Manchester City enfrenta un veredicto adverso de una comisión independiente tras una investigación sobre 115 cargos por infracciones financieras y falta de cooperación con la Premier League durante dos décadas.
Origen y magnitud de las acusaciones financieras
La Premier League formuló 115 cargos contra el Manchester City por ocultar ingresos, inflar patrocinios y obstruir las investigaciones entre 2009 y 2018.
La investigación se originó a partir de documentos internos revelados por el medio alemán Der Spiegel, información obtenida originalmente por el sitio Football Leaks fundado por el hacker Rui Pinto. En febrero de 2023, la Premier League formalizó un expediente compuesto por 80 infracciones normativas correspondientes a las primeras nueve temporadas bajo la propiedad de Abu Dhabi.
Las anomalías detectadas comprenden la omisión de estados financieros precisos, la presentación de montos inflados en acuerdos comerciales externos y la ocultación de pagos complementarios a cuerpos técnicos y futbolistas. A estas transgresiones se sumaron 35 cargos adicionales por la negativa sistemática del club a cooperar con la auditoría iniciada en diciembre de 2018.
- Infracciones iniciales (2009-2018): 80 cargos por manipulación contable y elusión del fair play financiero.
- Obstrucción procesal: 35 cargos por falta de colaboración con los auditores de la Premier League desde diciembre de 2018.
- Precedente documental: Filtraciones de correos electrónicos publicados por Der Spiegel.
La postura institucional y la defensa del club
El Manchester City sostiene su inocencia y apela a la confidencialidad del proceso mientras espera la publicación oficial del dictamen.
La directiva ha manifestado que el procedimiento se basa en interpretaciones erróneas y materiales obtenidos de manera irregular. Khaldoon Al Mubarak, presidente de la institución, ratificó en misivas internas dirigidas a la afición que la convicción sobre la legalidad de sus operaciones permanece intacta.
Desde la perspectiva del club, el debido proceso de ocho años debía culminar en una resolución imparcial, libre de presiones externas. No obstante, las filtraciones periodísticas señalan que el fallo preliminar de la comisión independiente declara al club culpable en casi la totalidad de los cargos imputados.
Sanciones estipuladas y escenarios normativos
La Regla W64 faculta a la comisión para aplicar desde multas económicas hasta la pérdida de categoría o exclusión del torneo.
- Multas económicas: Sanciones monetarias proporcionales a la gravedad de las infracciones contables.
- Deducción de puntos: Quita drástica en la tabla de posiciones, superando los antecedentes recientes de otros clubes.
- Expulsión o descenso: Pérdida de la categoría Premier League, lo que desataría la desintegración de la plantilla actual.
El marco punitivo de la competición contempla medidas severas. A diferencia del caso del Everton, sancionado previamente con deducciones de puntos por transgresiones financieras en un único ciclo, el expediente del Manchester City abarca un volumen operativo superior y una obstrucción procesal prolongada. Una vez publicado el veredicto definitivo, el club dispondrá de un plazo de 14 días para interponer un recurso ante un panel de apelación, con la posibilidad de llevar el litigio al Tribunal Superior de Londres si se detectan vicios procedimentales.
Antecedentes europeos y disputas jurídicas previas
El Tribunal de Arbitraje Deportivo revocó en 2020 una suspensión europea de dos años impuesta al club por casos similares.
La UEFA había sancionado al Manchester City en 2020 tras determinar infracciones graves a las normas de Fair Play Financiero entre 2012 y 2016, utilizando los mismos expedientes documentales difundidos por Der Spiegel. Sin embargo, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) anuló la exclusión de las competiciones continentales al considerar que parte de los cargos habían prescrito o carecían de pruebas concluyentes, aunque mantuvo una multa de 10 millones de euros por obstrucción a la investigación.
Impacto geopolítico y repercusiones colaterales
Un fallo adverso erosiona la estrategia de poder blando de Abu Dhabi y abre la puerta a demandas millonarias por indemnizaciones.
Las consecuencias de este proceso trascienden el ámbito deportivo. Equipos perjudicados en temporadas anteriores podrían exigir compensaciones financieras, replicando el precedente establecido por el Burnley frente al Everton. Asimismo, la permanencia de figuras clave como el entrenador Pep Guardiola ha quedado condicionada a la veracidad de las garantías institucionales ofrecidas a los directivos sobre la limpieza corporativa de la entidad.










