El cierre inesperado del estrecho de Ormuz tras la revocación de apertura por parte de Irán y el mantenimiento del bloqueo naval de Estados Unidos ha provocado un incremento superior al 5% en los precios del petróleo, mientras las bolsas asiáticas registran avances moderados en un entorno de alta volatilidad geopolítica.
La vía marítima estratégica del golfo Pérsico ha vuelto a quedar clausurada, revirtiendo la breve señal de apertura emitida previamente por Teherán. Esta parálisis operativa responde a la decisión de Irán de retractarse de su postura inicial, sumada a la ratificación del presidente Donald Trump sobre la vigencia del bloqueo de la Marina estadounidense hacia los puertos iraníes. Como consecuencia directa, el crudo de referencia en Estados Unidos experimentó un alza del 6%, estableciéndose en 87,51 dólares por barril. Por su parte, el crudo Brent, referente internacional, escaló un 5,4% hasta alcanzar los 95,26 dólares.
A pesar de la incertidumbre sobre el retorno de los flujos de suministro desde Oriente Medio, la renta variable en Asia mostró una tendencia mayoritariamente alcista, aunque los índices cedieron parte de las ganancias más robustas logradas al inicio de la jornada. En la capital japonesa, el Nikkei 225 ascendió un 0,6% para situarse en 58.824,89 unidades. Simultáneamente, el Kospi de Corea del Sur avanzó un 0,4% alcanzando los 6.219,09 puntos, mientras que el Hang Seng de Hong Kong y el índice compuesto de Shanghái progresaron un 0,7% respectivamente, cerrando en 26.336,25 y 4.080,52.
Otros mercados de la región presentaron los siguientes movimientos:
- Australia (S&P/ASX 200): incremento del 0,1% hasta 8.953,30.
- Taiwán (Taiex): repunte del 0,4%.
- India (Sensex): subida del 0,5%.
- Tailandia (SET en Bangkok): retroceso del 0,2%.
La dinámica actual de los mercados sugiere que el problema reside en una sobrevaloración de las expectativas de paz más que en la falta de estas. El reciente repunte de los activos financieros parece sustentarse más en un impulso inercial que en una convicción sólida de los inversores. Previamente, el viernes, los precios del crudo habían descendido a niveles iniciales del conflicto tras anuncios de Irán sobre la reapertura del paso comercial, lo que impulsó al S&P 500 a un máximo histórico de 7.126,06 puntos con un salto del 1,2%.
En aquel cierre de semana, el promedio industrial Dow Jones escaló un 1,8% hasta 49.447,43 y el Nasdaq avanzó un 1,5% para situarse en 24.468,48. Desde los mínimos de marzo, la bolsa estadounidense ha recuperado más de un 12% bajo la premisa de que ambas naciones evitarían un colapso económico global. No obstante, la volatilidad persiste: tras la publicación del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sobre la apertura total del paso, el crudo estadounidense llegó a desplomarse un 9,4% y el Brent un 9,1%.
La narrativa cambió drásticamente cuando Trump confirmó que el bloqueo naval sigue en plena vigencia a la espera de acuerdos definitivos, a pesar de mencionar que la mayoría de los puntos de negociación están avanzados. La tensión escaló el domingo con la detención de un buque de carga iraní por parte de Estados Unidos, acto calificado por Teherán como piratería y que promete una respuesta inminente. Con el vencimiento del frágil alto el fuego previsto para este miércoles, la estabilidad del flujo energético y los costes financieros —desde intereses de tarjetas hasta cuotas hipotecarias— dependen de la resolución en Ormuz. En el mercado de divisas, el dólar estadounidense cotiza en 158,88 yenes, mientras el euro se sitúa en 1,1760 dólares.









