Una investigación por posibles vínculos con Moscú apartó a un oficial de la Armada española en Reino Unido tras conocer a una ciudadana de origen soviético en una aplicación de citas.
El oficial ocupaba un puesto clave en el Mando Marítimo Aliado de la OTAN situado en Northwood, al noroeste de Londres, centro neurálgico desde el cual la alianza atlántica supervisa las rutas de navíos y submarinos rusos, además de la llamada flota fantasma.
El inicio del vínculo digital y la alerta en los mandos
A finales de 2024 comenzó el intercambio sentimental entre el militar y Janina White, ciudadana con nacionalidad británica y polaca que nació en la antigua Unión Soviética.
Las instancias de seguridad de la OTAN y de España encendieron las alarmas durante la primera mitad de 2025 al detectar la cercanía entre el marino con acceso clasificado y la mujer.
- Pase temporal navideño: White ingresó a la base militar de Northwood en diciembre de 2024 para asistir a una celebración festiva.
- Desplazamiento a Portugal: Ambos viajaron posteriormente al cuartel general marítimo de la OTAN localizado en Oeiras.
- Sanción directa: El militar perdió de forma progresiva el acceso al recinto y la autorización de seguridad por parte de España, lo que precipitó el fin de su comisión el 29 de julio de 2025 y su retorno a territorio español.
La defensa de la involucrada y el interrogatorio en Rusia
Janina White rechazó categóricamente los señalamientos de espionaje y atribuyó las suspicacias exclusivamente a su lugar de nacimiento en la extinta URSS, asegurando que jamás fue arrestada ni probada como agente extranjera.
La ciudadana admitió un desplazamiento a San Petersburgo donde un sujeto que se identificó como miembro del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) la sometió a un interrogatorio de dos horas sobre su vínculo con el marino y las pesquisas en curso.
Alcance institucional y los riesgos digitales en la defensa
Las autoridades españolas y la propia estructura de la OTAN no lograron demostrar la existencia de espionaje efectivo ni formularon acusaciones públicas formales contra la ciudadana, aunque la incidencia escaló hasta una alerta de seguridad prioritaria.
El episodio exhibe la vulnerabilidad latente en los protocolos de contrainteligencia ante el uso de plataformas digitales de emparejamiento por parte de personal con manejo de información clasificada en recintos militares sensibles.








