El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) adjudicó un contrato sin licitación por 16.7 millones de dólares para adquirir 6,000 guantes de descarga eléctrica, bajo el argumento de reducir el uso de fuerza letal durante detenciones.
Justificación técnica del despliegue tecnológico
La agencia define los guantes G.L.O.V.E. como dispositivos de distracción y desescalada para situaciones de resistencia activa o pasiva.
El ICE sostiene que carece de herramientas de uso de fuerza intermedia, lo que obliga a sus agentes a depender exclusivamente del contacto manual. Ante un incremento en las amenazas contra el personal operativo, la institución señala que esta tecnología busca:
- Neutralización rápida: Controlar a individuos que presenten resistencia para prevenir lesiones físicas tanto en el detenido como en el agente.
- Gestión de disturbios: Aplicación en contextos críticos como arrestos, traslados de detenidos y altercados en perímetros de centros de detención.
- Contexto operativo: Los registros reflejan una cifra cercana a los 50,000 arrestos realizados durante julio, marcando un pico de actividad en el actual mandato.
Resistencia legislativa y cuestionamientos constitucionales
Un bloque de 16 senadores, liderado por Catherine Cortez Masto, ha exigido la cancelación inmediata del contrato debido a riesgos en derechos fundamentales.
La bancada opositora enfatiza que la introducción de estos dispositivos carece de transparencia y garantías suficientes. Sus principales puntos de fricción son:
- Ausencia de protocolos: Falta de claridad sobre la seguridad médica, la formación requerida y los mecanismos de rendición de cuentas.
- Antecedentes de mala praxis: Señalamientos sobre el uso indebido de la fuerza en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Minneapolis, Houston y Maine.
- Exigencia parlamentaria: El Congreso demanda una revisión técnica sobre los usos autorizados y la seguridad real del equipo antes de cualquier implementación.
Advertencias de organismos internacionales y derechos humanos
Organizaciones externas advierten que el historial de la agencia y la naturaleza del dispositivo aumentan la probabilidad de abusos sistemáticos.
Human Rights Watch (HRW) ha subrayado que la formación mínima de los agentes del ICE, sumada a la peligrosidad de las armas «menos letales», eleva el riesgo de daño potencial. Las críticas internacionales se estructuran en los siguientes ejes:
- Restricciones globales: La Unión Europea mantiene restricciones comerciales sobre estos dispositivos debido a su vinculación histórica con métodos de tortura y tratos degradantes.
- Posición de la onu: El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura clasificó en 2023 estas armas de contacto directo como inherentemente crueles e inhumanas, abogando por su prohibición absoluta.
- Vulnerabilidad institucional: La falta de supervisión estricta por parte del Congreso alimenta el escepticismo sobre la implementación ética de esta tecnología en las labores migratorias estadounidenses.








