Desde este martes, bien temprano, la presidenta municipal de Puerto Morelos, Blanca Merari Tziu Muñoz (del PVEM), dejó de ser inquilina de la residencia que “rentaba” desde hace dos años en Lagos del Sol, y que fue objeto de un cateo de casi 12 horas, con todo y sus moradores en el interior.
No fue una ocurrencia de un agente investigador a ver qué podría encontrar en ese domicilio.
Se trata de una diligencia judicial, avalada por un juez.
Un cateo es para encontrar pruebas o evidencias contra alguien en la investigación de un delito.
Doña Blanca alega que la casa es propiedad de una empleada de alto nivel de una empresa en litigio, pero que a la vez la rentaba a través de una inmobiliaria.
Si se trataba de un asunto patrimonial o de ubicar propiedades, bastaba pedir informes al Registro Público de la Propiedad.
Tampoco deja de llamar la atención el sigilo con que se inició la diligencia. Este tipo de fraccionamientos para “fifís” tienen más de una caseta de seguridad. A los guardias privados se les ordenó no avisar a nadie. Los agentes federales llegaron al domicilio “rentado” por la alcaldesa a la 1:00 AM.
Doña Blanca permaneció incomunicada entre 10 y 12 horas. En una diligencia para revisar la situación de una propiedad, arrendada a través de un intermediario.
La historia que cuenta la edil portomorelense parece demasiado simple y corta para una diligencia con tremendo aparato de agentes de la FGR y de la Marina.
En realidad, el relato de Tziu Muñoz deja mal parados a la FGR, a la Marina y al juez que dio la orden de cateo para meterse a dilucidar la propiedad de un inmueble.
FBO
Tras horas y horas de silencio, Blanca Merari apareció en las puertas del Palacio Municipal. Pero hay versiones que establecen que no llegó al lugar directamente de Lagos del Sol, sino del FBO del Aeropuerto Internacional de Cancún.
Quedan más dudas que respuestas.
Por cierto. La renta se estima entre 50 y 70 mil pesos, por si alguien se anima.
Debió de ser muy difícil para la alcaldesa pagar la renta, si su salario es de 80 mil pesos. Apenas le quedaba para lo indispensable.










