Que el rompimiento del legendario Pedro Flota del PRI no necesariamente tiene que ver con diferencias por la “imposición” de la exalcaldesa (carlosjoaquinista) de Tulum, Edith Mendoza, como dirigente de este partido en este estratégico municipio.
Dicho sea de paso, la exaplanadora no tiene ninguna oportunidad y está muy lejos no solo de Morena, sino de MC en Tulum, donde se prevé, si Jorge Portilla no renuncia a Movimiento Ciudadano, una reñida contienda entre guindas y naranjas.
La renuncia de una militancia de nada más y nada menos de 40 años no tiene que ver con principios de Pedro Flota, sino que tiene mucho más de fondo.
Se trata de un acto desesperado de los estrategas políticas del cuatroteísmo caribeño para Chetumal.
La realidad es que ninguno de los 9-10 aspirantes de Morena para Chetumal ni pinta ni da color. La necedad no solo de sostener, sino salvar a Yensunni Martínez, y los grandes pendientes incumplidos para la capital, ha llevado a Morena a una situación muy complicada.
Y de repente a alguien se le ocurrió el fichaje de Pedro Flota para la causa guinda. Los enterados, los muy entrados, señalan que le pusieron sobre la mesa al expriista la posibilidad de ser candidato a Presidente municipal, aunque la oferta abarca la posibilidad de ser regidor.
Ex presidente estatal del PRI, no solo ofrece su sueño de ser alcalde de la capital, sino sus conocimientos de operador y alquimista.
El objetivo del cuatroteísmo caribeño no sólo es no perder Chetumal, sino repetir el carro completo,









