La farsa de la DEA: Arrestos de «capos» del Cartel de Sinaloa eran adictos

La DEA anunció 171 arrestos de "alto nivel" del Cartel de Sinaloa en Nueva Inglaterra. Una investigación explosiva revela que fue una DEA farsa Cartel de Sinaloa para justificar acciones militares.
La farsa de la DEA: Arrestos de "capos" del Cartel de Sinaloa eran adictos

Agentes federales irrumpieron con granadas en Franklin, New Hampshire, anunciando la captura de 171 miembros de alto rango del Cartel de Sinaloa. La Administración Trump promocionó la acción como un golpe clave en la guerra contra las drogas, pero una investigación periodística desvela que este «arresto de alto nivel» fue, en realidad, una DEA farsa Cartel de Sinaloa basada en la detención de adictos y pequeños infractores.

El anuncio masivo y la demostración de fuerza

La guerra en ascenso del presidente Donald Trump contra los carteles de la droga latinoamericanos irrumpió con fuerza inesperada en Franklin, un antiguo pueblo industrial de New Hampshire, la mañana de finales de agosto de 2025. Agentes federales fuertemente armados y policía local iniciaron una serie de redadas lanzando una granada atronadora y derribando una puerta.

La demostración de fuerza fue seguida por un anuncio de las autoridades federales: en redadas coordinadas en todo Nueva Inglaterra, habían incautado más de 225 kilos de drogas y capturado a cerca de 200 miembros del temido Cartel de Sinaloa.

El agente especial a cargo de la división de Nueva Inglaterra de la Administración de Control de Drogas (DEA), Jarod Forget, afirmó que la operación “llevó al arresto de 171 miembros del cartel” en toda la región, incluidos 27 solo en la localidad de Franklin. Aunque la DEA no dio a conocer los nombres de los sospechosos, Forget los describió como “arrestos de alto nivel” que formaban parte de una redada nacional que, en cinco días, había capturado a más de 600 integrantes de la temida organización.

Forget fue categórico en su descripción de la operación: “Somos la DEA. No vamos tras traficantes de drogas minoristas de bajo nivel”.

La investigación del Spotlight Team: el teatro político expuesto

Sin embargo, esa afirmación no era cierta. Una exhaustiva investigación del equipo de Spotlight de The Boston Globe encontró que muchos de los objetivos de la DEA en Nueva Inglaterra eran precisamente las personas de las que Forget dijo que no se ocupaban: adictos, pequeños traficantes, ladrones de tiendas e individuos que vivían en campamentos de personas sin hogar.

Los periodistas de The Boston Globe contactaron con más de 75 agencias policiales estatales, locales y federales, revisaron más de 1.650 páginas de documentos judiciales, presentaron más de 50 solicitudes de acceso a información pública y realizaron decenas de entrevistas.

Las pruebas recolectadas indicaron claramente que el Gobierno tergiversó la importancia de sus objetivos en Nueva Inglaterra en un momento en que la Administración Trump buscaba justificar ataques mortales contra presuntas embarcaciones de carteles en el Mar Caribe.

Los detenidos: adictos y pequeños infractores

La mayoría de los detenidos identificados por el equipo de Spotlight son víctimas de la crisis del fentanilo, no los capos que se lucran con ella. El caso de Tyler Alati, acusado de venta de drogas a nivel de delito grave en Franklin y liberado inmediatamente sin pagar fianza, ilustra esta disonancia. Su padre, Scott Alati, declaró:

  • “Puedo garantizar que él no es parte del Cartel de Sinaloa”.
  • “No es un miembro de alto rango de nada. Es un idiota de alto rango”.

Entre los 171 detenidos se encontraba un hombre acusado de robar rollos suizos de chocolate y caramelos Jolly Ranchers de un supermercado Hannaford, y una mujer que supuestamente estrelló un automóvil contra una columna en un banco local y abandonó la escena.

Si bien algunos de los arrestados tenían cantidades significativas de drogas, ni los documentos judiciales ni los portavoces de la agencia aportaron pruebas de que fueran miembros de alto rango del notorio cartel. Para muchos sospechosos, el único vínculo con Sinaloa era que consumían drogas que el cartel podría haber ayudado a introducir en el país.

