Alejandro Peza/CARIBE PENINSULAR
CHETUMAL.- El presidente municipal de Bacalar, José Alfredo Contreras Méndez, rechazó de manera oficial la posibilidad de abrir el Pueblo Mágico al segmento hotelero de “todo incluido”, al considerar que este modelo es incompatible con la conservación ambiental de la Laguna de los Siete Colores.
El alcalde subrayó que la prioridad de su administración es mantener el equilibrio ecológico de la laguna, uno de los principales atractivos naturales del sur del estado, cuya fragilidad exige políticas públicas responsables y de largo plazo.
De acuerdo con lo establecido en el Programa de Desarrollo Urbano vigente, Bacalar mantiene restricciones claras en materia de construcción turística, privilegiando proyectos de baja densidad.
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En este sentido, únicamente se permite el desarrollo de hoteles tipo boutique que no rebasen las 40 habitaciones, lo que limita el crecimiento masivo y evita presiones excesivas sobre los recursos naturales.
Esta estrategia, explicó el edil, no solo protege el ecosistema, sino que también fortalece un modelo turístico más sustentable, enfocado en visitantes que buscan experiencias de contacto con la naturaleza, tranquilidad y exclusividad.
Se trata principalmente de turistas provenientes de Europa y Estados Unidos, quienes optan por destinos alejados de las grandes concentraciones y problemáticas como el sargazo.
José Alfredo Contreras Méndez destacó que mantener este enfoque ha permitido a Bacalar posicionarse como un destino diferenciado dentro del Caribe Mexicano, con tarifas competitivas acordes a su oferta de valor ambiental y paisajístico.
Consideró que la negativa al modelo “todo incluido” representa un “blindaje” para la laguna, al reducir riesgos asociados al incremento desmedido de infraestructura, consumo de agua, generación de residuos y descargas que podrían comprometer la calidad del agua.
El presidente municipal recordó que recientemente Bacalar recibió el reconocimiento de “Pueblo Mágico por excelencia”, distinción que, dijo, responde a las acciones emprendidas para preservar su riqueza natural y cultural, lo que refuerza la necesidad de mantener una política turística congruente con estos principios.









