El cuatroteísmo caribeño ya tiene por lo menos tres puntos críticos rumbo a 2027.
Y el detalle es que no solo son evidentes, sino que desde los aparatos de la 4T-QR se han encargado de develar cuáles son, hoy por hoy, sus focos rojos.
A ocho meses de las elecciones, la formación verdi-guinda (con o sin el PT) tiene en la bolsa la gubernatura debido, entre otros factores, a que la oposición, empezando con el PAN, se convirtió en aliada vergonzante antes que en un contrapeso eficaz y se despojó de la expectativa de convertirse en una alternativa.
Pero el Bipartito no tiene como único objetivo la gubernatura (y por inercia las mayorías del Congreso del estado). El plan maestro es el carro completo, que incluye que los 11 municipios se repartan de guinda o verde.
Pero las condiciones no son las mismas de 2024, cuando la formación verdi-guinda logró la hazaña de “todas, todas”.
Hay tres puntos en el estado donde quedarían frustrados los sueños del cuatroteísmo caribeño.
1.- Othón P. Blanco.- Morena y la presidenta municipal, Yensunni Martínez (penosamente de las “fundadoras y fundadores del Movimiento”), hicieron todo lo posible para que los capitalinos les den la espalda.
El nerviosismo en Morena ya se hace notar. Hay una intensa guerra de lodo contra la regidora Lidia Rojas, de MC, que va por la revancha.
Por si fuera poco, gran parte del “rafismo” se está trasladando hacia el equipo de Rojas.
2.- Isla Mujeres.- Parece que no hay un buen acuerdo entre el cuatroteísmo y el equipo de la presidenta municipal, Atenea Gómez Ricalde.
En 2024, hubo un entendimiento ganar-ganar, pero las cosas han cambiado drásticamente.
De entrada, Atenea y su entorno político apoyan a José “Pepe” Aguilar y/o Semu González, mientras que desde Cancún quieren mandar al titular de Saesa, Flavio Carlos Rosado.
Pero no solo no se ve la posibilidad de un arreglo, sino que las cosas se enturbian aún más.
En una jugada de clara hostilidad, apareció en el escenario el expresidente municipal Juan Carrillo, que salió repudiado tras su gestión de seis años de alcalde. Claro que pocos lo apoyarán para un tercer trienio. Pero su papel es el mismo que desempeñó en su tiempo de priista con Roberto Borge: ser un porro y ensuciar todo, como él bien lo sabe hacer.
El escenario de un buen acuerdo se ve cada vez más lejos, y la ruptura se asoma cada vez más en el horizonte.
3.- Cancún.- En 2024, después de Isla Mujeres, Morena y PVEM tuvieron la segunda mejor votación de los 11 municipios, con el 72.32 por ciento.
Desde 2024 para acá, la oposición ha concedido mucho al bipartito municipal y no se ve ninguna figura, hoy, para enfrentar a la alianza verdi-guinda.
Pero, en contraste con el resto del estado, hay tres expresiones que buscan la nominación de la 4T a la presidencia municipal de Benito Juárez.
En precampaña desde hace cuatro años, está, en una esquina de este triángulo, Pablo Bustamante, figura indiscutible del Partido Verde, que es el favorito y el rival a vencer.
En otra de las esquinas, se ubica el cofundador Rafael Marín, que va por la revancha y con la bandera de que Morena nacional reivindique al morenismo antes de Morena.
Y en la tercera esquina está el neomorenismo, con Jorge Sanén y Pablo Gutiérrez, que llegaron a Morena medio lustro después de la fundación del partido. Esta expresión no ve justo que el Verde se quede con Benito Juárez, sobre todo después de la definición de la Coordinación Estatal.
Cuando surgen este tipo de facciones, terminan dañando al partido que las padece.
Tampoco Pablo Bustamante es el “mejor” candidato. Hay quien lo compara con Remberto Estrada, pero han pasado 10 años. Por si fuera poco, podría surgir una candidata o candidato desde el PT y MC.
Si bien no necesariamente estará en riesgo la presidencia municipal para Morena-Verde, estas divisiones les podrían quitar votos para el Congreso del estado y comprometer las mayorías del Bipartito.
El carro completo podría perder pasaje.










