postura de Maru Campos |
| :— | :— | :— |
| Agentes Extranjeros | Reproche por la incursión y fallecimiento de personal de la CIA en un narcolaboratorio. | Cuestionamiento sobre la soberanía y la falta de contención al crimen organizado. |
| Señalamientos Públicos | Acusaciones de traición a la patria desde la máxima tribuna federal. | Demanda de cese a descalificaciones sistemáticas contra la administración estatal. |
| Infraestructura y Torres | Indagatoria sobre presunta presencia extranjera en la Torre Centinela. | Desconocimiento inicial de tales operaciones y compromiso de revisión interna. |
Agravios federales y la disputa por la soberanía estatal
La administración federal recriminó la colusión con operativos de inteligencia estadounidenses y el uso de calificativos hacia la gestión central, mientras el gobierno estatal exigió sensibilidad ante la crisis de violencia.
Durante el careo, los reclamos de la presidencia se articularon en tres ejes principales. Primero, la incursión de agentes de la CIA involucrados en un accidente en Chihuahua tras un operativo antinarcóticos. Segundo, un presunto calificativo en el que la mandataria estatal se refirió a la gestión federal como «el gobierno de la muerte», frase que Campos matizó al señalar que el concepto aludía al terror imperante generado por el crimen organizado en el país y en la entidad norteña. Tercero, la presunta presencia de personal estadounidense al interior de la Torre Centinela, el centro estatal de inteligencia de Chihuahua, situación que la gobernadora se comprometió a auditar de inmediato.
- Revisión de inteligencia: La gobernadora aseguró que inspeccionaría la Torre Centinela para descartar la presencia de agentes extranjeros.
- Política de seguridad: El diálogo posterior a la confrontación incluyó menciones a las mesas de trabajo coordinadas con Omar García Harfuch.
- Fractura institucional: La falta de acuerdos iniciales profundizó la brecha política entre el Ejecutivo federal y la administración panista.
Acusaciones de vínculos con el narcotráfico y ruptura del pacto
El punto de máxima tensión surgió cuando Maru Campos imputó nexos criminales a la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, detonando un intercambio de señalamientos de complicidad delictiva.
La disputa escaló cuando la gobernadora interpeló a la presidenta sobre la situación de las madres buscadoras, el tráfico de personas en la frontera y el reclutamiento forzado de jóvenes en la Sierra Tarahumara. En este punto, Campos lanzó una acusación directa contra Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, asegurando que mantiene vínculos con el crimen organizado, además de adquirir propiedades en la capital del estado y en el municipio serrano de Guachochi. Asimismo, la mandataria estatal lanzó descalificaciones contra el exalcalde de Ciudad Juárez y aspirante a la gubernatura por Morena, Cruz Pérez Cuéllar.
Ante tales imputaciones, la respuesta presidencial reviró señalando a la propia gobernadora por presuntos nexos con estructuras delictivas. Tras el clímax verbal, ambas funcionarias acordaron deponer el tono y encauzar la conversación hacia protocolos de seguridad pública. No obstante, ante la detención y vinculación a proceso del exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui —acusado de traición a la patria por colaborar con la CIA—, y la posterior andanada de ataques políticos desde la autodenominada Cuarta Transformación, la gobernadora decidió romper el pacto de confidencialidad que mantenía sobre los detalles de la reunión del 19 de septiembre.










