Desde que Rafael Marín confirmó sus intenciones de buscar la gubernatura, aunque haya sido en formato de entrevista banquetera, parecía que todo marchaba entre la improvisación y el voluntarismo.
Hasta ahora, lo suyo era una especie de desorden que pretendía pasar por organización, bajo esa figura medio difusa de los “Amigos de Rafa”. Lo más confuso de ese esquema era saber quién se sentía con derecho a mirar al cielo para asumirse como uno de los apóstoles del “Fundador”.
Pero algo parece estar cambiando.
Este fin de semana comenzarán a nombrarse coordinadores por distrito y por municipio. Es decir, por fin se intentará ponerle estructura al “nombre” y empujada por “espontáneos”.
Claro, varios de los coordinadores saldrán de los propios “Amigos de Rafa”.
Pero quizá ya entendieron que no era tan buena idea dejar que todo siguiera en manos de la espontaneidad, sobre todo cuando no basta solo hacer “moloch” y “ a ver que sale”









