Por Leslie Gordillo
CANCÚN.- Desde la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) externaron su preocupación ante propuestas que buscan restringir la venta de tortillas en hieleras, tiendas de abarrotes o mediante reparto en colonias, al considerar que estas medidas podrían afectar el abasto y provocar un aumento en el precio del producto.
El organismo señaló que cerca del 70% de las tortillas que se consumen provienen de tortillerías de barrio que operan con el sistema tradicional de nixtamalización, lo que convierte a estos negocios en la base del abastecimiento nacional de uno de los alimentos fundamentales de la dieta mexicana.
De acuerdo con la organización, cada mexicano consume en promedio alrededor de 75 kilogramos de tortilla al año, por lo que limitar los canales de distribución, como la venta en pequeños comercios o el reparto en vehículos, podría afectar la disponibilidad del producto en distintas zonas del país.
El presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Cuauhtémoc Rivera, afirmó que el incremento en el precio de la tortilla no está relacionado con el número de tortillerías o con la producción artesanal, sino con el aumento en los costos de producción.
Entre los factores que impactan el precio del producto, explicó, se encuentran el costo del maíz, el gas, la energía eléctrica, la mano de obra, el transporte y el mantenimiento de maquinaria.
Mientras que la distribución de tortillas calientes en hieleras o contenedores térmicos no representa un riesgo sanitario cuando el producto se elabora bajo condiciones higiénicas adecuadas, por lo que consideró que el debate debe centrarse en fortalecer al sector en lugar de limitar su comercialización.
La red de distribución vecinal, integrada por tiendas de abarrotes y pequeños puntos de venta, permite acercar el producto a millones de hogares, especialmente a personas adultas mayores o familias que no cuentan con transporte para acudir directamente a una tortillería.
Ante este panorama, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes propuso impulsar una agenda de fortalecimiento del sector tortillero que incluya capacitación en prácticas sanitarias, incentivos para la formalización de negocios, acceso a créditos y la implementación de empaques sellados que garanticen mejores condiciones de comercialización.









