La mandataria mexicana Claudia Sheinbaum desvinculó a Donald Trump de la campaña contra México, atribuyéndola a sectores de ultraderecha de Estados Unidos. Estos grupos, motivados por razones ideológicas, buscan generar una relación tensa y utilizar a México en sus procesos electorales, según la presidenta.
Desmarcándose de Trump: la visión de Sheinbaum sobre la ultraderecha
La jefa del Ejecutivo Mexicano, Claudia Sheinbaum, ha expresado su convicción de que la ofensiva contra México no proviene directamente del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Pese a las declaraciones previas de Trump, quien ha afirmado que en México «gobiernan los cárteles del narcotráfico», Sheinbaum refuta esta autoría directa. Su postura subraya una distinción crucial entre la administración estadounidense y ciertos actores políticos.
«No creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo», declaró Sheinbaum, enfatizando la aspiración de su gobierno: «Nosotros lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y con todas sus áreas». Esta declaración delimita la fuente de las tensiones, direccionándola hacia grupos específicos en lugar de la cúpula gubernamental.
La mandataria profundizó en su análisis, indicando que «son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México». Sheinbaum argumenta que la raíz de esta animosidad reside en desacuerdos ideológicos fundamentales con el gobierno que ella encabeza, lo que impulsa su deseo de una relación deteriorada.
Más allá de la frontera: ideología y la manipulación de redes sociales
La ofensiva ideológica, según Sheinbaum, no solo se manifiesta en declaraciones políticas, sino que también se nutre de dinámicas contemporáneas de información. En este contexto, la jefa del Ejecutivo Mexicano aludió a una encíclica del Papa para resaltar el rol de las redes sociales como responsables parciales de las decisiones gubernamentales. Su perspectiva es crítica hacia estas plataformas, a pesar de reconocerlas como medios predominantes de comunicación, información y aprendizaje.
La presidenta puntualizó que las redes «tienen algoritmo, no es neutral y además se presta a pagar, a que el dinero sea el que genere la información, además quién los paga». Esta observación resalta la naturaleza influenciable y no imparcial de estos canales digitales, sugiriendo que la narrativa puede ser moldeada por intereses económicos. Por ello, Sheinbaum consideró «muy importante que haya discusión» sobre el papel y la ética de las redes sociales en el discurso público y político.
En relación con su discurso del domingo 31 de mayo, la mandataria reafirmó la importancia de expresar sus convicciones. Respecto a sus diálogos con su homólogo estadounidense, la presidenta comentó: «Yo le digo lo que pienso y él me dice lo que piensa». Esta interacción directa, aunque sincera, es complementada con la esperanza de que la ofensiva sea «un asunto solo de algunos sectores», minimizando la percepción de un conflicto generalizado.
Elecciones y estrategias ocultas: el uso de México como fichaje político
La mandataria mexicana vinculó directamente estas presiones externas con agendas políticas y electorales. Sheinbaum concluyó que temas sensibles como los incidentes en Chihuahua, relacionados con la presunta participación de agentes de la CIA en México para operativos, y las acusaciones de nexos con el narcotráfico contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, junto a otros nueve exfuncionarios de ese estado, persiguen un objetivo específico.
Estos asuntos, argumentó Sheinbaum, son utilizados para impactar los procesos electorales de Estados Unidos en noviembre de este año. Alternativamente, la intención podría ser generar injerencia en las elecciones de México programadas para 2027. La estrategia, según su análisis, implica instrumentalizar a México en el ajedrez político de potencias extranjeras.
Para fundamentar su argumento, la presidenta evocó un fragmento de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid. Este pasaje relata cómo de la Madrid no creyó las acusaciones de un estadounidense sobre presuntos nexos con el narcotráfico que pesaban sobre un ciudadano mexicano. Este antecedente histórico refuerza la afirmación de Sheinbaum: «Siempre han querido utilizar este tema», sugiriendo un patrón recurrente de instrumentalización de México con fines políticos externos.









