La llegada del cometa interestelar 3I/ATLAS en 2025 no fue un simple avistamiento, sino un punto de inflexión. Como el tercer mensajero confirmado del espacio profundo, su aparición, tras 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov, desató una campaña de observación global sin precedentes. Este análisis desvela las claves de su composición, su trayectoria y las profundas implicaciones que tiene este visitante para la comprensión de la formación planetaria.
Detección y confirmación de un origen interestelar
El descubrimiento del cometa 3I/ATLAS es un testimonio de la evolución tecnológica y la colaboración global. La velocidad con que fue identificado y confirmada su naturaleza demuestra la madurez de los sistemas de vigilancia celeste.
El momento del descubrimiento
El 1 de julio de 2025, el telescopio del programa Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS), financiado por la NASA y situado en Río Hurtado, Chile, detectó un objeto tenue.
- Recibió la designación temporal A11pl3Z.
- Su magnitud aparente era de 18.9.
- Se encontraba a 4.51 unidades astronómicas (UA) del Sol, entre las constelaciones de Serpens Cauda y Sagitario.
La movilización global para la confirmación
Las observaciones iniciales se enviaron al Centro de Planetas Menores (MPC), lo que activó una movilización rápida de observatorios profesionales y aficionados.
La respuesta instantánea se debe a lecciones aprendidas:
- La aparición de 1I/ʻOumuamua en 2017 tomó a la ciencia desprevenida.
- El paso de 2I/Borisov en 2019 permitió una mejor preparación.
- Para 3I/ATLAS, los protocolos de seguimiento ya estaban optimizados.
El sistema ATLAS, diseñado inicialmente para la defensa planetaria contra asteroides, demostró un doble valor como motor de descubrimiento científico fundamental.
Descifrando la trayectoria: la firma hiperbólica
Con la llegada de más datos, el análisis orbital reveló la naturaleza extraordinaria del objeto.
- Su trayectoria era inequívocamente hiperbólica ($e > 1$).
- Su velocidad inicial de entrada fue de unos 61 km/s (aproximadamente 220,000 km/h), demasiado alta para estar gravitacionalmente ligado al Sol.
A diferencia de los cometas de la Nube de Oort, la trayectoria de 3I/ATLAS confirmó que había llegado del espacio interestelar y que abandonaría nuestro Sistema Solar para siempre.
De asteroide a cometa: las primeras señales de actividad
Inicialmente, el objeto no mostró características cometarias obvias. Sin embargo, el 2 de julio de 2025, observaciones de seguimiento realizadas por múltiples instalaciones (incluyendo el Deep Random Survey, el Telescopio de Descubrimiento Lowell y el Telescopio Canadá-Francia-Hawái) detectaron:
- Una coma marginal.
- Una posible elongación similar a una cola de 3 segundos de arco de longitud.
Esta detección confirmó que el objeto era un cometa activo que liberaba material volátil al ser calentado por el Sol.
Mirando hacia atrás: el poder de la predetección
Para asegurar su órbita, se realizó una búsqueda de imágenes de archivo (predetección). Se encontraron imágenes del objeto que se remontaban al 7 de mayo de 2025, 55 días antes de su descubrimiento oficial. Esto permitió trazar su trayectoria con mucha mayor precisión, confirmando su origen interestelar.
Una presentación formal: el nombramiento de 3I/ATLAS
El MPC anunció oficialmente el descubrimiento el 2 de julio de 2025. El objeto recibió la designación «3I» (tercer objeto interestelar confirmado) y el nombre formal de cometa no periódico C/2025 N1 (ATLAS), en reconocimiento al equipo descubridor.
| Fecha | Evento clave | Significado | | :— | :— | :— | | 7 de mayo de 2025 | Fecha de la imagen de predetección más antigua | Permitió un cálculo orbital preciso y la confirmación temprana de su trayectoria. | | 1 de julio de 2025 | Descubrimiento oficial | Realizado por el sistema ATLAS en Chile; designado inicialmente como A11pl3Z. | | 2 de julio de 2025 | Confirmación de actividad cometaria | Observaciones de múltiples telescopios revelan una coma y una cola. | | 2 de julio de 2025 | Designación oficial | El MPC lo nombra 3I/ATLAS (C/2025 N1). |
El gran recorrido: un viaje celestial a través de nuestro sistema solar
La trayectoria de 3I/ATLAS fue meticulosamente observada, ofreciendo oportunidades científicas únicas y generando controversia debido a periodos de ocultación.
