Fotografía 1: los Generales Mayas de Tixcacal Guardia, de Chancah Veracruz y de Chumpón, saliendo del recinto de la SCJN el 26 de marzo de 2026.
Por Gilberto Avilez Tax
En un lejano artículo de septiembre de 2018, desde las páginas de una bitácora personal tirada al mar del internet, abordamos por vez primera un fenómeno que se venía dando en las zonas turísticas del estado de Quintana Roo, y que muy pocos habían prestado atención. Lo nombré como la “Xcaretización de la cultura maya”, que, a grandes rasgos, no es un fenómeno propio de Xcaret. Estriba, más que nada, en las interpretaciones burdas, las deformaciones que se hacen sobre la cultura maya, la de hoy y la de ayer y la de hace milenios. Y esto se nutre con las imágenes del turismo, con ideas sesgadas de la historia regional, del tiempo presente de los pueblos, o con una perspectiva que no se ancla a la realidad, y que a veces se recrea hasta en lo que se destila en los propios pueblos mayas por personajes que (como algunos «intelectuales» y «artistas mayas»), en teoría conocen las tradiciones pero que están inmersos en esta vorágine turistera creadora de imágenes sobre imágenes para el capital. La Xcaretización es una peste que se tiene que combatir en lo más profundo de la colmena de Mayaland.1
Señalaba posteriormente que con el concepto de “Xcaretización” tendríamos que entender la cuádruple forma en que puede ser analizada el pueblo maya y su cultura –mediante su relación con el Estado, el turismo, la academia y hasta la sociedad civil “indígena”- concebidos en un contexto de vaciamiento cultural, de cosificación, compra-venta y trueque de las “imágenes” y las retóricas seudo-históricas de esta cultura movible, justificando todo tipo de Xcaretización bajo la férula del poder político (El Estado regional y las nojoch cuentas de sus nojoch sukunes y sus mayacoles del Gran Consejo Maya) y de los engranajes del turismo exótico para degustación del buen salvaje turista, de la creación de unos mayas imaginarios al servicio del poder (poder político, turístico, académico), o de las posiciones genuflexas de mayas profesionales indigenizando sus acciones para sus fines personales.
Y desde aquel primer momento, esta crítica sostenida al proceso extractivista fue retomado por otros analistas del fenómeno turístico en Quintana Roo, incluso hubo conatos de inventar otras palabras para periclitar mi concepto (como el caso de la “tulumización”) y hubo uno que otro que vanamente intentó agenciárselo para sí. Sin embargo, es un hecho que la heurística de la palabra ha tocado áreas del campo del periodismo, de la crítica signada desde la cultura maya, y hasta de la academia comprometida con las diversas luchas actuales del pueblo maya.
Sin embargo, para el año 2023, la crítica que hicimos primeramente desde el periodismo y la academia al fenómeno de la Xcaretización (una crítica afincada en la historia regional del pueblo cruzoob y en los derechos mayas del mismo), fue llevado a la práctica en los tribunales de la república.En efecto, esta crítica que escribí hace unos años, pensé que quedaría en una más de las que se hacen desde la academia comprometida con la lucha de los pueblos indígenas de México. Pero en mayo de 2023, por la prensa, nos enteramos que el Indautor había interpuesto un amparo federal para que las autoridades judiciales obliguen a grupo Xcaret a dejar de usar símbolos mayas en su página web, cosa que la empresa turística desacató. Y es que había una queja presentada ante el Indautor por apropiación cultural indebida por parte del grupo Xcaret en contra del pueblo maya de Quintana Roo, y que primeramente fue presentada por el Gran Consejo Maya de Quintana Roo, y que ni tardos ni perezosos, desistieron de ella por “compo$ición amigable” que tuvieron con los abogados de Xcaret.
