En un momento tenso para la relación comercial entre México y Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum obtuvo un respiro diplomático que fue celebrado por el senador Ricardo Monreal. En el corazón político del país, la narrativa se centra no solo en los aranceles, sino en la visión económica del nuevo gobierno.
Una negociación clave en el inicio del sexenio
Sheinbaum evita aranceles a productos clave del T-MEC
La reciente amenaza de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles —potencialmente liderada por Donald Trump en un contexto preelectoral— encendió alertas en ambos lados de la frontera. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum logró mantener exentos los productos contemplados en el T-MEC, una jugada que fue leída como sensata y estratégica por diversos actores políticos, incluido Ricardo Monreal.
Desde San Lázaro, el senador morenista reconoció la prudencia con la que la mandataria condujo las negociaciones, destacando su “cabeza fría” y la importancia de no caer en provocaciones. Este respaldo público no solo fortalece la imagen de Sheinbaum como jefa de Estado, sino que también apunta a un posible reacomodo en las dinámicas del poder legislativo.
Industria automotriz: aún bajo presión
Pese al logro inicial, persisten preocupaciones, especialmente en sectores como el automotriz y de autopartes, que aún enfrentan el riesgo de ser gravados. La etapa de negociación continúa, y Marcelo Ebrard, en su rol como canciller, adelantó que las conversaciones se intensificarán este mismo mes.
En este sentido, Monreal subrayó que el país debe mantener la cautela y no declarar victoria prematura. “Es una buena noticia, pero no podemos lanzar las campanas al vuelo”, dijo.
Mirada al sur: mercado interno y diversificación
Fortalecer la economía desde adentro
Más allá del alivio momentáneo, Monreal aprovechó la coyuntura para insistir en una vieja demanda estructural: la necesidad de fortalecer el mercado interno mexicano. Señaló que la excesiva dependencia del exterior —especialmente en alimentos y bienes esenciales— hace a México vulnerable ante embates comerciales y tensiones geopolíticas.
Esta idea resuena particularmente en regiones como el sureste y la Península de Yucatán, donde la economía local enfrenta desafíos históricos de infraestructura y conectividad. Fortalecer cadenas productivas locales y promover el consumo interno podría significar no solo una estrategia defensiva, sino una palanca de desarrollo regional.
Diversificación hacia Asia: un horizonte necesario
Monreal también planteó con claridad la urgencia de mirar más allá de América del Norte. Países asiáticos, según dijo, deben formar parte de una nueva ruta comercial mexicana, diversificando exportaciones y reduciendo la dependencia del mercado estadounidense.
En este escenario, el Caribe Mexicano y el sureste podrían jugar un rol logístico clave, sobre todo si se fortalece la infraestructura portuaria y ferroviaria en estados como Yucatán, Quintana Roo y Campeche, regiones que aspiran a insertarse con mayor protagonismo en los flujos globales de mercancías.
Entre la diplomacia y el futuro económico
El respaldo de Monreal a Sheinbaum en la gestión comercial con Estados Unidos no es menor: envía un mensaje de unidad dentro del oficialismo en un momento sensible. Si bien el riesgo no ha sido del todo desactivado, el gobierno ha mostrado capacidad de reacción y liderazgo.
El desafío a futuro será transformar esta negociación puntual en una política económica más robusta, con visión estratégica, que prepare al país ante un escenario global cada vez más volátil.