
La nueva escalada entre China y EE.UU. no solo sacude a Wall Street: también resuena con fuerza en el Caribe Mexicano y el sureste del país.
Efecto dominó: cómo la guerra comercial llega al Caribe Mexicano
Mientras Donald Trump lanza una ofensiva arancelaria sin precedentes y China responde con restricciones a productos clave, los ecos del conflicto atraviesan fronteras. En Quintana Roo, Yucatán y Campeche, sectores como el turismo, la agroindustria y la exportación textil comienzan a resentir el temblor económico global.
En palabras de Trump, “China entró en pánico”. Pero en esta región del sur de México, la alarma tiene nombre propio: vulnerabilidad.
Exportaciones del sur, bajo presión
Los aranceles de hasta 54% a productos asiáticos como textiles y electrónicos generan un reacomodo en las cadenas de suministro. Aunque México mantiene salvedades comerciales por el T-MEC, industrias locales que dependen de insumos chinos —especialmente en Mérida y Cancún— enfrentan retrasos y aumentos de costos.
Empresas del corredor industrial de Umán y plataformas logísticas de Progreso reportan mayores costos operativos. “Los tiempos de entrega se duplicaron desde enero”, afirma un operador logístico local.
Principales impactos detectados:
- Aumento del precio en componentes electrónicos importados.
- Escasez de materias primas como aluminio y acero.
- Retrasos en la distribución de productos turísticos como souvenirs y tecnología hotelera.
El turismo también resiente los efectos
Aunque la guerra comercial parece un tema lejano, el turismo en la Riviera Maya no es ajeno. Con el desplome bursátil y la incertidumbre global, se prevé una contracción en la llegada de turistas internacionales con alto poder adquisitivo.
Los precios del petróleo, en caída libre, podrían beneficiar momentáneamente los costos de operación aérea, pero la depreciación del peso y la cautela de los mercados podrían traducirse en menos reservaciones.
Indicadores clave:
- Disminución de 3.2% en reservas internacionales hacia Cancún, según agencias.
- Mayor demanda de paquetes nacionales, desplazando al visitante internacional.
- Posible alza en precios de insumos importados para hoteles y restaurantes.
América Latina en la mira: oportunidad o amenaza para México
¿Nuevo socio comercial?
La represalia china incluye restricciones a tierras raras y bienes tecnológicos. Algunos analistas ven una oportunidad para que México se posicione como alternativa de suministro para EE.UU., gracias al T-MEC. Sin embargo, el sur del país enfrenta rezagos logísticos y de infraestructura que limitan esa ventaja.
Empresarios de la región alertan que sin inversión pública en conectividad y formación técnica, el sureste quedará fuera del “nearshoring”.
“Nos hablan de oportunidades globales, pero aquí seguimos con carreteras saturadas y puertos lentos”, señala un empresario yucateco.
Vulnerabilidad alimentaria y energética
Las tensiones también tocan áreas sensibles: fertilizantes y granos importados que cruzan por puertos del Golfo enfrentan alza de precios. Esto impacta en cultivos de maíz y chile habanero en Yucatán y Campeche, además de presionar los precios locales.
En el sector energético, la caída del crudo puede afectar los ingresos del estado y sus planes de inversión pública.
Cuando la guerra comercial toca a la puerta
La confrontación entre EE.UU. y China es mucho más que un pulso de potencias: es un fenómeno con implicaciones reales para el Caribe Mexicano y el sureste del país. Desde el turista que ya no llega hasta el productor que paga más por importar, el conflicto reconfigura dinámicas económicas locales.
Frente a este panorama, el reto será aprovechar ventanas de oportunidad sin perder de vista la urgencia de fortalecer la infraestructura, la logística y la resiliencia productiva de la región.