Antes de proseguir en esta crónica, tenemos que decir desde ahora: El Gran Consejo Maya, así como las dos leyes en materia indígena actuales en Quintana Roo, en el nuevo marco jurídico posterior a las últimas reformas constitucionales en materia indígena –30 de septiembre de 2024- no tienen legitimación alguna, pues son normativas e instituciones creadas desde el estado mestizo quintanarroense, sin antes haber sido creadas desde las consultas a los pueblos y comunidades indígenas de Quintana Roo, y sobre todo el Gran Consejo Maya, una especie de caporal jurídico que se convierte en administrador de la hacienda estatal quintanarroense, para el control de los nuevos peones étnicos en las fincas del turismo xcaretizador. De hecho, se encuentra en proceso una denuncia ante las autoridades federales de los jefes mayas de Tixcacal Guardia, de Chancah Veracruz y Chumpón, que alegan la inconstitucionalidad del Gran Consejo Maya.2
Prosigo en mi crónica: desde aquel mayo de 2023, otro grupo de dignatarios mayas –entre los que se encuentran Alejandro Cauich May, general maya del Centro Ceremonial Maya de Tixcacal Guardia, Candelario Yeh Alcocer, de Chancá Veracruz y Santos Modesto Caamal Dzidz, del centro ceremonial de Chumpón-, retomaron esa queja contra el Grupo Xcaret por apropiación cultural del pueblo maya que antes había interpuesto el Gran Consejo Maya dirigido por Gabino Cruz Yeh y Simón Caamal Coh, pero que estos últimos, como se señaló en todos los pueblos mayas cruzoob, desistieron de esa demanda ante el Indautor, porque supuestamente se habían vendido por una harta suma de dinero ante Grupo Xcaret. Y que, luego, en la defensa vulgar de los intereses del Grupo Xcaret que hizo la ministra plagiadora Yazmín Esquivel Mossa el 26 de marzo pasado, se supo que esta “harta suma de dinero” consistió en un contrato por cinco años firmado por el inconstitucional Gran Consejo Maya ante Xcaret por 15 millones de pesos.3
En agosto de 2023, el Gran Consejo Maya desistió de su demanda ante Xcaret, y sabemos ahora por qué lo hizo. Acto seguido, los jefes mayas de Tixcacal, de Chancá Veracruz y de Chumpón, retomaron la litis. En un documento de septiembre de 2023 donde se apersonaron ante el Indautor, el General de Tixcacal Guardia Alejandro Cauich May y demás acompañantes, señalaron que el desistimiento de Gabino Cruz Yeh y Simón Caamal Coh -representantes de un Gran Consejo Maya creado no por las comunidades y centros ceremoniales mayas, sino por el largo brazo indigenista del Estado quintanarroense– para seguir la demanda ante el Grupo Xcaret, “está poniendo en riesgo nuestra supervivencia cultural y que estas personas los usarán para corromper las voluntades de nuestros dignatarios a su antojo”. En el mismo documento, apuntaban lo siguiente:
“En días recientes –septiembre de 2023- a través de un anuncio de radio de una de las estaciones más escuchadas en el Estado de Quintana Roo, Dignatarios Mayas de los Centros Ceremoniales con extrema preocupación y tristeza, nos informaron que existe un procedimiento de apropiación cultural por parte de la empresa XCARET que ha derivado en supuestos acuerdos multimillonarios con Simón Caamal Coh, Gabino Cruz Yeh…para que continúe la ilegal apropiación cultural (de Grupo XCARET), sin que los Centros Ceremoniales hayan participado en el procedimiento y que estas personas que supuestamente aducen representarnos, han recibido cantidades multimillonarias a nombre del pueblo Maya, sin que nos hayan consultado, beneficiado o informado de esto, siendo una clara violación a nuestro derecho humano sobre nuestro patrimonio cultural y a la libre determinación y autonomía”.4
Y la lucha, después de esto, ha proseguido contra la apropiación ilegal de la cultura maya, -o la deformación de ella- por el grupo Xcaret.5 Es una lucha en solitario, cooperando entre las comunidades para hacerla posible, y con solidaridad de abogados en la ciudad de México y con la cercanía ante INDAUTOR. Pero es una lucha, hay que decir, iniciada primeramente desde las comunidades mayas, y una lucha que había comenzado desde tiempos del General Sulub (q.e.p.d) que se había confrontado con el Gran Consejo Maya de los joaquinistas y el vomitivo INMAYA de Delta Moo Arriaga y que igualmente tocamos en su momento, en una bitácora personal.6 Hay que decir, también, que los jefes mayas de los centros ceremoniales mayas de Chumpón, de Chancá Veracruz y de Tixcacal Guardia, representan la facción maya que defendió, contra viento y marea, al General Sulub ante las arremetidas del Gran Consejo Maya joaquinista-deltamooista, representados por el ladino Gabino Cruz Yeh y Simón Caamal Coh, en 2019.
