La mandataria federal rechazó los señalamientos del embajador de Estados Unidos en México sobre presuntos vínculos criminales en Sinaloa, calificando su actitud de injerencista y reafirmando que la relación bilateral debe basarse estrictamente en la dignidad y el entendimiento mutuo entre ambas naciones soberanas.
Postura firme ante señalamientos de corrupción e inversiones
Durante una gira de trabajo en Sinaloa, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, vinculó la viabilidad de las inversiones extranjeras con la erradicación de la corrupción. Estas declaraciones surgieron en un contexto de acusaciones directas contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios locales por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa.
La respuesta de la presidencia fue contundente al señalar que las expresiones del diplomático resultan desafortunadas. Bajo ninguna circunstancia se permite que un representante extranjero adopte una postura que vulnere la autonomía interna del país. Esta reacción subraya una política de Estado donde las condiciones económicas no pueden utilizarse como moneda de cambio para intervenir en asuntos de justicia y administración local.
El principio de no intervención y la memoria histórica
Para contextualizar la defensa de la soberanía, se recuperaron pasajes de las memorias de Miguel de la Madrid tituladas «Cambio de Rumbo». En dicho texto se enfatiza una premisa fundamental para la diplomacia mexicana: el riesgo de ceder ante presiones externas.
- La dignidad nacional es un activo no negociable en las relaciones internacionales.
- Ceder ante la injerencia inicial suele derivar en una pérdida progresiva de autonomía.
- El respeto mutuo es el único camino viable para una colaboración institucional sana.
La presidenta enfatizó que, aunque México busca mantener una relación de colaboración y entendimiento estrecho con su vecino del norte, el papel de los embajadores debe limitarse a los canales oficiales de comunicación, evitando juicios de valor sobre la política interior o los procesos judiciales en curso.
Continuidad de proyectos comerciales pese a tensiones diplomáticas
El gobierno de México detectó un cambio de tono en las declaraciones de Johnson tras recientes anuncios oficiales de la administración estadounidense. A pesar de este giro en la retórica del embajador, la instrucción federal es clara: la agenda económica y los proyectos comerciales conjuntos no se detendrán.
- Mantenimiento de acuerdos de inversión vigentes en la región noroeste.
- Garantía de certidumbre jurídica para los socios comerciales internacionales.
- Fortalecimiento de los canales de diálogo para resolver diferencias sin afectar el flujo económico.
La administración federal garantiza que el desarrollo de infraestructura y las alianzas estratégicas en Sinaloa seguirán su curso. No obstante, se mantiene la vigilancia sobre el comportamiento diplomático, reiterando que la colaboración internacional nunca debe confundirse con la subordinación ni permitir que agentes externos califiquen la integridad de los funcionarios públicos mexicanos fuera de los marcos legales establecidos.