Voces de los acusados: indignación y desconexión

Las afirmaciones de la DEA sobre los vínculos con el cartel causaron sorpresa e indignación entre los detenidos:

  • Tyler Alati: «Es una especie de difamación. No tengo nada que ver con el Cartel de Sinaloa… Te hace preocuparte por tu seguridad cuando están hablando de un cartel.»
  • Justin Adams: «No sé por qué dijeron eso. No, no soy miembro de un cartel.»
  • Salvatore Vespa: «No estábamos haciendo nada. Somos consumidores de drogas, nada más… ¿Cómo se llama el cartel, otra vez?»
  • Hannah Marie Gonthier: “Querían lograr algo enorme. No les importaba cómo. Mintieron.” Gonthier fue arrestada en el bosque donde vive en una tienda de campaña.
  • James Strahan: «Ni siquiera soy un narcotraficante. He tenido problemas con las drogas en los últimos años. Consumo. No soy un vendedor.»
  • Tammy Hosmer: «No tengo nada que ver con el Cartel de Sinaloa… Podrían ponerme en peligro diciendo cosas así.»

Incluso los abogados de varios acusados se mostraron sorprendidos al enterarse de que la DEA estaba acusando a sus clientes de ser miembros del cartel mexicano, ya que tales acusaciones no se habían presentado en los tribunales. El abogado John Benzan, que representa a un hombre acusado de ayudar a transportar unos 140 kilos de cocaína desde Puerto Rico a Massachusetts, dijo que era la primera persona en mencionarle el vínculo con Sinaloa.

Ex altos funcionarios califican la operación de “teatro político”

La mayoría de los otros detenidos identificados por el Globe enfrentaban cargos menores relacionados con drogas o no tenían nada que ver con narcóticos, lo que llevó a Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA durante más de tres décadas, a calificar la operación contra Sinaloa como “teatro político”.

Vigil fue incisivo al señalar las fallas: “Si hubieran detenido siquiera a un miembro de nivel medio del cartel, lo habrían nombrado. Pero no dieron ningún nombre. Simplemente dijeron que hubo más de 600 arrestos, como si eso fuera a diezmar al Cartel de Sinaloa. Lo más probable es que el cartel ni siquiera sepa quiénes son esas personas”.

Tres funcionarios policiales con conocimiento de la operación en Nueva Inglaterra —bautizada por la DEA en redes sociales como #SinaloaCrackdown2025— confirmaron al Globe que las autoridades federales antidroga habían tergiversado la naturaleza de la redada.

  • Un funcionario federal que habló bajo anonimato dijo que las detenciones “definitivamente no eran de miembros” de Sinaloa.
  • Otro funcionario policial de Massachusetts confirmó que los detenidos eran casi todos infractores de bajo nivel, no grandes traficantes, y señaló: “Siempre lo exageran un poco. Pero esta vez lo exageraron demasiado”.

La crisis de Franklin y la falta de evidencia regional

En la pequeña ciudad de Franklin, situada donde los ríos Winnipesaukee y Pemigewasset forman el Merrimack, la adicción ha hecho estragos, y el número de personas sin hogar ha aumentado considerablemente. La policía local, que trabajó con la DEA, dio a conocer las operaciones en Facebook, difundiendo las fotos policiales de 25 personas detenidas. The Boston Globe descubrió que solo tres personas arrestadas en Franklin fueron acusadas de traficar cantidades de droga lo bastante grandes como para mantenerlas en prisión. Ninguna enfrenta cargos federales.

El jefe de policía de Franklin, Daniel Poirier, cuestionó la descripción de la DEA, asegurando que las afirmaciones sobre una operación contra el cartel de Sinaloa han convertido en una “burla” lo que fueron arrestos legítimos. Poirier concluyó: “Ninguna de estas personas va a ir a México. No tuvimos nada que ver”.

El jefe de policía de Lawrence, Massachusetts, Maurice Aguiler, también se mostró desconcertado por las afirmaciones de la DEA, que había descrito a Lawrence como el centro regional de actividad del cartel, con integrantes allí “comunicándose directamente con altos mandos del cartel en otros Estados y en México”. Aguiler afirmó no tener conocimiento de arrestos de miembros del cartel de alto nivel. “Estamos tratando de averiguar de qué están hablando”, dijo.

El contexto político: fusionando terrorismo y narcotráfico

La tergiversación de los hechos se produce en medio de un esfuerzo más amplio del Gobierno de Donald Trump por fusionar la guerra global contra el terrorismo con la guerra contra las drogas que lleva décadas en marcha. En febrero, el Departamento de Estado designó al Cartel de Sinaloa y a otros siete grupos criminales como organizaciones terroristas extranjeras.

