|LA ÚLTIMA PALABRA| No hay pruebas, tampoco dudas

Por: Jorge A. Martínez Lugo.

Son tiempos delicados para México, en lo interno y lo externo. El narcotráfico se ha extendido y ha llegado a infiltrar espacios importantes de gobiernos en los municipios, los estados y la federación. Es un secreto a voces el financiamiento de campañas políticas de todos los partidos políticos con dinero sucio.

La inseguridad que genera el narcotráfico y los consecuentes tipos de crímenes colaterales, es la preocupación número uno de la sociedad mexicana. Todas las encuestas claman poque ya pare la violencia.

Contra el gobernador Rubén Rocha Moya, igual que en su momento contra el general Salvador Cienfuegos, no hay pruebas “contundentes” pero tampoco hay dudas.

Tiempos delicados para México y los estados porque el narcotráfico ha sido fomentado por el más grande Estado narcopolítico: Estados Unidos. La DEA, la CIA y otras agencias de la potencia económica y militar, son brazos operadores que nacieron supuestamente para combatir el tránsito de drogas y armas.

Pero así como no hay pruebas contra Moya Rocha, Cienfuegos y demás, tampoco hay dudas de que estas agencias también se dedican a fomentar el narcotráfico y la venta clandestina de armas de su industria militar, que gana doble, porque vende armas tanto a los gobiernos como a los cárteles, para que se enfrenten entre sí, en una guerra que solo beneficia al propio Estrados Unidos, que está muy lejos de querer acabar con el narcotráfico.

Al contrario, lo fomenta porque le hace falta para proveer a su población, que es la más alta consumidora de drogas en el mundo y el mercado más grande para los cárteles. Es por eso que EUA no combate, sino solo “administra” el negocio de las drogas, importante alimentador de la economía estadunidense y como brazo para intervenir países, sobre todo los que tienen gobiernos no afines al neoliberalismo o que no se enmarcan en la ultraderecha que promueve Trump en el mundo.

Cuando algún líder o gobernante se sale del guión o ya no les sirve, lo derrocan, asesinan o encarcelan. O si se mantienen aliados en el narcotráfico con EUA, hasta los exoneran. Ejemplos hay muchos.

En América, Estados Unidos utiliza el narcotráfico para debilitar gobiernos, derrocar gobernantes e incluso invadir países y colocar gobiernos títeres. En Europa y otras regiones del mundo, además utiliza el pretexto de las armas nucleares para invadir y derrocar gobiernos nacionales y ampliar su hegemonía colonizadora.

En la cultura política polarizada que vivimos en casi todo el mundo, la acción intervencionista se presta para mantener a los países divididos y por tanto, vulnerables al predominio de la potencia.

DOS ACCIONES INTERVENCIONISTAS

El peligroso momento que vive hoy México, se desencadenó por dos acciones intervencionistas de Estados Unidos: 1) en Chihuahua con la CIA operando clandestinamente acciones descubiertas, supuestamente contra el narcotráfico, con el beneplácito de una gobernadora de oposición al gobierno federal y, 2) en consecuencia de la primera, la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador y un senador de Sinaloa del partido en el poder federal, en evidente estrategia para desviar la atención del caso Maru Campos y ejercer más presión al gobierno mexicano, que no es del agrado del actual ni de los anteriores gobiernos estadunidenses.

Lo que está claro –no hay pruebas, pero tampoco dudas-, es que Estados Unidos no quiere acabar con el narcotráfico; solo quiere que nosotros lo combatamos vendiéndole armas al gobierno y también a los cárteles. Detener el flujo de dogas al poderoso país vecino es ¡impensable! Por un lado, se le reventaría el cerebro a una sociedad altamente consumidora y, por otro, dejaría de tener una fuente importante de divisas que alivian la economía estadunidense en crisis estructural y un arma de guerra política poderosa para intervenir naciones.

EL ODIO, COMBUSTIBLE

Nosotros en México, en cambio, atizándonos con el combustible de la estridencia y el odio de unos contra otros, porque lo importante es “quítate tu para ponerme yo”.

El proceso electoral 2027 se polariza más y Estados Unidos ya está interviniendo, intentando desestabilizar al gobierno e inclinar la balanza hacia un proyecto de candidatura presidencial de oposición para 2030, que bien podría ser encabezado por la propia Maru Campos, quien ya es vista como la Xóchitl Gálvez para la siguiente elección presidencial. Usted tiene la última palabra.

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