Las políticas arancelarias implementadas por Donald Trump provocaron la pérdida de 213,347 empleos manufactureros en Estados Unidos y México entre febrero de 2025 y febrero de 2026. Esta contracción conjunta demuestra el impacto directo de los gravámenes en las cadenas de suministro altamente integradas de la región de Norteamérica.
La contracción manufacturera en las dos potencias norteamericanas
La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos reportó que la economía estadounidense perdió 102,000 puestos de trabajo en el sector manufacturero durante el periodo de doce meses analizado, situando el total de empleo en esta industria en 12.533 millones de plazas.
Paralelamente, los registros oficiales en México muestran un comportamiento simétrico de declive. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) constató la desaparición de 111,347 empleos en el mismo lapso, consolidando un inventario laboral de 4.637 millones de puestos en el sector industrial mexicano. La pérdida conjunta en la región equivale a casi un cuarto de millón de plazas en un solo año.
Sectores más afectados por los gravámenes comerciales
El impacto de las restricciones arancelarias no se distribuyó de manera uniforme, sino que golpeó con mayor severidad a los segmentos industriales con un alto nivel de intercambio transfronterizo.
Pérdidas laborales detalladas en Estados Unidos:
- Equipos de transporte: Reducción de 17,200 puestos de trabajo.
- Productos de madera: Disminución de 17,200 plazas laborales.
- Plásticos y caucho: Contracción de 14,000 empleos.
- Maquinaria: Desaparición de 10,300 vacantes ocupadas.
Pérdidas laborales detalladas en México:
- Equipos de transporte: Caída de 47,436 puestos de trabajo.
- Plásticos y caucho: Reducción de 11,062 plazas laborales.
- Prendas de vestir: Disminución de 8,341 empleos.
- Otras manufacturas: Contracción de 5,744 vacantes operativas.
La postura oficial de México ante la Representación Comercial de EE.UU.
Las pérdidas de empleo se concentran en los sectores más expuestos y vinculados a las tarifas aduaneras recientes, según detalló la Subsecretaría de Comercio Exterior mexicana en una misiva dirigida al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. El documento, difundido por el diario ‘El Economista’, forma parte de las consultas comerciales que Washington inició bajo el amparo de la Sección 301, enfocadas en la supuesta sobreproducción industrial de ciertas economías globales.
El debilitamiento de la industria estadounidense no generó un reforzamiento de la manufactura mexicana, sino que ambos mercados retrocedieron de forma simultánea.
Esta sincronía a la baja descarta la existencia de un exceso productivo en el territorio mexicano, argumentó la Subsecretaría. El fenómeno se fundamenta en la profunda interconexión de las redes de producción que operan a ambos lados de la frontera.
Integración productiva y la cadena de suministro automotriz
La industria del automóvil funciona como el ejemplo más claro de esta interdependencia regional. Diversos componentes vehiculares cruzan la frontera entre México y Estados Unidos de manera repetitiva para ser fabricados, transformados y, finalmente, ensamblados en las unidades automotrices terminadas.
El gobierno mexicano reiteró que la relación comercial con su vecino del norte se sostiene sobre los principios de eficiencia, confiabilidad y certeza. Las determinaciones corporativas respecto a qué, cuándo, cómo y dónde producir se ejecutan bajo la premisa de que México, Estados Unidos y Canadá operan como una sola economía, lo que provoca que las reglas de optimización logística de una empresa se propaguen de forma inmediata por toda la red de manufactura regional.










