Por Sergio Caballero
Si una figura de gobierno requiere actualizarse es la de los ayuntamientos, pero en Quintana Roo lejos de avanzar, tuvo un fuerte retroceso, que implica ahora precarizar la representación popular en los cabildos.
Esta semana, la mayoría Morena-Verde hizo reformas a la ley electoral en materia de los ayuntamientos. El desenlace fue un ominoso. Se aferró la sobrerresentación y al desequilibrio y destrozó lo poco bueno que había.
Los ayuntamientos son la autoridad más cercana a la gente y, sobre todo, son gobiernos colegiados. Para nada es un esquema como el de un gobernador con un Congreso del Estado. Se trata de un conjunto de ciudadanos que gestionan una ciudad.
En teoría, también, en lo que corresponde a los ayuntamientos de Quintana Roo, los regidores en su conjunto definen el rumbo de la ciudad y el presidente municipal ejecuta lo que disponen los concejales, y para ello tiene un grupo de colaboradores, que son los secretarios y directores.
Por eso se vota por planillas. No es uno por uno. El presidente municipal, el síndico y los regidores por separado. Cuando el ciudadano va a las urnas, elige ayuntamiento.
Lo correcto es que los ayuntamientos tengan lo que se llama la representación pura. Es decir, que si, por ejemplo, Morena obtiene el 40 por ciento de los regidores, le toca igual proporción de regidores.
Pero, en la legislación vigente del estado, el partido que tiene la primera mayoría, aunque solo haya ganado con el 34 por ciento y hasta menos, tiene garantizado el 65 de la representación en los ayuntamientos grandes y al 72 por ciento en los chicos. Esto se llama sobrerrepresentación, la cual sigue.
El aliciente era que llegaban como regidores los candidatos a alcaldes y síndicos perdedores. Había al menos, calidad y, sobre todo respaldo popular. Pero esto se acabó. Ahora llegarán prácticamente los peores perdedores de cada planilla.
Ya no solo seguiremos teniendo cabildos sobrerrepresentados, Morena y Verde terminaron precarizando a los ayuntamientos.
Parece ser que la apuesta de Morena es la de: en tierra de ciegos, el tuerto es el rey.