Desde agosto de 2023, estos jefes mayas que el 26 de marzo de 2026 acudieron a la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para estar presentes en uno de los momentos más álgidos del proceso que incoaron en contra del grupo Xcaret por apropiación indebida del patrimonio de la cultura maya, han transitado por una quijotesca lucha cuasi en solitario contra el gigante del turismo en Quintana Roo, que no solo puede comprar voluntades lábiles como la de los integrantes del “Gran Consejo Maya” (órgano indigenista creado por el Estado quintanarroense que no representa genuinamente a las comunidades mayas porque su legitimidad no parte del pueblo maya sino del poder político y burocrático que lo aúpa), sino que tiene derecho de picaporte en el gobierno regional. Recordemos que desde hace unos años (2021), en Felipe Carrillo Puerto las autoridades “ladinas” de ese municipio7 han estado a las prisas para darle la bienvenida a Quintana Pali y su consorcio extractivista, y más cuando ahí viene la “puerta al mar” dónde pasarán un sinfín de piratas de cuello blanco y otros bucaneros del turismo salvaje.
Pues bien, el día 26 de marzo de 2026, los jefes mayas de Quintana Roo (no los vendidos al gobierno, a Xcaret, al Inmaya) demostraron, sin echar un tiro de sus viejos butbizonoobs,8 que están en pie de guerra otra vez -y cuantas veces sean necesarias- para defender no solo su histórica autonomía, sino para exigir con muchas razones que una empresa vampírica como es Xcaret, sea solidaria y contribuya con proyectos directos a las comunidades mayas para su desarrollo. Y, por eso, esos días finales de marzo de 2026 tomaron un avión estos ya históricos líderes mayas cruzoob para estar el 26 en la ciudad de México, el objetivo era presentarle sus argumentos al presidente de la SCJN, el mixteco Hugo Aguilar Ortiz, de su lucha contra la Xcaretización que se cierne en contra de la viabilidad de la cultura maya en Quintana Roo. Ese día, la SCJN dio un gran paso para la dignidad recobrada del pueblo maya de Quintana Roo: mientras en Quintana el gobierno turistero festina su turismo Mayakanero (la calca estatal de la Xcaretización), ese 26 de marzo de 2026 el pleno de la Suprema Corte de la Nación (SCJN) revocó la suspensión definitiva que permitía a Grupo Xcaret seguir utilizando elementos del patrimonio cultural maya9 en su publicidad turística, considerando que la protección de estos bienes es de interés público y social.
Por supuesto tenemos que decir que el 26 de marzo –y aunque el proceso jurídico aún no ha terminado- fue una fecha histórica para las luchas recientes del pueblo de la Cruz Parlante, cuyas estructuras de mando militar religiosas actuales, a pesar de sus innegables debilidades producidas por años y años de saqueo territorial, intromisión del estado y neocolonialismo estatal y turistero; son consecuencia de la lucha de liberación de los mayas peninsulares, en eso que se conoce como la Guerra de Castas de Yucatán. El 26 de marzo, del mismo modo, fue un día de reivindicación para la memoria del último general rebelde, José Isabel Sulub Cimá. Ese memorable día, la SCJN defendió al pueblo maya de Quintana Roo de las arremetidas xcaretizadoras. Puso en su lugar a una empresa extractivista que hizo multimillonarios a sus dueños a costa de la tergiversación -o Xcaretización- de la cultura maya. Contra algunos impresentables de una prensa carroñera en Quintana Roo, que siguiendo la coyunda de la derecha aseguraron que en el diferendo Xcaret-Jefes mayas, se trató más de una justicia “selectiva”, de una venganza desde el poder de López Obrador a uno de los dueños de Xcaret, un primo de Roberto Madrazo; hay que aducir que las perlas del racismo caribeño se rebaten arguyendo sus desconocimientos siderales del trabajo de los jefes mayas. ¿Cree acaso este seudo periodismo tabasqueño que los indios de Quintana Roo no tienen ni la oportunidad de entender lo que pasa en sus tierras?
