La calificadora Moody’s Ratings rebajó la calificación de México de Baa2 a Baa3, reflejando un debilitamiento fiscal sostenido y el impacto del continuo apoyo gubernamental a Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que limita la estabilidad de la deuda.
La rebaja de calificación: Impacto en la fortaleza fiscal de México
Moody’s Ratings efectuó este miércoles una rebaja en las calificaciones de emisor a largo plazo, tanto en moneda local como extranjera, y en las de deuda senior no garantizada del Gobierno de México, pasando de Baa2 a Baa3. Adicionalmente, las calificaciones de los programas de emisión de deuda senior no garantizada y de bonos a medio plazo (MTN) se ajustaron de (P)Baa2 a (P)Baa3, si bien la perspectiva general se modificó de negativa a estable.
Esta revisión a la baja, que sitúa las calificaciones en Baa3, evidencia un deterioro constante de la solidez fiscal, una situación que se intensificó durante 2024 y se proyecta que continuará. La calificadora estadunidense explicó que un gasto gubernamental rígido, una base de ingresos disminuida y el apoyo persistente a Petróleos Mexicanos (Pemex) restringen la capacidad del gobierno para estabilizar su deuda, particularmente en un contexto de bajo crecimiento económico.
Un comunicado emitido desde Nueva York por Moody’s señaló que, a pesar de los esfuerzos por contener el déficit fiscal, ciertas prioridades políticas han debilitado la estructura y eficacia de la política fiscal. Estas prioridades incluyen la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo. Como resultado, se han generado déficits mayores y un deterioro más rápido de los indicadores de deuda de lo inicialmente anticipado.
La posición fiscal de México, detalló la calificadora, ha mostrado un debilitamiento en comparación con otras naciones que poseen una calificación Baa. Esto ha elevado su susceptibilidad a potenciales crisis fiscales. Moody’s proyecta un crecimiento económico moderado a corto plazo, con un retorno gradual al crecimiento tendencial, estimado en torno al 2 por ciento.
Debilidades estructurales y anclas económicas: Un equilibrio frágil
La calificación Baa3 asignada por Moody’s se fundamenta en una evaluación equilibrada de diversos factores inherentes a la economía mexicana. Entre las fortalezas destacadas, figura una economía amplia y diversificada, que se beneficia del acceso preferencial al mercado estadounidense. Este vínculo proporciona un sólido ancla para el desarrollo de oportunidades en comercio e inversión.
La calificadora también ponderó que las iniciativas de inversión impulsadas por el gobierno podrían generar una mejora gradual en el desempeño económico a mediano plazo. No obstante, al mismo tiempo, el crecimiento económico se ve limitado por la persistencia de debilidades estructurales.
Estas incluyen:
- Una alta informalidad laboral.
- Retos continuos en materia de seguridad.
- Cuellos de botella en la infraestructura, especialmente aquellos vinculados con la disponibilidad de energía y agua.
La perspectiva estable de la calificación refleja la expectativa de que cualquier debilitamiento adicional de la fortaleza fiscal será gradual. Además, se anticipa que este proceso será compensado, al menos parcialmente, por la estabilidad macroeconómica de México, la capacidad demostrada de sus políticas para responder a desafíos y una solidez económica subyacente. Aunque el respaldo continuo a Pemex continuará impactando la consolidación fiscal, Moody’s considera que México no enfrenta desequilibrios macroeconómicos significativos que amplifiquen los riesgos fiscales. Las autoridades han mantenido una capacidad probada para ajustar sus políticas monetarias y macroeconómicas frente a perturbaciones.
El efecto Pemex: Cifras que limitan la consolidación fiscal
Las elevadas necesidades de endeudamiento y la expectativa de un soporte continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex) se perfilan como factores restrictivos para la flexibilidad fiscal del país. Estas dinámicas, según análisis de Moody’s, incidirán negativamente en la capacidad de pago de la deuda.
Aunque en 2025 se implementó un ajuste primario inicial aproximado del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel del gobierno federal, logrado principalmente a través de una reducción en la inversión de capital y un incremento en los ingresos no petroleros, el apoyo directo a Pemex mitigó este efecto. La asistencia a la petrolera redujo el ajuste fiscal efectivo en aproximadamente el 0.5% del PIB.
La calificadora detalló las cifras del apoyo gubernamental a Pemex, subrayando su magnitud. En 2025, el gobierno destinó cerca de 35 mil millones de dólares, equivalentes al 1.9% del PIB nacional, para respaldar a la empresa. Para el año 2026, se ha presupuestado una asignación adicional de 14 mil millones de dólares, lo que representa el 0.7% del PIB. Moody’s anticipa que este tipo de soporte financiero persistirá en los próximos años, a menos que se observe una mejora sustancial y sostenida en las operaciones de Pemex.









