En Baja California, lejos, muy lejos de Quintana Roo, se cocina, casi nada, una alianza entre Movimiento Ciudadano y el PT, como resultado de la ruptura en Morena, que tiene como principales protagonistas a la actual gobernadora, Marina del Pilar, y a su antecesor, Jaime Bonilla. En Quintana Roo, el PT está muy, pero muy cerca del fragmento morenista que encabeza Rafael Marín, en medio de una muy clara polarización de la contienda interna de Morena, que tiene como principales protagonistas al extitular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y al senador con licencia, Eugenio Segura, que representa la parte institucional del morenismo local y la continuidad del bipartidismo verde-guinda que lleva más de siete años en nuestro Caribe.
De alguna forma, se entendería que el PT viene por la revancha, ahora del lado de Marín, luego de haber sido retirado por la puerta de atrás en 2024 de la alianza gobernante de Quintana Roo.
Es decir, el PT, como el PVEM, quiere formar parte de los acuerdos en el reparto del poder de Morena en 2027. Los verdes, ya sea solos o en alianza, tienen cuatro municipios bajo su control directo o indirecto y van por uno más: Cozumel. En tanto, la formación petista, si bien puede asumir que Lázaro Cárdenas tiene un alcalde de sus colores, en realidad el edil Nivardo Mena juega a lo «seguro» con «Gino» y sus convicciones políticas son, en realidad, volátiles y “oportunas”.
El PT tiene una lista de militantes para ser incluidos en las candidaturas de la alianza. La principal figura es Hugo Alday, en Benito Juárez, con un notable desempeño como diputado en dos legislaturas.
Pero también están Rifka Queruel Nussbaum y Favi Canché, en Tulum; Russel Cohuo, en Cozumel; Martha Beltrán, en Chetumal, y José Amílcar Puc, en Bacalar, entre otros.
Claro, también hay otros, como Mena, Susana Dzib o Rubén Carrillo Buenfil, que juegan con doble jersey y ya no engañan a nadie.
El PT no quiere ser invitado de palo en los acuerdos de la alianza en Quintana Roo.
Aunque tampoco en el Caribe se podría hablar de unidad. Las cosas están polarizadas, cualquier cosa puede pasar y el PT quiere formar parte de cualquiera de las decisiones.
El espectro es amplio: desde un mejor trato en la alianza hasta un escenario más o menos parecido al de Baja California.









