Ante la sugerencia de acuerdos bilaterales por Donald Trump, la poderosa industria automotriz de México alza la voz. Líderes empresariales defienden la integración trilateral en el T-MEC, advirtiendo sobre graves implicaciones económicas y geopolíticas para América del Norte.
La industria automotriz se opone a la balcanización comercial
Representantes de la industria de vehículos pesados en México han emitido una declaración contundente, fechada el 9 de octubre de 2025, desde la Ciudad de México: el cambio del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por acuerdos bilaterales, tal como lo sugirió el presidente Donald Trump, no es deseable. Argumentan que tales pactos no tendrían el impacto significativo del actual acuerdo trilateral en el contexto geopolítico.
Guillermo Rosales Zárate, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), subrayó en conferencia que un escenario de negociación de acuerdos bilaterales «no es deseable» ante el avance de productos de origen asiático y europeo. Rosales Zárate destacó que, para que la Unión Americana mantenga su estatus de potencia económica, la integración con México y Canadá en América del Norte es la ruta más favorable.
«La mejor solución para América del Norte es mayor integración, mayor fortalecimiento del T-MEC y por supuesto que esto en primera línea de beneficio nos coloca a México», afirmó el directivo. Resaltó la capacidad de la industria automotriz mexicana para superar crisis históricas como las de 2001, 2008 y la pandemia de COVID-19, lo que le ha permitido escalar a nivel global.
La postura de la ANPACT ante el T-MEC
En el mismo foro, Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), coincidió en que el T-MEC ha sido fundamental para la región, funcionando como un instrumento legal eficaz para el intercambio comercial.
«Estamos convencidos de que negociaciones o tratados bilaterales no son de alto impacto como no puede ser un tratado trilateral. Nosotros queremos un tratado trilateral», sentenció Arzate. Si bien precisó que los países pueden establecer acuerdos bilaterales para tratar asuntos específicos, enfatizó que hay elementos cruciales plasmados en el pacto trilateral que otorgan certidumbre y que no deberían ser comprometidos. «No es bueno tener unos bilaterales, creo que tenemos que irnos hacia mantener el tratado de manera trilateral», insistió.
Incertidumbre y desafíos económicos del sector
Sobre la propuesta de aranceles a vehículos pesados importados por Estados Unidos, que supuestamente entraría en vigor a partir del 1 de noviembre, Arzate declinó una postura oficial de la ANPACT, argumentando la falta de detalles sobre esta idea difundida exclusivamente en redes sociales por Trump. Sin embargo, reconoció que la incertidumbre persiste en el sector, pues la ausencia de información clara genera preocupaciones. A pesar de esto, no adelantó la posibilidad de que líneas de producción se trasladen del país a territorio estadounidense.
Relocalización y reglas de origen vigentes
El directivo precisó que el proceso de relocalización (nearshoring) no ha concluido y que las reglas de origen actuales para la industria automotriz ofrecen un margen significativo para la proveeduría de autopartes. Rogelio Arzate recordó que, actualmente, México ya cumple con el 64 por ciento del valor de contenido regional, cifra que aumentará al 70 por ciento para el año 2027. Además, el país satisface el 45 por ciento del valor de contenido laboral y el 70 por ciento de acero y aluminio requeridos para las exportaciones a Estados Unidos dentro del marco del T-MEC.
Impacto en las ventas y perspectivas futuras
La incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos y el futuro del T-MEC ha tenido un impacto palpable en el mercado. En septiembre, las ventas de automotores pesados registraron 3 mil 358 unidades, lo que representa una significativa caída del 34.5 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos referidos por Rosales Zárate.
El presidente ejecutivo de la AMDA aclaró que el año 2024 marcó un récord en la venta de camiones pesados al satisfacer la demanda rezagada post-pandemia. Por ello, una base de comparación tan alta preveía ya una disminución. No obstante, se espera que la incertidumbre continúe, lo que sugiere un crecimiento lento para 2025 y un posible estancamiento en 2026, coincidiendo con la revisión programada del T-MEC. La industria automotriz de México se mantiene firme: el futuro está en la integración, no en la fragmentación. ¿Podrá la presión del sector inclinar la balanza en el debate geopolítico?









