QR, segundo lugar nacional en obesidad infantil

Alejandro Peza/CARIBE PENINSULAR

CHETUMAL.- El estado de Quintana Roo ocupa el segundo lugar nacional en obesidad infantil en México, con una tasa del 52 por ciento de exceso de peso en niñas y niños en edad escolar. Este dato se desprende de los resultados del programa “Vive Saludable, Vive Feliz” del IMSS, ubicándose solo por debajo de Campeche

En el análisis del IMSS se precisa que al menos 187 mil niños y niñas de un total de 360 mil padecen obesidad infantil lo que enciende las alertas por el incremento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 desde edades cada vez más tempranas.

Los datos muestran que la prevalencia específica de obesidad infantil en Quintana Roo alcanza el 27.4 por ciento, porcentaje considerablemente superior al promedio nacional, estimado en 20.3 por ciento. Esto significa que prácticamente tres de cada diez niños del estado viven con obesidad, condición que representa un riesgo importante para su salud metabólica y cardiovascular.

El estudio señala que el exceso de grasa corporal altera la manera en que el organismo utiliza la insulina, provocando resistencia a esta hormona y elevando significativamente las probabilidades de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, una enfermedad que anteriormente era considerada exclusiva de los adultos, pero que hoy es cada vez más frecuente entre menores de edad.

En municipios como Chetumal y Cancún, diversos estudios han identificado que el problema está relacionado con cambios en los estilos de vida de la población infantil. Entre los principales factores destacan el sedentarismo, el incremento en el tiempo frente a pantallas como teléfonos celulares, tabletas y videojuegos, así como el consumo frecuente de bebidas azucaradas, comida rápida y alimentos ultraprocesados con alto contenido de grasas, sodio y azúcares.

A estos factores se suma la disminución de la actividad física cotidiana, ya que muchos niños realizan menos ejercicio del recomendado por organismos internacionales de salud, situación que favorece el aumento de peso y el deterioro progresivo de su condición física.

Los médicos advierten que un niño con obesidad tiene mayores probabilidades de convertirse en un adulto con obesidad, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, problemas articulares y trastornos metabólicos, lo que representa una carga importante para el sistema de salud en los próximos años.

Ante este panorama, diversas instituciones médicas y organizaciones civiles han comenzado a fortalecer acciones de prevención y educación dirigidas tanto a menores como a sus familias. En municipios como Benito Juárez, por ejemplo, se han desarrollado campamentos educativos especializados para niñas, niños y adolescentes diagnosticados con diabetes, donde reciben capacitación sobre el monitoreo de glucosa, el uso correcto de la insulina, alimentación saludable, actividad física y autocuidado.

Estos programas buscan mejorar la calidad de vida de los pacientes pediátricos, fomentar la adherencia a los tratamientos y reducir el riesgo de complicaciones derivadas de la enfermedad.

También se insiste en que la prevención debe iniciar desde el hogar mediante hábitos saludables, como una alimentación balanceada rica en frutas, verduras y agua natural, la reducción del consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, además de promover al menos una hora diaria de actividad física y limitar el tiempo de exposición a dispositivos electrónicos

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