Organizaciones internacionales instan a México a aceptar la asistencia de la ONU para su grave crisis de desapariciones, que afecta a más de 130,000 personas. Este llamado surge tras la activación sin precedentes del Artículo 34 por el Comité contra la Desaparición Forzada, buscando apoyo para la búsqueda, identificación y protección de las familias en medio de una violencia creciente.
Cómo el dolor se une a la búsqueda en el Día de las Madres
En vísperas de la conmemoración del Día de las Madres, un grupo de organizaciones internacionales ha emitido un exhorto contundente dirigido al Estado mexicano. El objetivo de este llamado es urgir a la aceptación de la asistencia internacional para abordar la profunda y persistente crisis de desapariciones en el país. Esta acción se desencadena después de que el Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas (CED, por sus siglas en inglés) elevara la situación de México a la consideración de la Asamblea de la ONU. El registro oficial actual, que supera las 130 mil personas desaparecidas, subraya la magnitud de esta tragedia humanitaria.
Las organizaciones firmantes, entre las que se encuentran la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y el Robert & Ethel Kennedy Human Rights Center, han expresado su profunda solidaridad. Su mensaje se dirige específicamente a las «decenas de miles de madres y familias» en México que, incansablemente, buscan a sus seres queridos. Este periodo, que en el calendario nacional se dedica a la celebración de las madres, se percibe en México «con el dolor de no saber el destino de uno o más seres queridos», transformando la conmemoración en un símbolo de la ausencia y la lucha.
La ONU activa un mecanismo histórico ante la inacción
Las organizaciones han alentado al Estado mexicano a aprovechar plenamente la «nueva oportunidad» que ha sido dispuesta por el CED. Esta iniciativa busca facilitar que el país «reciba asistencia internacional para frenar las desapariciones y brindar respuestas a las familias sobre el paradero de sus seres queridos». La génesis de esta oportunidad se remonta a la resolución del 2 de abril, donde el CED, en apego a la aplicación del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de las Personas contra las Desapariciones Forzadas, remitió oficialmente la situación de México a la Asamblea General de la ONU. Esta remisión tiene como finalidad que la Asamblea «adopte medidas para apoyar al Estado a abordar eficazmente las desapariciones».
El Artículo 34: una señal urgente para la cooperación global
La activación de este procedimiento por parte del CED marca un hito inédito en la trayectoria de la diplomacia internacional de derechos humanos. «Esta es la primera vez que el CED activa el procedimiento del artículo 34», alertaron las organizaciones en su pronunciamiento conjunto. Esta decisión histórica no solo evidencia la «gravedad de la crisis» que enfrenta México, sino también la «falta de respuestas eficaces» que han caracterizado la actuación del Estado mexicano hasta el momento. Sin embargo, para el Estado, este paso no se presenta como una condena, sino como una «oportunidad». Una oportunidad estratégica para fortalecer no solo sus acciones y políticas existentes en la materia, sino también para «reconocer la dignidad de las familias y su derecho a la verdad y justicia», aspectos fundamentales que han sido largamente demandados.
Blindaje vital: qué implica la asistencia internacional para México
Entre las medidas específicas delineadas por las organizaciones y recomendadas por el CED para abatir la crisis de desapariciones, se identifican áreas críticas de apoyo que buscan una intervención integral. Estas incluyen «apoyo técnico y financiero para la búsqueda», un componente esencial que facilitaría las operaciones de rastreo y la movilización de recursos. Un segundo pilar es «la identificación forense», proceso indispensable para la plena identificación de los restos y la entrega de certezas a las familias. Finalmente, se destaca la necesidad de la «investigación» de los casos, un proceso fundamental para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar que rindan cuentas ante la justicia.
Protegiendo a quienes buscan: un imperativo ante el riesgo
Una de las recomendaciones más urgentes y críticas que emana del CED es la imperativa «protección a las familias». Esta prioridad adquiere una relevancia dramática y urgente «a la luz de los asesinatos de decenas de personas buscadoras, incluso en los primeros meses de 2026». Esta alarmante escalada de violencia contra quienes lideran la búsqueda de sus seres queridos expone la extrema vulnerabilidad de los defensores de derechos humanos en México, haciendo de su salvaguarda una condición sine qua non para cualquier progreso en la crisis. La implementación de medidas de protección robustas es, por tanto, un componente ineludible de cualquier estrategia de asistencia internacional.
Más allá de la política: una oportunidad para la justicia y la dignidad
Las organizaciones han subrayado que esta situación no representa una novedad histórica. No es la primera ocasión en que organismos internacionales, junto con la sociedad civil y las propias familias de víctimas, «han resaltado la necesidad de que el Estado mejore sus prácticas a nivel sistémico». Esta demanda persistente es una consecuencia directa de las «deficiencias en la actuación institucional» que han sido documentadas y denunciadas a lo largo de los años. Tanto los organismos de la ONU como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos han desempeñado un papel crucial en visibilizar la magnitud y la gravedad de la crisis de desapariciones en México. Ahora, las organizaciones con sede en Estados Unidos consideran que «el momento actual abre un camino para avanzar hacia esos objetivos» de mejora y justicia. En su conclusión, especialmente significativa en el contexto del Día de las Madres, las organizaciones firmantes reiteran su solidaridad con las «decenas de miles de madres y familias» y formulan un llamado directo y perentorio al Estado: «escuchar y atender a las familias, así como aceptar la asistencia internacional para ayudar a poner fin a la crisis de desapariciones».









