
Sembrando el futuro desde el sur: arranca la transformación del campo mexicano
En los suelos fértiles del sureste mexicano, donde la tierra ha sido históricamente marginada del desarrollo agrícola nacional, arranca una apuesta ambiciosa del nuevo gobierno federal: recuperar la soberanía alimentaria con una inversión inédita de 54 mil millones de pesos.
El programa Cosechando Soberanía, impulsado desde Michoacán, promete no solo mayor producción de alimentos básicos, sino una reconfiguración profunda del modelo agrícola, con especial atención al sur del país, incluyendo Chiapas, Campeche, Yucatán, Tabasco y Veracruz.
Hacia la autosuficiencia alimentaria: ¿qué implica el nuevo plan?
La estrategia: menos importaciones, más producción nacional
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el primer eje del Plan México para la economía y el bienestar, enfocado en la producción de maíz blanco, frijol, arroz y leche. El objetivo es claro: reducir la dependencia alimentaria y fortalecer los derechos constitucionales a una alimentación digna.
- Meta 2030 en maíz blanco: 25 millones de toneladas (17% más)
- Frijol: 100% de autosuficiencia (1.2 millones de toneladas)
- Arroz: 450 mil toneladas (duplicar la producción actual)
- Leche: 15 mil millones de litros (15% más)
El nuevo rostro del campo: créditos y apoyo directo
El corazón operativo del programa es Cosechando Soberanía, que incluye:
- Créditos con tasa del 9% (50% menos que los bancos)
- Cobertura de seguros contra fenómenos climáticos
- Asistencia técnica, semillas certificadas y sanidad agropecuaria
- Comercialización directa, sin intermediarios
Este modelo evitará abusos de coyotes y fortalecerá cadenas cortas de suministro. En Yucatán y Campeche, donde predomina la agricultura de autoconsumo, este esquema podría significar una verdadera revolución productiva.
El sureste, eje estratégico de la transformación rural
Municipios priorizados: justicia territorial para el campo olvidado
De los 1,184 municipios detectados como prioritarios para intervención, una gran parte se ubica en regiones históricamente marginadas del sureste, como:
- Chiapas: foco en autosuficiencia frijolera
- Veracruz y Tabasco: arrozales estratégicos para sustituir importaciones
- Yucatán y Campeche: impulso a cooperativas lecheras y nixtamaleras
Este enfoque responde a décadas de abandono institucional y promueve un modelo con identidad territorial, centrado en pequeños y medianos productores.
¿Cambio de paradigma o promesa sexenal?
Lo que se juega: más que cifras, justicia social
El secretario Julio Berdegué lo dijo sin rodeos: “Vamos a hacer bien las cosas.” Pero más allá de los discursos, el desafío está en ejecutar una estrategia coherente, territorializada y técnicamente sólida.
Con la creación de la nueva Productora de Semillas del Bienestar en Zacatecas, y la coordinación con programas como Producción para el Bienestar y Fertilizantes para el Bienestar, el gobierno busca un ecosistema agrícola autosuficiente.
Dilemas y riesgos
- ¿Podrá sostenerse el ritmo de inversión hasta 2029 (84 mil mdp)?
- ¿Cómo garantizar que los apoyos lleguen sin corrupción?
- ¿Qué papel jugarán los grandes compradores privados?
Sembrar soberanía desde lo local
El proyecto de autosuficiencia alimentaria en México marca un giro en la política agroalimentaria nacional. Su éxito no se medirá solo en toneladas o litros producidos, sino en la capacidad de cambiar la vida de cientos de miles de campesinas y campesinos.
Desde los maizales de Chiapas hasta los campos lecheros de Yucatán, se abre una ventana de oportunidad para que el campo deje de ser el eslabón más débil y se convierta en base del bienestar nacional.