No faltará quien se desviva en elogios, sobre todo entre quienes aspiran a cargos de elección popular en Morena, a la presidenta Claudia Sheinbaum por su reciente visita a Tulum, sumido en la mayor crisis turística de su historia.
La Presidenta presentó el plan Tulum Renace, que contempla la entrada gratuita al Parque del Jaguar para todos los visitantes, que se había convertido en el principal desastre de la gestión federal en este destino, y otras acciones, como la apertura y consolidación de 10 accesos públicos a las playas, la mejora de la movilidad con transporte eléctrico y la construcción de un nuevo estacionamiento en el acceso sur.
De lo que pocos hablan es que la Doctora vino a “resolver” problemas que generó el Gobierno federal al intervenir en el “desarrollo” de Tulum.
Además, hay el fundado temor de que su intervención esté llegando demasiado tarde.
La crisis de Tulum no es de este año, ni de 2025; viene desde ¡2024!
El desgaste de Tulum comenzó desde el segundo semestre de 2024, cuando la ocupación hotelera empezó a descender; el primer semestre de 2025 todavía fue sostenido por la temporada alta, pero ya mostraba claros signos de desaceleración. El golpe más fuerte llegó en el segundo semestre de 2025, cuando la ocupación cayó a un estimado de entre 62 y 65%, el peor desempeño de los últimos años.
Y la tendencia no se ha revertido. En el primer semestre de 2026, la ocupación promedió 69.9%, casi siete puntos porcentuales menos que en el mismo periodo de 2025.
La crisis no apareció de un día para otro ni puede atribuirse a un solo factor. Se fue gestando durante casi dos años.
Y la ausencia más notable en la gira de la Doctora a Tulum fue que en los discursos jamás se mencionó la palabra GAFSACOMM, la empresa del Ejército, operadora del Parque del Jaguar.
No se puede abordar la crisis de Tulum sin mencionar a quien administra buena parte de los activos turísticos del destino.









