La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó como acertada la segunda solicitud de licencia indefinida presentada por Rubén Rocha Moya para separarse de la gubernatura de Sinaloa, al considerar que la resolución del mandatario estatal favorece la estabilidad de la entidad.
La determinación del ejecutivo sinaloense
La renuncia de Rubén Rocha Moya responde a una decisión personal ejecutada en menos de 48 horas tras su breve retorno al cargo.
El gobernador de Sinaloa formalizó su separación definitiva el sábado 22 de agosto mediante un oficio dirigido a Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, presidente de la Diputación Permanente del Congreso local. La solicitud, tramitada con carácter indefinido, supera el umbral de los 30 días, marcando un segundo movimiento administrativo en un lapso de dos días consecutivos.
Posicionamiento del ejecutivo federal
La presidenta Sheinbaum desvinculó su administración de la crisis institucional que atraviesa el gobierno sinaloense tras ser cuestionada durante un recorrido en la Línea 4 del Cablebús.
- Ausencia de coordinación: La mandataria confirmó que no ha sostenido comunicación con Rocha Moya desde su primera solicitud de licencia.
- Impacto partidista: La jefa del Ejecutivo negó que la situación interna del estado afecte la cohesión o la imagen de Morena.
- Cronograma de respuestas: El abordaje integral sobre el estatus de la gubernatura será presentado formalmente el lunes 24 de agosto durante la conferencia matutina en Palacio Nacional.
Contexto de la gestión en crisis
El retiro de Rocha Moya se produce en un clima de tensión política donde la presidenta ha señalado anteriormente la «ambición desnuda del poder por el poder». A pesar de la incertidumbre en Sinaloa, Sheinbaum Pardo reiteró que el avance nacional permanece constante y que la percepción pública de bienestar se mantiene, manteniendo su agenda de supervisión de obras en la Ciudad de México junto a Clara Brugada.