Un viaje sin retorno
El cometa ingresó desde la dirección de la constelación de Sagitario, coincidiendo con la ubicación del centro de la Vía Láctea.
Una característica notable fue su baja inclinación con respecto al plano de la eclíptica. Esta trayectoria, casi paralela a la de los planetas, fue un detalle que alimentó la especulación sobre un posible origen no natural.
Un encuentro marciano
Uno de los momentos científicos clave fue el sobrevuelo cercano a Marte el 3 de octubre de 2025, pasando a unos 30 millones de kilómetros del planeta. Esto permitió a los orbitadores de la Agencia Espacial Europea (ESA) estudiarlo desde una perspectiva extraplanetaria.Observaciones del TGO:
- El ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO), utilizando su cámara CaSSIS, capturó imágenes con exposiciones de cinco segundos.
- Las imágenes revelaron una coma difusa de gas y polvo de varios miles de kilómetros de diámetro.
- El cometa era entre 10,000 y 100,000 veces más tenue que los objetivos habituales.
Observaciones de Mars Express:
- La nave Mars Express intentó la observación, pero su tiempo máximo de exposición de 0.5 segundos dificultó la detección.
- Los científicos utilizaron los espectrómetros de ambas naves (OMEGA, SPICAM y NOMAD) para intentar analizar la composición química.
Perihelio: el máximo acercamiento al Sol
El máximo acercamiento del cometa al Sol (perihelio) ocurrió entre el 29 y el 30 de octubre de 2025.
- Se situó a una distancia de 1.36 a 1.4 UA (entre 203 y 210 millones de kilómetros), justo dentro de la órbita de Marte.
- Este fue el período de máxima actividad, con intensa sublimación de hielos superficiales.
Conjunción solar y observación remota
El perihelio coincidió con un período de conjunción solar, volviendo invisible al cometa para los telescopios terrestres. Este vacío observacional se convirtió en una oportunidad para los observatorios solares:
- Sondas como el satélite GOES-19 de la NOAA.
- El Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) de la ESA/NASA.
- La misión PUNCH de la NASA.
Estos instrumentos detectaron un notable y rápido aumento en el brillo del cometa. Irónicamente, esta ocultación sirvió de base para las teorías especulativas del astrofísico Avi Loeb, quien propuso que era el momento ideal para que una supuesta sonda artificial realizara maniobras sin ser detectada.
Sobrevuelo de la Tierra y partida
La máxima aproximación a la Tierra ocurrió el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de 1.8 UA (unos 270 millones de kilómetros). El cometa continuará su viaje, cruzando la órbita de Júpiter en marzo de 2026, para adentrarse de nuevo en el espacio interestelar sin retorno.
Observabilidad para los astrónomos
Para los observadores terrestres, 3I/ATLAS fue esquivo.
- Permaneció visible para telescopios terrestres hasta septiembre de 2025.
- Reapareció en el cielo matutino a finales de noviembre y principios de diciembre de 2025, visible en las constelaciones de Virgo y, posteriormente, en Leo.
Nunca fue visible a simple vista. En su punto de máximo brillo (magnitud 11.5 a 12), requería un telescopio de tamaño mediano a grande (mínimo 8 pulgadas o 200 mm) y cielos oscuros para observarse como un débil punto difuso.
Anatomía de un cometa alienígena: características físicas y composición química
El estudio de 3I/ATLAS reveló una composición y comportamiento que lo distinguen de los cometas del Sistema Solar y de sus predecesores interestelares.
El núcleo: un corazón sólido de incertidumbre
Las primeras observaciones estimaron un núcleo excepcionalmente grande, de hasta 20 kilómetros de diámetro, basándose en su brillo. Esta estimación inicial fue citada para especular sobre un origen artificial.
Sin embargo, observaciones posteriores con el Telescopio Espacial Hubble desmintieron esta idea. El análisis permitió separar la luz del núcleo de la coma, restringiendo el diámetro a un rango modesto, entre 0.32 y 5.6 kilómetros, con la estimación más probable siendo inferior a 1 kilómetro. Esto demostró que el tamaño de 3I/ATLAS era «perfectamente ordinario para un cometa».
La coma y la cola: una atmósfera en evolución
Las imágenes del Hubble mostraron una coma con forma de «capullo de polvo en forma de lágrima». La coma de dióxido de carbono ($CO_2$) alcanzó un diámetro aproximado de 700,000 kilómetros.
Cerca del perihelio, se observaron cambios de color:
- En septiembre de 2025, se detectó un brillo verde distintivo, causado por la fluorescencia de moléculas de dicarbono ($C_2$).