En los comentarios que se dieron horas después al 26 de marzo de 2026, hubieron hasta caoneros de Xcaret que alertaron que, más que reconocer, se estaba “silenciando a la cultura maya” con esta resolución, pues en un infantilismo interpretativo, alegaron en redes que Xcaret llevaba la cultura maya por todo el mundo. ¡Claro!, pero hay que decir, que se trata de una cultura maya sin mayas y sin historia maya que no pasa más allá de una historia imaginaria, deformada.
A todo esto, tenemos que decir que, en torno a la suspensión de Xcaret para seguir prostituyendo a la cultura maya, hay muchas perlas de racismo hasta de los mismos mayas (no solo de sus vecinos blancos y extranjeros), ignorancia de la historia maya por doquier, desconocimiento del origen de Quintana Roo como una lucha indígena, fijezas salvajes por las bondades y los beneficios que el parque trae para toda la economía de un estado que no sale de la soledad turistera, y hasta idioteces pasadas por verdades incuestionables. Y también hay que decir, que existe demasiada ignorancia en materia de derecho indígena en Quintana Roo y también en el caso mismo de Xcaret-jefes mayas. Las mismas dos leyes en materia indígena del estado se tratan de bodrio barato, un chiste mal escrito desde un Estado mestizo reacio a dialogar en un plano de justicia y horizontalidad con los verdaderos representantes de los cruzoob, que son las estructuras de mando de los centros ceremoniales mayas, descendientes directos de la Guerra de Castas. Pero, en fin, ¿qué se puede esperar de muchos comentadores de ocasión y prensa chabacana caribeña?
Fue un día histórico igual ese 26 de marzo, porque la SCJN desmiente al Estado Quintanarroense que hizo, con argumentos legaloides, una especie de capataz institucional, al establecer, sin consulta y sin relación a la historia cruzoob, al Gran Consejo Maya como el único portavoz de este pueblo. Eso es falso de toda falsedad. Y es un día histórico, por supuesto, porque se le hizo justicia a mi General Sulub, que confrontó directamente la calidad espuria del Gran Consejo Maya y se fue en contra de los poderes constituidos y vanamente intentaron arrebatarle su grado de General, grado que no el Estado sino la Santísima Cruz tres personas otorga con carácter vitalicio. ¡Lo del día 26 de marzo de 2026, por supuesto, es una efeméride que hay que celebrar, y decir que la lucha sigue y proseguirá! ¡Pues hay Guerra de Castas para mucho rato!
Coda 1
Opinión del ministro presidente Hugo Aguilar Ortíz (escrito en su Facebook personal, el 27 de marzo de 2026):
“La #SCJN analizó el proyecto de Revisión en Incidente de Suspensión 4/2025 presentado por la ministra María Estela Ríos González, el cual revocó la suspensión que un juez había otorgado a una empresa turística, para que pudiere seguir utilizando elementos que forman parte de la cultura maya, sin la autorización de sus integrantes.
Señalé que el nuevo marco constitucional y legal obliga a reconocer que los pueblos y comunidades indígenas son titulares de su patrimonio cultural, tanto tangible como intangible.
Al ponderar la apariencia del buen derecho, las y los ministros concluimos por mayoría que la protección de ese patrimonio es un asunto de interés público y, por tanto, el Estado tiene la obligación de garantizar su resguardo frente a intereses económicos particulares”.