Esta medida ha sido citada por la Administración Trump para justificar el uso de fuerza letal sin previo aviso ni debido proceso contra presuntos miembros de dichas organizaciones. El Pentágono ha llevado a cabo al menos 18 ataques aéreos contra embarcaciones en las últimas semanas, que han dejado decenas de muertos, desdibujando la línea legal entre las operaciones militares y la aplicación de la ley.

Donald Trump atribuyó más de 3.000 detenciones, incluidos sospechosos pertenecientes a varias bandas de narcotráfico conocidas, a un nuevo grupo de trabajo federal que fomenta la cooperación entre las fuerzas del orden federales y locales. Además, insistió en que su Administración continuaría actuando sin la aprobación del Congreso en sus ataques contra presuntas embarcaciones dedicadas al contrabando de drogas.

“Creo que simplemente vamos a matar a la gente que trae drogas a nuestro país”, dijo Trump. “¿De acuerdo? Vamos a matarlos».

Desglose de arrestos por estado

La DEA se limitó a publicar un conteo por Estado para la redada en Nueva Inglaterra en agosto:

  • Connecticut: 64 arrestos.
  • Massachusetts: 49 arrestos.
  • New Hampshire: 33 arrestos (la mayoría en Franklin).
  • Maine: 11 arrestos.
  • Rhode Island: 10 arrestos.
  • Vermont: 3 arrestos.

En Maine, patrullas conjuntas entre la policía de Scarborough y agentes de la DEA llevaron a tres arrestos: dos presuntos ladrones en tiendas, y un hombre sorprendido dentro de un Corvette rojo que hacía trompos en un estacionamiento de una iglesia, con unas dos onzas de cocaína en su poder.

La policía de Hartford, cuyo jefe, James C. Rovella, salió a “defender a la DEA”, evitó respaldar la afirmación de que miembros de alto rango del Cartel de Sinaloa estaban operando en su ciudad. “No, no podría decir eso”, admitió Rovella. “Lo que sí puedo decir es que hubo personas asociadas con el cartel de Sinaloa que fueron arrestadas aquí”.

“Alarmismo por las peores razones”

Cinco expertos en crimen organizado consultados por The Boston Globe coincidieron en que es poco probable que los carteles envíen grandes cantidades de altos mandos para establecer filiales locales en lugares lejanos como New Hampshire. Jonathan Caulkins, profesor de la Universidad Carnegie Mellon, señaló que la droga promedio importada desde México puede cambiar de manos fácilmente «cuatro, cinco o incluso seis veces dentro de Estados Unidos antes de llegar al consumidor final”.

Guadalupe Correa-Cabrera, profesora de la Universidad George Mason, agregó que si existen miembros de alto rango del cartel en territorio estadounidense, es más probable que se dediquen al lavado de dinero, no a la distribución callejera.

Victor M. Hansen, profesor en la Escuela de Derecho de Nueva Inglaterra y exabogado del ejército estadounidense, explicó que el discurso exagerado en torno a la supuesta operación contra el Cartel de Sinaloa es característico de la Administración Trump, que busca despertar el temor público para justificar acciones de emergencia.

“Todo es una amenaza terrorista, todos son tipos realmente malos, todos son enemigos”, afirma Hansen. “Y cuando se agita la imaginación y el discurso público hasta ese nivel… se termina reaccionando ante todo como si fuera una crisis grave. Es alarmismo por las peores razones”.

El relato oficial de las fuerzas antidroga, amplificado por figuras pro-Trump como Tyson DeLaCruz, cuyo video sobre la operación en Franklin acumula casi 150.000 visualizaciones, busca crear la sensación de una amenaza inminente de seguridad nacional que afecta a comunidades desde México hasta el corazón de Estados Unidos. Sin embargo, la ausencia de acusaciones meticulosas y la liberación inmediata de la mayoría de los detenidos revelan un profundo vacío entre la narrativa política y la realidad operativa. La verdad parece ser que la DEA, en un intento por “lograr algo enorme” y quedar bien ante el público, optó por mentir, poniendo en peligro a ciudadanos que luchan contra la adicción al etiquetarlos falsamente como afiliados a una de las organizaciones criminales más violentas del mundo.

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