- Cerca del perihelio, los observatorios solares revelaron que el cometa se volvió notablemente azul, indicando que su brillo estaba dominado por la emisión de gases ionizados, una señal de actividad intensa.
Una huella química lejana: análisis espectroscópico
El Telescopio Espacial James Webb (JWST) proporcionó el análisis químico más detallado.Dominancia del Dióxido de Carbono:
- El hallazgo más significativo fue la abundancia extremadamente alta de dióxido de carbono ($CO2$) en relación con el agua ($H2O$).
- Los datos del JWST y del telescopio SPHEREx revelaron una proporción de mezcla $CO2/H2O$ de 7.6, una de las más altas registradas.
Otros volátiles y metales:
- El JWST detectó vapor de agua, monóxido de carbono ($CO$), sulfuro de carbonilo ($OCS$) y hielo de agua.
- El Very Large Telescope (VLT) en Chile identificó gas de cianuro ($CN$) y vapor de níquel ($Ni$) atómico en concentraciones similares a los cometas locales, aunque la alta proporción de níquel respecto al hierro se consideró inusual.
Un estudio en arXiv propuso que esta composición no es primordial, sino el resultado de la «meteorización galáctica»: el núcleo fue bombardeado continuamente por Rayos Cósmicos Galácticos (GCR) durante miles de millones de años. Esta irradiación habría procesado el monóxido de carbono ($CO$) original en dióxido de carbono ($CO_2$), alterando fundamentalmente la superficie del objeto.
Actividad anómala: una «anticola» y un estallido en el perihelio
El comportamiento de 3I/ATLAS también mostró características llamativas:
- La «anticola»: Durante su acercamiento, mostró una cola de polvo apuntando hacia el Sol. Los modelos físicos explican este efecto por la liberación de granos de polvo más grandes y pesados que permanecen en el plano orbital y no son empujados por la presión de la radiación solar.
- Rápido aumento de brillo: Cerca del perihelio, el brillo escaló con la distancia heliocéntrica como $r^{-7.5}$, mucho más pronunciado que los cometas típicos de la Nube de Oort, lo que sugiere un evento masivo y repentino de desgasificación.
La importancia y el legado científico de 3I/ATLAS
3I/ATLAS no solo proporcionó datos, sino que desafió y refinó los modelos sobre la formación de planetas y la dinámica galáctica.
Una reliquia de la galaxia antigua
El análisis de la trayectoria de 3I/ATLAS reveló una alta velocidad vertical (perpendicular al plano galáctico). Esto sugiere que su origen no está en el «disco fino» donde reside nuestro Sol, sino en el «disco grueso» de la Vía Láctea, una población de estrellas más antigua y dispersa.
- Si se originó en el disco grueso, su edad podría estimarse entre 7 y 14 mil millones de años.
- Esto lo convertiría en un objeto potencialmente más antiguo que nuestro Sistema Solar (4.6 mil millones de años).
Esta procedencia convierte al cometa en una «cápsula del tiempo» de una era temprana de la historia galáctica y obliga a reevaluar las condiciones de formación planetaria en estrellas de baja metalicidad y muy antiguas.
Reescribiendo el libro de la formación planetaria
Su composición rica en $CO_2$ sugiere que se formó en un ambiente extremadamente frío. Cada visitante interestelar amplía el conocimiento sobre la variedad de ingredientes cósmicos disponibles para construir planetas en diferentes épocas y regiones de la galaxia.
La hipótesis de la «semilla de formación planetaria»
Investigadores como Susanne Pfalzner y Michele Bannister propusieron que objetos interestelares podrían actuar como «semillas de formación planetaria», proveyendo un núcleo preformado que aceleraría drásticamente la acreción de gas y polvo en un disco protoplanetario joven.
Un campo de entrenamiento para la defensa planetaria
La visita de 3I/ATLAS tuvo un beneficio práctico: fue utilizado como un ejercicio a gran escala por la comunidad internacional, coordinada por la NASA y la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN). La campaña se enfocó en obtener mediciones astrométricas de alta precisión, una habilidad crucial y directamente transferible a la mitigación de amenazas de objetos cercanos a la Tierra (NEOs).
Más allá de lo empírico: un examen crítico de las teorías especulativas
El intenso debate sobre 3I/ATLAS osciló entre la ciencia rigurosa y la especulación más audaz.
