¿Y qué pasó con el fin de los privilegios en Quintana Roo?
Porque eso sí: la Legislatura local, dominada por la 4T, se apresuró a votar el Plan B en esa loca carrera de los congresos estatales por ser de los primeros en aprobar reformas constitucionales.
Pero todo se quedó en eso: elogios, loas, dramaturgia, lugares comunes y retórica.
El mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum es acabar con privilegios en los órganos electorales, en el Congreso del Estado y en los ayuntamientos. No ordenó que diputados guindas ensayaran sus clases sabatinas de oratoria.
Y en ese mandato de acabar con los privilegios hay un punto en el que se va a demostrar si la 4T-QR es solo retórica o si realmente le hará caso a su jefa máxima.
Ese punto es el de los regidores.
El mandato de la Presidenta es que los cabildos tengan hasta 15 regidores. La palabra clave es “hasta”.
En la interpretación conveniente —y dolosa— de algunos en la 4T-QR, ese punto ya estaría cumplido porque en Quintana Roo ningún cabildo rebasa los 15 regidores.
Pero no es tan así.
Debe haber una proporcionalidad en la integración de los regidores de acuerdo con la población de cada municipio, pues de lo contrario se seguiría alimentando una casta privilegiada de políticos que encuentran refugio y manutención en las sillas de los ayuntamientos. En la mayoría de los casos no representan al pueblo, sino posiciones de grupos, y muchos de ellos incluso familiares de diputados, exdiputados y exregidores.
Benito Juárez (Cancún), con más de un millón de habitantes, tiene 15 regidores; pero también Playa del Carmen y Othón P. Blanco, con poblaciones de alrededor de 300 mil y 250 mil habitantes.
Es decir, hay políticos privilegiados en Chetumal y Playa del Carmen ocupando sillas en cabildos donde ya no debería mantenerse ese mismo esquema.
Pero ahí no acaba todo. En Quintana Roo hay cabildos de 15 regidores, pero también de nueve, que corresponden a los otros ocho municipios.
Cozumel, con unos 110 mil habitantes, y Felipe Carrillo Puerto, con cerca de 90 mil, tienen nueve regidores; pero también Lázaro Cárdenas, con 32 mil, y Puerto Morelos, con 30 mil.
La tarea que sigue para los diputados cuatroteístas es aterrizar en el estado el Plan B, empezando por el reordenamiento del número de regidores para acabar con privilegios de personas y grupos en los municipios.
Pero todo se está quedando en demagogia. Por conservar privilegios, mandaron al cajón el discurso de su jefa máxima.









