Redacción
CIUDAD DE MÉXICO.– Aunque la temporada decembrina suele asociarse con celebraciones, reuniones familiares y abundancia en la mesa, especialistas en salud advierten que también es uno de los periodos con mayor riesgo para el corazón y el control del peso corporal.
Cardiólogos y médicos bariatras señalan que durante diciembre se registra uno de los picos más altos en emergencias cardiovasculares del año, con un aumento de la mortalidad estimado entre 3 y 5 por ciento en comparación con otros meses. El problema, advierten, es que muchas personas suelen ignorar o minimizar señales de alerta como cansancio extremo, presión en el pecho, palpitaciones o dificultad para respirar.
El incremento en estos riesgos está relacionado con una combinación de factores: comidas copiosas, alto consumo de sal, grasas y alcohol, mayor estrés y cambios bruscos de temperatura. En personas con padecimientos como hipertensión, diabetes, obesidad o antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, esta mezcla puede resultar especialmente peligrosa.
En paralelo, diciembre también representa un reto importante para el control del peso. El médico bariatra David Montalvo Castro explicó que durante esta época la ingesta calórica se eleva de forma considerable, lo que deriva en aumentos de peso que, aunque parecen modestos, requieren semanas de disciplina para revertirse.
De acuerdo con especialistas, los incrementos promedio durante las fiestas navideñas suelen ser de entre 2 y 3 kilogramos en hombres adultos, alrededor de 4 kilos en mujeres y cerca de 2 kilos en niños. Sin embargo, cuando ya existe obesidad, estas cifras pueden duplicarse, alcanzando hasta 4 kilos en hombres, 6 kilos o más en mujeres y entre 3 y 4 kilos en menores de edad.
“El cuerpo convierte en grasa cualquier exceso de energía. Por eso la prevención es clave”, señaló Montalvo Castro, quien advirtió que mientras perder 5 o 6 kilos puede ser manejable, recuperar 12 o 15 kilos puede tomar más de dos meses de una dieta estricta y bien controlada.
Otro factor de riesgo frecuente en esta temporada es la suspensión de medicamentos. Especialistas alertan que algunas personas con hipertensión, diabetes o dislipidemias deciden dejar de tomar sus tratamientos para poder consumir alcohol, lo que incrementa el riesgo de crisis hipertensivas, descompensaciones metabólicas o eventos que requieren atención médica de urgencia.
Si bien la actividad física ayuda a mantener estables el peso y la presión arterial, los médicos coinciden en que la alimentación sigue siendo el factor más determinante. Entre las principales recomendaciones destacan priorizar verduras y ensaladas, mantenerse hidratado con agua natural, preferir carnes blancas preparadas de forma saludable, consumir frutas de temporada, evitar ayunos prolongados, reducir harinas refinadas y controlar las porciones.
Comer despacio, evitar el “picoteo” constante y mantener una rutina mínima de ejercicio pueden marcar la diferencia para disfrutar las fiestas sin comprometer la salud.