Coda 2
Hace unos días, una especie de “chamana maya” que realiza una especie de ritual inventado que denominó “bodas mayas”10, externó su “preocupación” ante el fallo de la SCJN que hemos estado comentando. Alegó que, con este fallo de la SCJN, llegaría el día que a ella se le estaría prohibiendo que realice dichas “bodas”; bodas mayas que, desde luego, alega ser la pionera en realizarlas, “aunque siempre han existido”. Mi respuesta es simple: No por ser maya o designarte o sentirte maya, de inmediato dirás que lo que haces es «genuinamente maya»: esto es un ejemplo más de las reinvenciones de la tradición, o las nuevas «tradiciones» creadas desde el presente, incluyendo las “bodas mayas” que usted mismo reconoce que hizo una investigación de campo en los pueblos mayas, aunque la praxis que salió de dicha investigación, sea una simple “invención de la tradición”. Lo que escribí desde 2018, se hace forzosamente necesario volverlo a recalcar:
LA XCARETIZACIÓN NO SE REFIERE EXCLUSIVAMENTE A XCARET, ES UN FENÓMENO QUE APARECE EN EL CARIBE MEXICANO, PERO IGUAL EN TODA LA PENÍNSULA
La señora, de apellido Cobá, sabe a ciencia cierta de que lo que hace es un invento más de la Xcaretización. Nadie le prohíbe hacerlo, que lo haga, pero la cuestión es que deben aceptar que sus rituales pachamameros forman parte de una reinvención de la tradición, pero que no creo que tenga contacto alguno con una cultura como tal, que fue modificada al día siguiente de la conquista en Yucatán. Es, sí, invento ritualero desde el presente.
1 Avilez, Gilberto. “La Xcaretización de Mayaland”. Tierra de Chicle. 18 de septiembre de 2018.
2 Sobre este último, véase mi artículo: Avilez, Gilberto. “El Gran Consejo Maya Xcaretizador, o de la nulidad de derechos en materia indígena en Quintana Roo”. Caribe Peninsular. 29 de enero de 2025, en https://caribepeninsular.mx/el-gran-consejo-maya-xcaretizador/?fbclid=IwY2xjawQ5UEpleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeWhvbJaffGW40mw3KFmSariwysy2uxx3y2ZxkGWYnVuvGuF9wt5c9zXECt-s_aem_I56Ym97Fi808Nw-Tn8Camw
3 “Revoca la Corte permiso a Xcaret para usar símbolos mayas en su publicidad”. Por Iván Evair Saldaña. Periódico La Jornada, 27 de marzo de 2026. Hay que apuntar, aquí, que la ministra Esquivel representó fielmente la caja de resonancia de los intereses de los grupos de cabildeo que llegaron días antes a CDMX provenientes de Quintana Roo, y no solamente los heraldos de Xcaret.
4 Documento de apersonamiento ante INDAUTOR por parte de Alejandro Cauich May, Candelario Yeh Alcocer, Santos Caamal Dzidz y Sergio Chan Balam, septiembre de 2023.
5 Y, si me permiten, hasta del estado regional mismo, sus clases políticas y hasta sus instituciones educativas, incluido mayas “profesionales” deformando la cultura maya para sus intereses personales.
6 Cfr. https://gilbertoavileztaxyucatan.blogspot.com/2019/02/el-general-que-rompio-el-muro-del-museo.html
7 No por nada la imbebible presidenta de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández, es la primera defensora de la calca burda de la Xcaretización llamada “Maya Kaan”.
8 Antiguas escopeta de chispa de los mayas cruzoob.
9 O en su caso, deformándolos, reinventándolos, y aunque tergiversando o creando un producto “chatarra cultural”, insistan en ensambenitarla con el apellido maya.
10 Por supuesto que las bodas mayas (prehispánicas, colonialies y actuales) han existido y existen, pero no como lo realizan con ese boato “místico” algunos seudo chamanes “mayas” en Cancún, Playa del Carmen o Tulum.









