Alejandro Peza/CARIBE PENINSULAR
CHETUMAL.- La Iglesia Católica se encuentra en la etapa final de la Cuaresma, un periodo de reflexión y preparación espiritual que está próximo a concluir con la llegada del Domingo de Ramos, marcando el inicio de la Semana Santa.
De acuerdo con la tradición, este próximo domingo corresponde al quinto domingo de Cuaresma, momento en el que dentro de los templos comienzan a hacerse más visibles los signos litúrgicos que anuncian la cercanía de estas fechas solemnes.
Uno de los elementos más representativos en esta etapa es la cobertura de imágenes religiosas. En diversas iglesias, las figuras de santos, así como los crucifijos, son cubiertos con telas o velos de color morado, una práctica que tiene un profundo significado dentro de la tradición católica. Estas imágenes permanecerán cubiertas hasta la celebración de la resurrección, mientras que las cruces se descubren específicamente durante el Viernes Santo, al término del viacrucis y durante la celebración de la eucaristía.
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El párroco del Santuario Mariano Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe en Chetumal, David Martín Leal, hizo un llamado a reflexionar con mayor urgencia el bien y el mal, además de prepararse para vivir los misterios de la Semana Santa.
“Estamos en esta última etapa de Cuaresma, yo los invito a que si no se han confesado lo hagan en esta última semana, durante la Semana Santa no habrá confesiones. Pensar que estamos haciendo bien y que estamos haciendo mal. Ofrecer a Dios todo lo que tenemos para que nos volvamos a él, y podamos ver cuál es el camino correcto”, afirmó.
Esta costumbre, que se realiza generalmente a partir del quinto domingo de Cuaresma, simboliza el luto y la austeridad que caracterizan este periodo. El cubrir las imágenes busca eliminar distracciones visuales dentro del templo, permitiendo a los fieles concentrarse en la Palabra de Dios, la liturgia y el significado de la pasión de Cristo.
Asimismo, este acto representa un signo de duelo para la Iglesia, aludiendo a la ausencia física de Jesús y a su camino hacia la crucifixión. La tradición también invita a los creyentes a vivir un proceso de penitencia, introspección y conversión espiritual, preparándose para la celebración de la Pascua.
El color morado utilizado en los velos tiene un simbolismo especial, ya que representa precisamente la penitencia, el recogimiento y el luto, valores centrales durante la Cuaresma. Este tono predomina en los templos y en las vestimentas litúrgicas durante estas semanas, reforzando el sentido de solemnidad.
Además, dentro de las tradiciones que acompañan este periodo, se encuentra la conmemoración del Viernes de Dolores, que se celebrará en los próximos días. Esta fecha es especialmente significativa en México, donde se instalan altares dedicados a la Virgen María en su advocación de la Dolorosa.
El altar de Dolores, considerado patrimonio cultural por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, incluye diversos elementos simbólicos que representan el sufrimiento de la Virgen ante la pasión de su hijo. Entre ellos destacan recipientes con agua teñida, semillas germinadas y objetos que evocan el dolor y la esperanza.
Con estos signos y tradiciones, la Iglesia Católica y la cultura popular mexicana se preparan para vivir una de las etapas más importantes del calendario litúrgico, en la que la fe, la reflexión y las manifestaciones culturales se entrelazan en torno a la Semana Santa.









