La administración de Donald Trump ha iniciado un proceso administrativo para evaluar la reducción de las salvaguardas federales del lobo mexicano (Canis lupus baileyi), buscando facilitar respuestas letales ante ataques al sector pecuario en Arizona y Nuevo México.
Alcance de la orden ejecutiva supporting america’s ranchers
La directriz presidencial no autoriza el exterminio inmediato de la especie, sino que establece un protocolo de revisión de 90 días para el Departamento del Interior.
El documento exige que el secretario Doug Burgum determine si el lobo gris y la subespecie mexicana aún requieren el estatus de protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. A pesar de las consultas públicas del mandatario sobre la posibilidad de disparar a los ejemplares de forma inmediata, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, confirmó que cualquier modificación requiere el cumplimiento estricto de los procedimientos legales y científicos vigentes. Matar un espécimen sin autorización federal permanece catalogado como delito.
Modificaciones estratégicas para el sector pecuario
La medida busca mitigar las pérdidas económicas del sector ganadero mediante una reconfiguración de los criterios de control poblacional.
El gobierno federal ha instruido a los departamentos del Interior y Agricultura para ejecutar las siguientes acciones:
- Revisión normativa: Ajuste de los estándares para autorizar controles letales contra depredadores.
- Gestión de crisis: Agilización de los tiempos de respuesta ante ataques confirmados.
- Investigación: Mejora en los protocolos de verificación de depredación en predios.
- Compensación: Evaluación integral de los programas de indemnización para productores.
- Estrategia legislativa: Preparación de recomendaciones para el Congreso y fomento de cambios en las listas de especies protegidas a nivel estatal.
Estatus poblacional y criterios de conservación
La población del lobo mexicano, que inició su recuperación con siete ejemplares fundadores, enfrenta desafíos técnicos para alcanzar las metas biológicas necesarias que permitirían su desprotección legal.
De acuerdo con el registro de invierno de 2025 del Departamento de Caza y Pesca de Arizona, la cifra de lobos en estado silvestre es de al menos 317 individuos. El plan de recuperación exige un promedio mínimo de 320 lobos durante un periodo de ocho años en Estados Unidos, además de una población estable de 200 ejemplares en México, condición que actualmente no se ha satisfecho por completo.
Protocolos de respuesta ante depredación
El esquema operativo actual, gestionado por Wildlife Services, prioriza métodos no letales antes de considerar la eliminación del animal como recurso excepcional.
Las estrategias de mitigación vigentes incluyen la vigilancia de rebaños, el retiro sistemático de cadáveres, el seguimiento mediante telemetría y el uso de técnicas disuasorias. Organizaciones como el Centro para la Diversidad Biológica han advertido que una flexibilización en los controles letales pone en riesgo la diversidad genética de la subespecie, anticipando litigios si las decisiones carecen de sustento científico sólido.









