En lo que parecía una conferencia de prensa de la bancada morenista en el Congreso del Estado sin mayor relevancia —y donde lo más “noticioso” parecía ser el uso de un edificio público para un tema de la vida interna de Morena, además de la ausencia del diputado rebelde Ricardo Velazco— surgió un fragmento que podría tener implicaciones en la hasta ahora estrecha relación entre ese partido y el PVEM en nuestro Caribe.
El coordinador de la bancada de Morena, Jorge Sanén, dijo, palabras más, palabras menos, que se mantiene la intención de sostener la alianza con el Verde y el PT y que, en cuanto al “siglado”, la formación guinda encabezaría la gubernatura y se mantendría el reparto actual de presidencias municipales: nueve para la causa morenista, uno para los de tucán y otro para el petismo.
En realidad, en Quintana Roo, Morena y el Verde funcionan muchas veces como si fueran uno mismo, pero…
¿Se habrá detenido Sanén a medir el alcance de sus dichos?
Porque si de verdad se mantiene el actual siglado municipal y sus palabras no fueron solo retórica de ocasión, entonces aparecen dos manzanas claras de discordia entre Morena y el Verde: Cancún y Cozumel.
Precisamente, Sanén ya ha mostrado interés en buscar la candidatura a la alcaldía de Cancún. Pero no es el único: también existe una larga lista de morenistas con aspiraciones. Del lado verde, quien también está es el titular de Sebien, Pablo Bustamante, exdirigente estatal del Partido del Tucán, que ha escatimado en su promoción personal.
Otro punto de conflicto está en Cozumel: el actual alcalde morenista José Luis Chacón, que buscaría la reelección, frente al diputado y líder estatal del Verde, Renán Sánchez Tajonar.
Las complicaciones entre guindas y verdes no terminan en el desacuerdo por la reforma electoral; quizá en Quintana Roo apenas comienzan a tomar forma.








