La presidencia de México, mediante Claudia Sheinbaum, minimiza el riesgo para las remesas tras la orden ejecutiva de Donald Trump. La Secretaría de Hacienda analiza las implicaciones, señalando que la mayoría de migrantes mexicanos en EU poseen documentación.
Hacienda desglosa los efectos de la directriz presidencial
La presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que, hasta el momento, su administración no percibe un riesgo significativo para el envío de remesas desde Estados Unidos hacia México. Esta declaración surge tras la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente Donald Trump, que instruye a los bancos estadounidenses a intensificar la revisión del estatus migratorio de sus clientes. Esta medida incluye a aquellos que realizan transferencias transfronterizas de bajo monto, generando incertidumbre en sectores económicos.
A pesar de esta postura inicial de bajo riesgo, Sheinbaum confirmó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se encuentra inmersa en un análisis pormenorizado. El objetivo de este estudio es evaluar las posibles implicaciones de la directriz de Trump y determinar el impacto real que podría ejercer sobre los millones de mexicanos que sostienen a sus familias a través de estas transferencias. La revisión de la SHCP es crucial para trazar estrategias de contención o adaptación si fuera necesario.
En este contexto, se ha anunciado que Roberto Lazzeri, embajador de México en Estados Unidos, acudirá al país vecino en las próximas semanas. Su misión es clave para abordar el tema diplomáticamente y obtener clarificaciones que coadyuven al análisis en curso.
Radiografía migratoria: por qué el riesgo es mínimo
La presidenta Sheinbaum argumentó que la percepción de un bajo riesgo se sustenta en la composición demográfica de la comunidad mexicana en Estados Unidos. Admitió la necesidad de investigar a migrantes indocumentados que busquen abrir cuentas o realizar envíos. No obstante, enfatizó un dato fundamental: el 95 por ciento de quienes nacieron en México y residen en Estados Unidos «la gran mayoría tienen papeles». Esta proporción sugiere una base sólida de migrantes regularizados que, en teoría, estarían menos expuestos a las nuevas revisiones bancarias.
Complementando esta perspectiva, Sheinbaum precisó que de los aproximadamente 4 millones de migrantes mexicanos en Estados Unidos, solo un 10 por ciento carece de algún tipo de documento. Adicionalmente, de este segmento, la mayoría lleva al menos 10 años residiendo en el país vecino, lo que podría implicar una cierta estabilidad o vías potenciales de regularización. Es en este contexto que Sheinbaum también destacó una reducción del 97.5 por ciento en los flujos migratorios recientes, un dato que, si bien no se vincula directamente con la seguridad de las remesas existentes, complementa la visión de control y gestión en la política migratoria.
Visión divergente: el contrapunto diplomático de México
Independientemente del análisis técnico y demográfico, la presidenta Sheinbaum subrayó una discrepancia fundamental con la visión del gobierno estadounidense. México no coincide con la perspectiva que subyace a estas medidas. El gobierno mexicano reitera que múltiples generaciones de mexicanos han contribuido y continúan siendo una parte integral de la vida y economía de Estados Unidos. Esta postura resalta la importancia de la comunidad mexicana y su rol en la bilateralidad, más allá de las políticas de control migratorio.
La revisión y el diálogo diplomático continuarán, buscando salvaguardar los intereses de los mexicanos y la estabilidad del flujo de remesas, un pilar económico para miles de familias en el país.