La hipótesis de la «sonda alienígena»
El astrofísico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, propuso que el origen artificial de 3I/ATLAS no debía descartarse, basándose en varias «anomalías»:
- Tamaño excepcional: La estimación inicial de su brillo sugería un objeto inusualmente grande para un visitante interestelar aleatorio.
- Trayectoria «sospechosamente ordenada»: Su órbita, casi alineada con el plano de la eclíptica y pasando cerca de varios planetas, fue vista como un posible «recorrido de reconocimiento».
- Ocultación en el perihelio: El período de conjunción solar fue señalado como el momento perfecto para una maniobra oculta de una sonda inteligente.
- Composición química inusual: La alta proporción de níquel y otras peculiaridades químicas se señalaron como posibles tecno-firmas.
El consenso científico: un cometa extraordinario, no una nave
La comunidad científica, basada en la evidencia empírica acumulada, refutó la especulación:
- Tamaño y brillo explicados: Las observaciones del Hubble confirmaron un núcleo de tamaño típico y atribuyeron el brillo inicial a una extensa coma de polvo.
- Comportamiento explicado: Todos los comportamientos observados, incluida la «anticola» y el rápido aumento de brillo, son consistentes con los procesos físicos conocidos en cometas ricos en volátiles como el $CO_2$.
- La posición oficial de la NASA, articulada por científicos como Tom Statler, fue contundente: «Parece un cometa. Hace cosas de cometa».
La periferia: señales no verificadas y distorsión mediática
El entorno mediático amplificó teorías sin fundamento:
- La señal de Fibonacci: Circularon informes sobre la supuesta detección de una señal de radio pulsada siguiendo un patrón de Fibonacci (8-13-8-5-13-8) en la frecuencia de 1420 MHz (la «línea del hidrógeno», relevante para SETI). Estas afirmaciones nunca fueron verificadas por ninguna institución científica creíble.
El caso 3I/ATLAS se convirtió en un ejemplo de cómo los datos iniciales ambiguos pueden ser interpretados a través de hipótesis sensacionalistas y amplificados masivamente por los medios, creando una narrativa dominante que opaca la refutación científica posterior.
Conclusión: el legado de 3I/ATLAS y el futuro de la investigación interestelar
El paso del cometa 3I/ATLAS por nuestro Sistema Solar ha dejado un conjunto de datos transformador. Aunque las investigaciones desmintieron las especulaciones de una sonda artificial, la realidad científica es igualmente profunda: 3I/ATLAS es una reliquia rica en dióxido de carbono, potencialmente más antigua que el Sol, forjada en el antiguo disco grueso de la Vía Láctea y alterada por un viaje de miles de millones de años a través del cosmos.
Científicamente, proporcionó el conjunto de datos más rico hasta la fecha sobre la composición de un objeto de otro sistema estelar. Operacionalmente, sirvió como un valioso ejercicio para las redes de defensa planetaria, afinando la capacidad de respuesta ante futuros objetos de alta velocidad.
| Característica | 1I/ʻOumuamua (2017) | 2I/Borisov (2019) | 3I/ATLAS (2025) |
| Tipo de Objeto | Incierto; sin coma visible, pero con aceleración no gravitacional. | Cometa activo, con coma y cola visibles. | Cometa activo, con gran coma y actividad inusual. |
| Tamaño Estimado | ~400 m de largo, muy elongado. | Núcleo de ~1 km de diámetro. | Núcleo de 0.32–5.6 km de diámetro. |
| Composición | Desconocida; posiblemente rocoso/metálico o un fragmento de hielo de nitrógeno. | Similar a los cometas del Sistema Solar, pero rico en monóxido de carbono. | Extremadamente rico en dióxido de carbono; con níquel y cianuro. |
| Trayectoria | Hiperbólica ($e \approx 1.2$), alta inclinación. | Hiperbólica ($e \approx 3.36$), alta inclinación. | Hiperbólica, baja inclinación, origen probable en el disco grueso galáctico. |
| Legado Científico | Primer objeto interestelar detectado; su naturaleza enigmática generó un intenso debate. | Primera confirmación de un cometa interestelar; demostró que objetos similares a los nuestros se forman en otros sistemas. | Proporcionó los datos más detallados sobre la composición química; posible reliquia antigua; sirvió como ejercicio de defensa planetaria. |
3I/ATLAS ha preparado mejor a la comunidad científica. Su estudio no concluye con su partida hacia la oscuridad interestelar, sino con una comunidad mucho mejor equipada para recibir al próximo mensajero de las estrellas.










